A Fondo
Lunes 13 de Abril de 2015

Ernesto Sábato en Paraná

Serie: escritores, poetas y otras demencias encumbradas. Sobre la visita de Ernesto Sábato en el año 1957.

Carlos Saboldelli / Especial para UNO
csaboldelli@hotmail.com

 


La revisión de los antecedentes históricos de la ciudad tiene esas gratas sorpresas. Incrementadas más aun al confirmar por allí la presencia de ciertas personas cuyos pensamientos suelen ser el aporte reflexivo necesario para considerar una infinidad de sucesos con una perspectiva diferente.


Hablar de Sábato, en algún punto, reconoce cierta disidencia con posiciones cuyo contenido seguramente aquel escritor habrá tenido en cuenta como material de su propia autocrítica. Pero no es el deseo aquí de indagar (en la amplitud de ese término) justamente sobre el contenido de ideologías en alguna parte de su obra; sino más bien rescatar el evento de su presencia que (acompañada en multitudes por un público ávido) sucedió en nuestra ciudad el día 4 de junio de 1957.

 

Una conferencia sobre literatura. “De Hernández a Borges”


En el ya desaparecido “Ateneo Luis L. Etchevehere” de calle Buenos Aires la propuesta incluía una sola mesa pero  un sinnúmero de ideas y argumentaciones. Ernesto Sábato traía en sus blasones un Premio Municipal de Literatura, la publicación de “El Túnel”,  también “Hombres y Engranajes” en 1948 y “Heterodoxia” en 1952.


Con esos blasones de la literatura, se sentó en aquel lugar para considerar una serie de disparadores  analizando la evolución de los escritores nacionales en el amplio período casi contemporáneo desde las expresiones de Sarmiento y José Hernández hasta el mismo Jorge Luis Borges.


Las preguntas a dilucidar tenían una llamativa introspectiva: ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? ¿Cuál es nuestra verdad nacional? ¿Se gesta aquí realmente algo nuevo, en los caos de sangre, de lenguas, de culturas? ¿O somos una mera factoría, arrabal de Europa?


Y bajo esos interrogantes se lanzaron las palabras, los pensamientos, las críticas y hasta algunas conclusiones que sin ánimo de definitivas iban perfilando una teoría.

 

 

Palabra de Ernesto Sábato


La genética de nuestra literatura es el punto de arranque, el inicio de la exposición. Dice Sábato: ¿No seremos un mortal vórtice engendrado por el encuentro de la corriente europea con la  milenaria, profunda y resistente corriente americana? Nada tiene de extraño, pues que nos estemos preguntando sobre la esencia y la misión de nuestra literatura. Perplejos y angustiados somos sectores de un oscuro drama, sin tener detrás el respaldo de una gran cultura indígena como la incaica o maya y sin poder reivindicar de modo cabal la tradición de Atenas y Roma. Tal vez sea el momento de que antiquísimas culturas como las asiáticas y bárbaras como la africana reflujen sobre el orbe europeo para dar origen a nuevas y fecundas síntesis, tal como aconteció con el imperio romano”.


Quizás un deseo, tal una premonición. Un punto de partida hoy, en el cual sería oportuno plantearse si algunos contenidos de revisión históricas, evolución ficcional o síntesis creativas habrán logrado desmembrarse de aquella anunciad dependencia cultural.

 

En concreto: Hernández y Borges


En realidad, la exposición de Sábato no parece ser una mera hilación histórica. Por el contrario, se anima a la confrontación misma entre estilos y analogías, siempre en búsqueda de las definiciones buscadas. Así, si bien sostiene que no es conveniente hacer distinciones de estilos (en todo caso existe para él una “literatura humana”), si sostiene con algo de vehemencia dos polos: El de Sarmiento y Hernández y el de Lugones y Borges.


En ese tránsito se asienta sobre aquellos con cierto carácter de escritores fundantes. Dice sobre Sarmiento y Hernández que “…ambos fueron hombres de combate, que escribieron con sangre sobre la ardiente realidad que les tocó vivir.” Y después de ellos, de su compromiso con las ideas y políticas que iban definiendo la historia y los presentes del país, detecta que “… a partir de aquella época turbulenta se fue desarrollando una literatura parasitaria y bizantina, para capillas y ociosos, un esteticista juego de la pura inteligencia. Actitud correlativa de un cobarde y egoísta volver las espaldas a la realidad”.


