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La visibilidad de la matemática

Adrián Paenza pone a los cálculos en la mayor exposición a partir de los temas de la vida diaria. La solución de enigmas ingeniosos para estimular la agilidad mental es la clave de una obra para todo público.

Por Julieta Grosso/Especial
editor@unoentrerios.com.ar

Pionero en la circulación de la matemática por fuera de los reductos académicos a partir de su saga “Matemática ¿estás ahí?”, el periodista Adrián Paenza acaba de publicar “Matemática para todos”, una obra que avanza en la línea de los enigmas ingeniosos al calor de dos premisas: estimular la agilidad mental y demostrar la constante interacción de esta disciplina con la vida cotidiana.

Lejos de asomar como un fenómeno transitorio, la matemática goza hoy de una visibilidad inusitada que tiene su correlato en las numerosas publicaciones sobre el tema que han aparecido en los últimos años y en el flamante otorgamiento del Premio Nobel de Economía a la dupla integrada por Alvin Roth y LLoyd Sharpley por sus esfuerzos “para encontrar soluciones en el mundo real”.

Ambos investigadores utilizan herramientas de la teoría de juegos, un área de la matemática que incorpora modelos para estudiar las diferentes interacciones que se dan en sistemas de incentivos, por lo que el galardón puede leerse como un reconocimiento a la mayor interacción de esta disciplina con problemáticas de la vida cotidiana.

“Cuestiones como esta muestran que la matemática tiene mayor visibilidad en la sociedad y ayuda a que la gente comprenda que no solamente se usa para lanzar un satélite al espacio o construir un puente -destaca Paenza a Télam-. Con mis libros lo que me interesa es poner de manifiesto esa preponderancia”.

“Roth y Sharpley desarrollaron un algoritmo o estrategia para resolver distintas cuestiones. Plantearon una situación en la que egresan estudiantes de medicina de una universidad y distintos hospitales estaban buscando nuevos médicos para su staff. Había que ver cómo aparear estos datos de manera de tener en cuenta la preferencia de ciertos candidatos por determinados hospitales en función de la zona en la que vivían”, explicó.

Ellos crearon un algoritmo que permite resolver esas cuestiones con cierta facilidad. Es un avance muy importante, tiene que ver con la vida cotidiana y permite ser aplicado en muchas instancias, como cuando una empresa debe seleccionar personal entre varios candidatos y quiere hacerlo de acuerdo a lo que también les convenga a ellos”, precisa.

“Matemática para todos”, recién editado por el sello Sudamericana, se presenta como un entramado de enigmas y acertijos atrapantes que invitan a ejercitar la habilidad mental y a familiarizarse con una disciplina que a pesar de las apariencias está omnipresente en las instancias de la vida social y doméstica.

Situaciones problemáticas que toman como marco la lógica de los años bisiestos, el funcionamiento del GPS, el bowling, el poker y la duplicación de las bacterias se despliegan en este volumen de formato ágil que vuelve una y otra vez sobre la formulación que el periodista consigna en el prólogo: “La matemática es una usina constante y consistente de problemas que parecen atentar contra la intuición”.

“La matemática no es una ciencia cerrada y estanca, una percepción habitual, sobre todo en los colegios, a pesar de que se publican 200.000 teoremas nuevos por año. Esto quiere decir que cada año se dan respuesta a 200.000 nuevos problemas que se plantean en la actualidad”, ilustra Paenza.

La disciplina está más orientada hoy, dice Paenza, “a la aplicación de situaciones cotidianas que van desde cómo establecer una red de semáforos hasta cómo optimizar el flujo de vuelos en un aeropuerto con mucho tráfico aéreo y al mismo tiempo lograr que los aviones permanezcan menos tiempo en tierra para economizar combustible. La matemática también ayuda a establecer qué tipo de oficios y empleos son necesarios de acuerdo al área geográfica”.

“Los matemáticos tenemos la idea de estar en la búsqueda de patrones, que pueden ser de formas, de movimientos, de distintos tipos”, señala.

La idea es tratar de expandir ese conocimiento para que no sea privilegio de algunas personas: “De hecho, la Argentina necesita que haya muchos más matemáticos e ingenieros. Lo necesitamos como país para no depender exclusivamente de la materia prima y los recursos naturales”, acota.

La irrupción de las nuevas tecnologías ha cambiado el paradigma el conocimiento: ahora la actividad cerebral no está estructurada tanto en torno a la acumulación de información sino a la organización del conocimiento que circula generosamente a través de los distintos soportes tecnológicos.

¿Cómo ha repercutido en la matemática la aparición de un nuevo mapa cognitivo? “Internet es el dispositivo que mejor da cuenta de estos cambios. De hecho se ha instituido la palabra “googlear”, que simboliza esa transformación. En la medida en que evolucionamos aparecen nuevos problemas pero también nuevas herramientas”, apunta Paenza.

“Ahora las herramientas para abordar los problemas son diferentes porque disponemos de posibilidades tecnológicas que antes no había -señala-. Por ejemplo, la decodificación del genoma humano que se hizo en el 2000 no se hubiera podido hacer sin la existencia de computadoras rápidas que permitieron encontrar patrones que antes eran casi imposibles de hallar”.

“En nuestros días es importante entender cuándo es la probabilidad de que algo pase. Y para eso hace falta saber cuáles son las posibilidades, y de ellas cuáles son las positivas y las desfavorables. Hace falta aprender a contar sin necesidad de hacer listados. No podemos seguir educándonos con la matemática que se enseñaba hace 400 años”, concluye el conductor del ciclo “Alterados por PI”.

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