Espectáculos
Jueves, 30 de junio de 2011Los vascos dejaron su huella
Mañana en el Juanele, el grupo de teatro de Urrundik presentará “La huella vasca”. Una mirada sobre la inmigración.
Horacio Zapata Soñez, Marta Echagüe, Mireya Alcain, de la Asociación Urrundik.
“En una valija caben.../
de una valija salen... /
dentro de una valija viajan...”
Las vivencias, las añoranzas, los tropiezos de quienes vinieron a estas tierras desde otros lares a “hacer la América” como solían decir, no dista mucho entre una colectividad u otra. El bajar de los barcos implicaba llegar a lo desconocido y en creer que acá todo era mejor y no siempre era así.
En su visita a Diario UNO, tres de los protagonistas de esta obra “La huella vasca”, expresaron lo que quieren contar con esta puesta en escena. Se representará mañana a las 21 en el centro cultural Juan L.Ortiz, Racedo 250.
Dirigidos por Augusto Carballal -quien tiene a su cargo la escuela de teatro de la Asociación Vasca Urrundik de Paraná- Mireya Alcain, Marta Echagüe y Horacio Zapata Soñez contaron esta experiencia teatral que no hace más que reflejar lo que sucedió a fines del siglo XIX y principios de XX.
Horacio expresó que es “tratar de reflejar la problemática que se les presentó a quienes tenían sus inquietudes en sus terruños para continuar su vida y la llegada al país de los vascos, que está, dentro de todo, en un contexto que fue parecido para todas las inmigraciones que se produjeron en los comienzos de 1900. Esta obra refleja la situación de los vascos y la posibilidad que le brindaba el país en ese momento, que si bien lo hizo con los brazos abiertos, el país no contaba con muchas posibilidades de trabajo y, como sucedía con los nativos, quienes vinieron tuvieron que arremangarse y trabajar”.
A su vez Mireya consideró: “En España no estaban bien y al llegar se distribuyeron por todo el país y Entre Ríos tuvo una fuerte afluencia. Los vascos tuvieron una diferencia del resto de los inmiegrantes y es que se mezclaron mucho con el resto. Los vascos se dedicaron a lo que fuera. Y como eran muy trabajadores, se los ubicó como hacheros, para alambrar, cuidadores de animales, lecheros”.
Marta acotó que la actividad fuerte en que sobresalieron los vascos fue en la lechería “Venían de una cultura agrícolo ganadera de tipo montañez, pero al insertarse acá ellos continuaron ese tipo de actividad y en Entre Ríos, más aún”.
“Lo que más refleja la obra teatral -observó Marta- es la constante del ser humano, la del desafio de la búsqueda de lo nuevo, ya sea por situaciones de guerra, de desamparo, crisis económica en su lugar de origen, y dejando todos los sentimientos y afectos en su tierra natal. Eso -si bien refleja la constante del vasco- emociona a todo aquel que en su sangre corre algún antecedente de otro origen”, razonó.
“La huella vasca” es un libro escrito por el gobierno del País Vasco, y a partir de él, Augusto Carballal hizo una obra de teatro. Dentro de la obra actuará el grupo de danzas de la entidad, “que fue incorporada dentro de la trama de la pieza. Un poco le quita el trasfondo duro que refleja lo que fue la inmigración, además de momentos de humor que también transcurren”, acotó Mireya.
La obra pasó a darse en las escuelas secundarias, “y ha sido muy bien recibida porque es muy didáctica, los profesores lo han adoptado como una tarea escolar, en cuanto al tema de la inmigración que recibió el país. Igualmente es una historia que se repite en otras inmigraciones y gente con descendencia italiana se emociona por igual: todos llegaron en barcos, que fue una travesía difícil, y pensaban encontrar un mundo diferente y no fue así. Primero ubicarse en el hotel de inmigrantes, luego se distribuyeron, se agrupaban para conservar idiomas y costumbres, conmemoraron sus festivades de origen, añoraban a los que dejaron allá”.
Llegaron alrededor de 200.000 vascos, pero hoy el número, con los descendientes, debe ser millonario.
Mireya destacó que por aquellos años muchos “ingresaron sin ninguna documentación y eso se debió a su buena reputación; se decía eso de ‘palabra de vasco’, y pudieron tener acceso al país sin demasiados requisitos”. A la hora de definir las características del hombre vasco, señaló que “el vasco es duro, pero no bruto, es empecinado, dice ‘esto lo voy a hacer y lo voy a hacer’. Es tozudo, también fruto de que es muy trabajador. Y las mujeres vascas han sido muy de la casa, pero también la que organizaba la casa, enseñaba el idioma, mantenía las costumbres, y ante un hombre vasco que es muy machista“.
Hay costumbres de los vascos que perduran, como jugar al mus, un juego de cartas, y entre las comidas, se enumeró el pastel vasco que se caracteriza por tener mucha crema pastelera o el marmitako que es una especie de guiso con restos de pescados. También es mérito de los vascos haber hecho del bacalao una exquisitez. Y en el deporte, obviamente la pelota vasca que, a diferencia de la pelota a mano, utiliza una pelota muy dura que obliga a vendarse las manos.
En Entre Ríos hay lugares de gran presencia vasca como Concepción del Uruguay y Victoria.
Data
El grupo de teatro de Urrundik ha realizado otras puestas en años anteriores que han sido llevadas a escuelas y a encuentros de delegaciones, incluso al Uruguay.
La conmemoración religiosa más fuerte de los vascos es San Ignacio, santo muy venerado en el País Vasco y también la Virgen de Aranzazú.
La sede de Urrundik está en España 430. Ensaya el ballet y hay ajedrez; además cuentan con un ciclo radial “Presencia Vasca”, por FM Universidad 105.7.
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