Salud
Sábado 15 de Octubre de 2016

Es cliente o es paciente

Una mujer acude de emergencia a un hospital público y quien la atiende le dice que sea paciente, que se siente en la sala de espera hasta que la llame el médico de Guardia. Mientras ella se retuerce de dolor, su acompañante exclama: "Nos vamos a una clínica privada, acá hay para rato".

La realidad queda a la vista: los hospitales públicos están saturados, no dan abasto, y ante este panorama y si su bolsillo se lo permite, uno acude a una clínica privada en la cual si no paga, no es nadie.

Sucede que muchos se olvidaron deque la salud es un derecho al igual que la seguridad, la jubilación, la educación y el voto. Varios la consideran un privilegio, semejante a la propiedad privada o a unas vacaciones pagas.

Por lo tanto, si la salud fuera vista como debe ser, como un derecho humano, su cuidado sería una carga pública y un deber del Estado. Pero como la salud es vista como una prerrogativa, el ejercicio de la Medicina pertenece al sector privado.

En otras palabras, el enfermo puede ser considerado como paciente o como cliente. En el primer caso es atendido como cualquier hijo de vecino. Mientras que en el segundo es atendido solamente en la medida en que pueda pagar.

Mario Bunge, epistemólogo y humanista argentino, hizo una comparación muy realista y triste. Él dice que el ingreso de un enfermo en un centro médico privado se parece al ingreso de los antiguos egipcios a la inmortalidad: estaba reservado a quienes podían pagar al embalsamador. Mientras que los ricos compraban una segunda vida, los pobres morían definitivamente. En tiempos modernos pasa algo parecido pero en menor escala: las estadísticas muestran que los ricos viven varios años más que los pobres.

La disyuntiva público-privado en el terreno de la salud es tanto moral como política, de modo que pertenece a la filosofía política. Se podría pensar que los liberales tradicionales coinciden con los socialistas en que el Estado es responsable, al menos en parte, de la salud de los ciudadanos. En cambio, los neoliberales sostienen que la asistencia médica es una actividad privada y de organizaciones caritativas.

Resulta que en Argentina estamos más cerca de la filosofía neoliberal y nos alejamos cada vez más de la salud como un derecho. Un país que sí acata este principio es Canadá, el cual atiende gratuitamente a todos los residentes sin la necesidad de que sean ciudadanos. El resultado de este programa es que la esperanza de vida de los canadienses en 2006 era de 80 años, mientras que en Argentina es de 74.

La filosofía política argentina debería cambiar su postura y evitar que los mercaderes de la salud se lleven todo por delante; que las clínicas privadas, las compañías de seguros y el Estado sean cómplices entre sí y utilicen al paciente como cliente.

"Don Dinero" no debería condicionar la atención de nuestra salud sino, por el contrario, impulsar a que los hospitales públicos dejen de estar saturados y en pésimas condiciones edilicias.

El mercado de la salud se volvió un tablero de ajedrez manejado por empresarios algunas veces inescrupulosos y un Estado que ningunea los derechos de los ciudadanos. Debemos reclamar lo que es nuestro, la posibilidad de gozar de una buena atención de salud.


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