Escenario
Jueves 01 de Junio de 2017

"Encantado Freud, soy Galileo" se despide en el Museo Histórico

Mañana, la obra escrita y dirigida por Esther Brafa, hará su última función en el Museo "Martiniano Leguizamón". Se trata de un encuentro imaginario entre dos hombres de ciencia, pero con cosmovisiones muy diversas entre sí,

Vuelven a encontrarse por última vez dos hombres singulares bajo el mismo cielo de las dudas. Mañana tendrá lugar la última función de la obra Encantado Freud, soy Galileo, de Ester Brafa. La cita será a las 21, en el Museo Histórico Martiniano Leguizamón (Laprida y Buenos Aires).


Imaginemos que Wolfgang Amadeus Mozart, Sor Juana Inés de la Cruz, Simone de Beauvoir, Confucio y varias decenas de notables de la ciencia, la política, el arte y la cultura de todos los tiempos se congregan en una convención de grandes mentes creadoras. Imaginemos que el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, y el padre de la astronomía y la física modernas, Galileo Galilei también están invitados y se cruzan en la antesala: ¿qué se dirían?


Brafa se aventuró a esbozar una respuesta, que podrá verse en esta última función de Encantado Freud, soy Galileo protagonizada por Juan Pablo Amarillo (Galileo) y Horacio Lapunzina (Freud).


El encuentro imaginario entre dos hombres, dos universos, la misma pasión por saber. Escenario dialogó con Horacio Lapunzina sobre esta interesante puesta: "Ellos tienen una carta de invitación y se enteran de que están invitados una gran cantidad de personalidades de la cultura. Se encuentran en la antesala del congreso, y Freud sí sabe quién es Galileo, pero Galileo jamás oyó hablar de Freud, porque entre ellos hay 300 años de diferencia. Es así que se produce una charla y se va dando una cierta complicidad, en tanto ambos son personajes que en sus respectivos momentos históricos fueron totalmente cuestionados, perseguidos, que en el caso de Galileo fue obligado a abjurar".


Tanto el método de experimentación y las observaciones astronómicas de Galileo, como el psicoanálisis y su tarea de desciframiento desataron la condena de los poderes de la época. Y en esta obra, Brafa, se propuso mostrar el lado más humano de estos dos hombres de ciencia: "El encuentro se produce en el sur de Italia, donde Freud, de acuerdo con cartas que se escribía con su mujer y con otros personajes de su época, se sentía verdaderamente relajado, donde se salía de su estructura como investigador. Por lo tanto, se ve un rasgo de Freud más dionisíaco, si se puede decir. Y Galileo, mientras tanto, no tiene ni idea de dónde está ni por qué está en ese lugar. Básicamente, se pasan una hora y 20 minutos hablando, aunque en algún punto del transcurso de la obra se producen algunas cosas conflictivas", señaló el actor.


Copas de vino mediantes, ambos personajes comienzan a ponerse cínicos, y no es para menos, si mientras estuvieron vivos las comunidades científica y religiosa los rechazaron. Los dos estuvieron en el medio de la crisis de la fe católica cristiana. Galileo, si bien era creyente, fue víctima de las contradicciones de la Iglesia. Y Freud, puso en crisis el modelo antropocéntrico, planteando un sujeto escindido, condenado a vivir a través de lo inconsciente.



***
Datos

- Actúan: Juan Pablo Amarillo (Galileo) y Horacio Lapunzina (Freud).

- Iluminación, diseño y operación: Sergio Fabri.

- Edición de sonido: Daniel Blasón.

- Operación de sonido: Susana Alberto.

- Fotografía. Raúl Perriere.

- Maquillaje: Carlos Esteban Fernández.

- Dramaturgia y dirección: Ester Brafa.



Comentarios