Ovacion
Sábado 20 de Junio de 2015

Ese gol que retumbó

Leo Acosta recordó el cabezazo contra River que le dio el triunfo a Patronato. A tres años de un día inolvidable.    

Sebastián Gálligo/Ovación
sgalligo@uno.com.ar


Leo es un pibe sencillo, de barrio. Nunca perdió la humildad. Espigado, talentoso y por momentos frágil. Pero con todo el potrero a cuesta. A pesar del profesionalismo, no perdió las mañas, y esa es su mayor virtud. El delantero o media punta, creció de golpe. Pasó de la Liga local a jugar por dinero y en un abrir y cerrar de ojos apareció en la B Nacional. Y desde el barrio 25 de Mayo, de Paraná, donde vive de los tres años, creció, jugó y debes en cuando juega con los pibes de la zona, llegó a la tapa de todos los diarios.
En la temporada 2011/2012 fue determinante. Hizo goles importantes y ante grandes equipos en una categoría histórica por la presencia de grandes como Central y River. Pero claro, hubo un gol que lo marcó y lo marcará para toda la vida. El 13 de junio de 2012, en la cancha de Colón de Santa Fe, ingresó por sorpresa a los 7’ del primer tiempo y conectó de cabeza el 1 a 0 de Patronato ante el famoso River. Paradójicamente no era su fuerte. Pero esa tarde iba a ser la él. Años atrás estuvo en la misma cancha. Pero como hincha y entre la multitud, donde pasó inadvertido. Como hincha de Boca, mirando a su equipo ante Colón por un partido del campeonato. Esas vuelta que da la vida. Aquella tarde nadie lo reconoció ni tampoco se iba a imaginar que el Flaco que trataba de encontrar un lugar entre la muchedumbre, una tarde junio le iba a complicar la historia a River. Porque de no ser por la victoria de Chacarita ante Central al otro día, el equipo de Almeyda se quedaba en zona de Promoción a una fecha del final.
Leo no pierde las costumbres, se muestra como siempre, a pesar de tener una mejor calidad de vida, Y hoy, desde su casa, recuerda ese día como único e irrepetible. “Fue el día más emocionante y más lindo de mi carrera porque además fue el día del padre y mi viejo estaba en la cancha”, contó Leo. “Me marcó muchísimo y trato de no quedarme solo en eso y siempre aspirar a mucho más para no quedarme en el pasado, pero obviamente fue un día que me marcó mi vida, más allá de los futbolístico”, confesó el delantero que surgió en Universitario, el club ubicado a pocos metros de su casa.
Del otro lado estaba el consagrado de Trezeguet, campeón del Mundo, el Chori Domínguez, quien no pudo con Sebastián Bértoli, que le atajó un penal sobre la hora y el mismísimo Cavenaghi, uno de los 10 goleadores de la historia del equipo de Núñez. Contra todos los pronósticos Leo los sacó de la marquesina y salió corriendo debajo de los hinchas de Patronato y se fue hasta el córner y en la carrera se besó la camiseta. De no ser por el tejido, la carrera hubiese terminado en Paraná. Ante los ojos de los presentes aquel gol pareció haber sido casual o producto de un error defensivo. Pero no fue así, Marcelo Fuentes, el DT, lo había ensayado en la semana. “La pelota parada estaba trabajada y me acuerdo patente que River defendía lejos del área, inclusive hasta el día de hoy los equipos de Almeyda defienden lejos”, reveló. El centro del tiro libre cayó como una puñalada y la defensa quedó perpleja. Aparecieron varios hombres para ejecutar, pero le tocó a Leo. “Sinceramente no pensé que me iba a caer ahí y la iba a empujar, pareció el destino. Pero sabíamos que el Chaca Bustos o Urresti, quienes le pegan fuerte y si caía donde cayó, íbamos a tener grandes chances porque ellos marcaban mano a mano y alguno se podía soltar. Salió como lo habíamos trabajo, pero me tocó a mi”.
Te lo perdiste
En la reiteración del gol de Leo, se ve claramente como se sueltan tres jugadores, entre ellos, Matías Quiroga, que según contó Leo le dijo luego del partido, entre risas, que se lo “robó”. “Hace poco veo una foto que cuando voy a cabecear, atrás mío sale el Flaco. Ese día me dijo que sino era yo lo hacía él, ja. Que se lo robé”.
El regreso a Paraná esa tarde-noche fue una fiesta. Miles y miles de hinchas en auto, colectivo o como fuera cruzaban el túnel desaforados por haber sido testigos de la victoria del siglo. Leo salió del vestuario y mientras “las fieras” partidarias del Millonario querían ver sangre, el delantero pasó cabeza gacha como siempre hasta que fue interceptado por un par de periodistas, que cuando advierten su presencia se enciman para tener su palabra. Regresó a su casa, al barrio de siempre y comió un asado con su familia. Para el barrio ese día cambio todo. De ahí salió un pibe que le ganó a River. “Las cosas cambiaron un poco en el barrio, pero como siempre fui el mismo la gente me trata igual. Estoy acá desde que nací y no me pienso ir, me siento muy cómodo. Hay muchos hinchas de River y de Boca, pero todos se pusieron contento. Acá son todos futboleros, hay tres equipos que juegan Liga Independiente, están mis primos y siempre voy a verlos, acá se ve mucho el fútbol”, relató.
Las imágenes
Del Patronato 1-River 0 por la 37ª fecha de la B Nacional quedaron miles de imágenes, para los protagonistas y para los hinchas. Y para Leo Acosta hay tres momentos del partido imborrables y emotivos. “Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cara de Almeyda cuando salíamos a jugar el segundo tiempo. Vi mucha presión y angustia”, expresó el goleador. Otro momento para la Leo fue la frustración de los jugadores luego del penal que atajó Bértoli. “Fue tremendo ver a los jugadores después del penal. Es muy difícil de explicar la cara de los jugadores, es como que había un silencio dentro del ruido de la cancha”, relató hasta compungido.

Y el último registro que guardará para siempre es el rostro del que lo vio nacer. “Cuando terminó el partido lo vi a mi viejo llorando atrás del banco de suplentes y me fui a abrazarlo y lloramos los dos”, completó.




Gritalo Fiore
Se paró el hockey y festejaron el gol
Fiorella Lazaneo, la novia de Leo, debutaba en Crespo con su equipo de hockey sobre césped, Don Bosco. No podía fallar. Y entre los nervios y la incertidumbre ese día decidió seguir a sus compañeras y no fue a la cancha de Colón a ver Patronato-River. El partido se jugó casi en simultáneo, así que tampoco lo pudo escuchar. Todos sabían que jugaba Leo y Patronato con River. De repente y mientras su equipo, Don Bosco, transitaba la bocha en una jugada normal, alguien de afuera gritó. “Gol de Patronato, lo hizo tu novio”, automáticamente nadie se pudo abstraer y se paró el partido para felicitarla y festejar el gol.




 

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