Accidente vial
Jueves 23 de Junio de 2016

Entubar o sanear el Antoñico es un debate entre las nuevas obras

Cambió la postal de cuatro barrios populares e históricos de Paraná que se encuentran sobre los márgenes del arroyo. Hay opiniones encontradas entre proteger la identidad cultural y la necesidad de una vida sana sin contaminación

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Entre avenida Ejército y General Espejo por donde corre el Antoñico, desde hace tiempo hay una calle. A la vera del entubado todavía queda alguna vegetación propia, de esa que crece junto al agua. Entre los vecinos hay opiniones encontradas. Aún con el asfalto sobre el cauce, hay quienes sostienen la necesidad de preservar la identidad de los barrios sobre el arroyo. Otros, por el contrario, afirman que la obra les cambió la vida.

Que hoy un auto circule sobre una calle que está arriba del Antoñico frente a barrio Cuarteles, era impensado décadas atrás. Según las crónicas, en 2011 fue el llamado a licitación de esta obra que todavía no concluyó del todo. Con el paso de los años hubo tramos canalizados y otros también entubados a lo largo de la traza de este afluente que siempre unió a barriadas populares de la capital provincial. Se trata de una marca, una identidad. Al recorrerlo ahora, por el medio, se pueden ver todavía algunos árboles que antes pertenecieron a ese curso natural. Muchos vecinos que tenían sus patios frente a las barrancas, construyen rampas para entrar y sacar vehículos que terminan en el asfalto. Ahora alguien puede tomarse un mate con otro que vive frente al arroyo con solo caminar unos metros, y ese es uno de los grandes cambios en el paisaje y en la vida cotidiana.

Norma Flores es presidenta de la vecinal del barrio Cuarteles y encuentra muchas falencias en la obra, sobre todo porque cada tantos metros hay cloacas que rebalsan. Eso se ve de inmediato al caminar por el lugar. También mencionó que hay tramos ya rotos y hundidos entre otros detalles. Ella, junto a vecinos de la zona, tenían un proyecto cultural que partía del saneamiento del Antoñico e incluía un anfiteatro. "Eso no se hizo, se hizo la calle", dijo a UNO, y agregó: "Nosotros no estábamos de acuerdo con el entubado, queríamos un saneamiento desde el nacimiento del arroyo. Pero hubo muertes por leptospirosis, demasiada contaminación ambiental, y bueno, accedimos al entubamiento. De todos modos, la mugre sigue y se juntan residuos". Para Flores, el saneamiento aún se necesita y manifestó ciertas expectativas en que la gestión municipal resuelva algunas de aquellas propuestas culturales como la creación de un centro o un lugar de encuentro para realizar actividades. También dijo que los vecinos requieren información sobre cómo continuará esta obra que también le cambió la vida al barrio Antonini, Belgrano y Mitre.

Sobre el tema hay otras posturas, la de aquellos que quisieron el entubado desde su inicio. Una de ellas es Sandra Guevara, la presidenta de la vecinal del barrio Mitre. "Esta obra nos afecta de manera directa y nos cambió la vida. Es impresionante ver ahora el arroyo", sostuvo.

Es que antes, las barrancas eran profundas y el Antoñico tenía un caudal importante, sobre todo los días de lluvia. "Desde lo urbano es un avance, la zona cambió como nunca y estamos conectados unos con otros", sostuvo Guevara, y agregó algo que es muy simple para quienes vivieron en otro lugar, pero que para estos vecinos es una realidad actual: "Las veredas se han unido, y si cruzamos la calle podemos ir a la casa de los vecinos de enfrente. Antes los veíamos nomás cuando pasaba algo, se incendiaban las cañas o se escondía alguien. Ahora cruzamos la calle". La vecinalista manifestó que esperan por el parquizado prometido en la zona y la recuperación de una plaza con bancos, juegos y bicisendas.

Sobre el Antoñico también hubo disputas de terrenos y los hay en la actualidad, se sabe de casas que se vinieron abajo y esa zona en particular, como otras, fue un basural donde vivir era muy difícil. Pero también, el arroyo que ya no está, fue parte de la vida de cada vecino; es, aunque ya no se vea, su lugar de procedencia, de identidad y de pertenencia.

Dejar los cauces libres para la inclusión

Fernando De la Rosa es el presidente de la Regional Oeste-Noroeste del Colegio de Arquitectos de la Provincia y opinó sobre el tema: "La postura que tenemos es que en lo posible no hay que entubar. Eso es claro. Primero no es una solución, como se ve en el Antoñico donde hay hundimientos y lo que se hace es emparchar con asfalto. Después creemos que hay soluciones más viables como generar puentes y sostenemos que hay que dejar libre el cauce del arroyo".

Asimismo explicó que de todos modos hay particularidades en determinadas zonas que deben atenderse de manera específica.

En semanas, el Colegio realizará una jornada donde pondrá en debate estas cuestiones y la conformación de una administración por cuenca para la ciudad que permita sanear y llegar a encontrar mejores soluciones arroyo por arroyo. Para De la Rosa hay que limpiarlos y generar la educación necesaria para la no contaminación."No hay que renunciar a dejar libres los arroyos, porque eso nos va a permitir que se generen parques lineales a la vera. Se trata de un pilar para el equilibrio territorial y la equidad en cuanto a la oportunidad de tener a mano un espacio público que de alguna manera hace inclusiva a la ciudad", agregó.

De todos modos reafirmó que todo tiene una excepción, y que por eso es importante que cada arroyo se estudie en particular.

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