Hoy por Hoy
Lunes 26 de Septiembre de 2016

Esas noches que solo Echagüe puede lograr

El regreso de Echagüe a la Liga Nacional fue perfecto,como si hubiese estado guionado. Contra todos los pronósticos, hasta el de los más optimistas, el equipo dirigido por Daniel Maffei superó a Libertad de Sunchales por la primera fecha en un estadio Luis Butta a medida de la gala. A muy pocos les interesó el antecedente previo. Tres derrotas y un triunfo en los amistosos, de los cuales en dos ocasiones perdió ante el rival del sábado. Como si fuera poco, el jueves el propio entrenador anunció la baja del extranjero canadiense de 2,13 metros Dallin Bachynski por lesión.
De cualquier modo el hincha fue al Butta advertido de las limitaciones y bajo la consigna de "tolerancia" para con el modesto equipo. A 10 minutos para que empezara el partido y en una noche de primavera muy poco generosa, la cola se extendió desde la boletería hasta la esquina de calle Yrigoyen.
La antesala al estadio fue motivo de encuentro de exjugadores, periodistas, entrenadores y vecinos, quienes en muchos casos se fundieron en un abrazo evidenciando un gran tiempo sin verse.
El patio ubicado entre el estadio, las piletas y la cancha externa de básquet o hockey, de acuerdo al día, como siempre fue el lugar de debate en el entretiempo. Choripán en mano, la impresión del primer tiempo fue muy buena en términos generales. Y en algunos casos hasta se animaron a llamar a los jugadores por sus apodos. Jugadores que hasta el viernes eran prácticamente desconocidos.
"Vamos a ver hasta cuándo lo aguantamos", se escuchó gritar en el tumulto cuando la gente volvió para ver el segundo tiempo. En la platea, detrás de los bancos estuvieron dirigentes, funcionarios y un par de ex como Roque Fernández y el gran Sebastián Uranga. Adentro de la cancha su hijo dejaba bien en alto su nombre. Un Uranga y un Ruiz Moreno en el parqué le puso otro color, claro.
Y Echagüe fue. Con carácter, corriendo la cancha y aprovechando las desinteligencias de su oponente. Y llegó a sacar 11 y se lo dieron vuelta. Y supo aprovechar los momentos anímicos. Y levantó a la gente con un pase extraordinario de Joaquín Baeza. Y cuando parecía que llegaba la reacción del Tigre, con un plantel más experimentado y con otras pretensiones, el equipo cerró el pleito con autoridad.
El estadio se puso de pie, cantó y aplaudió. Volvió feliz. Echagüe no solo volvió, sino que además compite. Será una temporada dura y tal vez sean más las perdidas que las ganadas. Ahora bien, la sonrisa que se llevó el hincha de Echagüe el sábado por la noche no se la olvidará jamás.

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