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Miércoles 18 de Noviembre de 2015

Envejecimiento prematuro, el mal de los presidentes

Muchas personas que sufren estrés diario muestran signos de un envejecimiento acelerado para su edad. La ciencia asocia esta patología con un desbalance molecular provocado por el estrés oxidativo. Dieta y vida sana, las claves para detener este proceso.  

El presidente Barak Obama, la noche en que estrenaba el cargo, señaló la cabellera blanca del actor Morgan Freeman y dijo que así iba a quedar él en cuatro años. Con ese gesto hacía referencia a una condición que está bien documentada en Washington y es el envejecimiento prematuro que sufren quienes ocupan el Salón Oval.

De las muchas causas posibles (dieta, estilo de vida, herencia genética, exposición a contaminantes y altos niveles de estrés), una de las más estudiadas por la ciencia es el proceso denominado estrés oxidativo.

“A medida que uno va envejeciendo, todos los mecanismos se van deteriorando, incluso los mecanismos de control que tiene el organismo. El estrés oxidativo es consecuencia de una falla en esos mecanismos de control que se produce cuando las sustancias oxidantes aumentan y el organismo no es capaz de producir suficientes antioxidantes para contrarrestar su efecto”, explica Fernanda Simoniello, investigadora y docente en la cátedra de Toxicología, Farmacología y Bioquímica Legal en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad Nacional del Litoral.

Si bien el estrés oxidativo es un proceso natural que se produce por el propio paso del tiempo, Simoniello indica que hay factores exógenos que lo pueden acelerar. “Como muchas otras situaciones que ocurren en la vejez, el balance entre estas sustancias oxidantes y antioxidantes se puede ir deteriorando con el tiempo. Pero hay muchos factores que lo pueden modificar, fundamentalmente el estilo de vida que lleva una persona”. La investigadora agregó que si el equilibrio no se restablece, además de envejecimiento, a largo plazo, se pueden producir patologías más graves, como Parkinson, Alzheimer o cáncer.

A punto de estrenar nuevo mandatario en Argentina, los dos candidatos al balotaje están a tiempo de tomar medidas para frenar un mal que sufren los presidentes y muchas otras personas que ocupan cargos con alto nivel de estrés.

Estrés, canas y telómeros

Para entender la relación entre el estrés y el envejecimiento prematuro basta con observar una foto de cualquier mandatario antes de asumir el poder y compararla con otra al momento de salir. El resultado, en la mayoría de los casos, es similar: abundantes canas, piel más delgada, arrugada y con manchas, y en algunos casos, caída de cabello por la degeneración de los folículos pilosos.

A pesar de la cantidad de evidencia empírica, la ciencia recién comenzó a entender este fenómeno a mediados de 1950, cuando el investigador norteamericano Denham Harman, de la Universidad de Nebraska, desarrolló la teoría del envejecimiento por radicales libres (FRTA por sus siglas en ingles) en la que sostenía que el envejecimiento se produce porque estas moléculas altamente inestables se acumulan en la célula provocando daño oxidativo a proteínas, ADN y lípidos. En la misma década, en 1954  la  doctora  Rebeca  Gerschman, de Argentina, fue la primera en sugerir que las especies reactivas de oxígeno se comportaban como agentes tóxicos y posibles generadores de patologías.

Con el tiempo, las ideas de Harman y Gerschman se aplicaron para comprender las enfermedades relacionadas a la edad y el deterioro del organismo. “La mayor cantidad de trabajos sobre los efectos del estrés oxidativo está vinculada con el cáncer”, dijo Simoniello. “Es una enfermedad muy compleja, con muchos factores que la desencadenan, entre ellos un desequilibrio a nivel oxidativo”.

En los últimos años aparecieron varias investigaciones que analizan a nivel molecular el vínculo entre el agotamiento psicológico producido por el exceso de estrés en el trabajo, y el envejecimiento prematuro. Estos estudios demostraron que los telómeros, que son complejos de proteínas que están en el final de la cadena de ADN de los cromosomas, sirven como marcadores biológicos y permiten determinar la edad de las células. “El acortamiento de telómeros es diferente en personas añosas, obesas y fumadores. Con ese dato se hicieron varios estudios que vinculan la longitud de los telómeros y su funcionamiento con el estrés y se llegó a la conclusión de que a mayor estrés más cortos son los telómeros”.

El secreto está en la dieta

A medida que se fue haciendo más conocido el efecto del estrés oxidativo en el organismo, creció el interés por los antioxidantes. “Uno de los campos donde más se avanzó fue en la nutrición porque la dieta es una de las mayores fuentes de antioxidantes exógenos, a través del consumo de frutas y verduras”, explica Simoniello. “Para poder manejar los riesgos del estrés oxidativo deberíamos estar consumiendo cinco porciones de frutas y verduras por día, cuando muchos estudios indican que estamos en una o dos porciones diarias”.

La investigadora destaca que para que el efecto de los antioxidantes sea notorio, debe ser sostenido en el tiempo. “Una investigación comparada realizada con personas de 65 a 102 años de la zona del Mediterráneo, que consumen las porciones de frutas y verduras recomendadas durante toda su vida, con otras que nunca consumieron más de una porción de frutas y vegetales al día, mostró que las diferencias son muy importantes y las patologías que se desencadenan a edad avanzada por falta de antioxidantes son muchas”.

El mate también tiene propiedades antioxidantes y colabora en los procesos de reparación del ADN. Simoniello trabajó analizando estas propiedades de la yerba mate, y dijo que en Uruguray se están analizando otras vías de señalización que también podrían categorizar a la Ilex paraguariensis (el nombre científico de la yerba) como un brebaje que colabora con los mecanismos de reparación del ADN aunque si se consume a elevada temperatura podría generar efectos negativos en la salud. Actualmente, Simoniello se encuentra inmersa en otro proyecto junto a investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA donde estudian hierbas con propiedades medicinales como la rúcula y el cedrón.

 “Cuanto hay que trabajar en educación, en cambio de hábitos y en estilos de vida saludable, sobre todo en los chicos”, destaca la investigadora.

Con la solución al alcance de la mano, el próximo presidente de Argentina puede comenzar hoy con su plan de sumar antioxidantes a la dieta para combatir el envejecimiento prematuro. Sino funciona, pueden imitar a Obama quien usa el color de su cada vez más blanca cabellera como una fuente inagotable de chistes sobre su gestión.

Fuente: Prensa UNL

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