Cine
Lunes 08 de Mayo de 2017

Miércoles de cine con acento israelí

El ciclo organizado por el Círculo Odontológico sigue con "Gett: El divorcio de Viviane Amsalem"

El miércoles tendrá lugar un nuevo encuentro con el séptimo arte en el marco del ciclo de cine que organiza el Círculo Odontológico de Paraná. En esta oportunidad proyectarán el filme israelí Gett: El divorcio de Viviane Amsalem (2014). La cita será a las 20.45, en el auditorio de la institución, ubicado en Corrientes 218, con acceso libre y gratuito.

El filme es el final de una trilogía –iniciada con Tomar a una mujer (2004) y Los siete días (2008)– que los hermanos cineastas Ronit y Shlomi Elkabetz dedicaron al lugar de la mujer en Israel: Viviane quiere divorciarse, pero la ley religiosa marca que solo puede hacerlo si su marido está de acuerdo. Y él quiere seguir siendo el dueño de ella.

Es una película que interpela directamente al espectador a partir de su problema central. Viviane (interpretada por la codirectora Ronit Elkabetz) quiere divorciarse de su marido, con el que está separada desde hace un tiempo. ¿Los motivos? No se llevan bien, son incompatibles, ella ya no lo ama más. Pero en Israel la situación no es tan sencilla, ya que los casamientos se hacen allí solo de manera religiosa y no civil, por lo que para divorciarse hay que convencer a una suerte de tribunal de rabinos de que el hecho es inevitable.

El problema con Viviane, cuyo matrimonio con Elisha ya fue explorado en dos previos filmes de los Elkabetz, es que los motivos en cuestión no logran ser convincentes para el trío de rabinos: Elisha no es violento, ni la maltrata ni la engaña con otra ni dejó de "proveer" para la familia. Es un hombre religioso, canta en la sinagoga y aparentemente es respetado en su comunidad. Sin esas faltas, los rabinos no se la hacen sencilla a Viviane. Y Elisha, su marido, tampoco: pese a que es obvio de que no se llevan para nada bien, se niega a otorgarle el divorcio y no se presenta a los llamados de los rabinos a comparecer hasta que es estrictamente necesario, agotando los caminos legales y la paciencia de su esposa.

Ronit y Shlomi Elkabetz cuentan esta saga como una suerte de drama kafkiano, con toques de comedia y una imaginativa puesta de cámara que logra evitar que el filme -que transcurre casi todo el tiempo en el cuarto donde tiene lugar el "juicio"- se vuelva teatral.

De puesta en escena elegante y sobria -desde los decorados hasta el vestuario siempre negro y blanco-, la cinta de los hermanos Elkabetz quiere poner de manifiesto la falta de derechos y libertades de la mujer en Israel y cómo la religión y el miedo dominan a los hombres, impidiendo cambiar esta situación.

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