Después de ese primer panorama, en el cual deja establecida la literatura de compromiso de aquellos autores, ninguna duda cabe de su apuesta a la literatura real, evaluativa y cercana a los sucesos evidentes. Lejos estaba el realismo mágico u expresiones de ese talante, pero eso es un asunto de décadas venideras.


Dice Sábato que Hernández no puede ser considerado un escritor del gauchismo, por cierto para la época ya otros autores hablaban del gaucho y sus costumbres explosionadas de la urbe. Lo trascendente de José Hernández (de quien recordamos en su vivencia en nuestra ciudad durante la época de la Confederación) es su denuncia social, su vinculación a las desigualdades sociales cuyas brechas se expandían en forma deliberada, de manera violenta y de justicia descarada. Esa es la denuncia de Hernández y no u a mera descripción de gauchos, caballos e indios. Su forma de descubrir la cultura a la cual se daba la espalda, es el mérito manifiesto del compromiso literario.


Algo parecido a lo Sarmiento, claro que con otras expresiones políticas.

 

¿Y Borges?


Dice Sábato :”la obra de ficción y pensamiento de Jorge Luis Borges parece colocada fuera del tiempo y del espacio, en una suerte de topos uranos en que los seres humanos son reemplazados por símbolos para desenvolver ingeniosas tramas geométricas o algebraicas”. No es esto un elogio, por cierto sino un crítica bien fundada.


Para Sábato, en aquel entonces tanto Borges como Lugones por ejemplo son una especie de literatura de Torre de Marfil, una abstracción de mundos ubicados en la periferia de los sucesos reales y donde (aparentemente) se resolverían en metafísica forma los problemas de los personajes. Por eso reafirma Sábato que “…para este género de escritor, lo único digno de la literatura es el espíritu puro, cuando en realidad lo único digno de una gran literatura es un espíritu impuro, es decir el hombre, el hombre que vive en este confuso universo terrenal, no es el símbolo que reside en el cielo platónico. Lo importante es lo que sucede en esa región intermedia que llamamos alma: el amor o el odio, el mito, la ficción y el sueño. Nada de lo cual es estrictamente espíritu, sino una vehemente y turbulenta mezcla de sangre e ideas de ciegos impulsos y voluntades”.

 

 

Algo de síntesis. Los artistas


Por cierto, que las narraciones de Sábato tienen esa particularidad extender son vehemencia bella de la cual uno no puedo abstraerse sino seguirla. Así sucede con esta extensa charla, con este suceso olvidado de la ciudad ocurrido por aquellos años. Las conclusiones fueron dinámicas y amplias, propias de la intelectualidad desplegada por Sábato en esta conferencia y también en la mayoría de su obra.

 

Bien podríamos finalizar con alguna cita relacionada con sus resistencias, con alguna memoria antes del fin o algún párrafo entre la letra y la sangre.


Pero la transcripción de sus palabras en aquellas viejas páginas amarillas es más que apetecible. Y tal vez (solo tal vez, como algún quizás) la síntesis esta en esas palabras en las que cree que “En cualquier época y país, la neurosis es algo así como un desajuste entre el ser humano y el mundo que lo rodea, y el arte en general un intento de reajuste que desesperadamente lleva a cabio esa raza de frágiles, inquietas y descontentas criaturas que son los artistas”.


Esas cosas de hombres, máquinas, escritores, pensadores y otras demencias de ese talante.

 

Culturas (De la conferencia de Sábato en Paraná, 1957)


¿No seremos un mortal vórtice engendrado por el encuentro de la corriente europea con la  milenaria, profunda y resistente corriente americana? Nada tiene de extraño, pues que nos estemos preguntando sobre la esencia y la misión de nuestra literatura. Perplejos y angustiados somos sectores de un oscuro drama, sin tener detrás el respaldo de una gran cultura indígena como la incaica o maya y sin poder reivindicar de modo cabal la tradición de Atenas y Roma. Tal vez sea el momento de que antiquísimas culturas como las asiáticas y bárbaras como la africana reflujen sobre el orbe europeo para dar origen a nuevas y fecundas síntesis, tal como aconteció con el imperio romano”.

 

 

SERIE: Escritores, poetas y otras demencias encumbradas: Serie realizada en exclusiva para Diario UNO a partir de la documentación obrante en diferentes reservorios (Archivo General de la Nación, Biblioteca Nacional de la República Argentina, Archivo General de la Provincia de Entre Ríos, Archivo Histórico Patrimonial de Valparaíso y otros)

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