La Provincia
Domingo 17 de Enero de 2016

Entrerrianos que veranean en Brasil elogian el destino elegido

Además de los atractivos típicos, este año el cambio favorable es un aliciente para cruzar la frontera y disfrutar de playas soñadas. 

Vanesa Erbes
verbes@uno.com.ar

Autoridades brasileñas estiman que este verano habrá alrededor de 2 millones de turistas argentinos visitando las cálidas playas del vecino país. Además de los atractivos habituales que ofrecen sus balnearios, con la devaluación del real en más de un 40% frente al dólar en 2015, este año el cambio resultó favorable –el real rondaba ayer los 4,05 pesos– y fue un aliciente para que más personas elijan pasar sus vacaciones cruzando la frontera en lugar de optar por destinos nacionales. 
Además, la eliminación de la percepción Nº 3.550 de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que incrementaba en un 35% los precios de pasajes hacia el exterior, y también de los hospedajes y compras fuera del país, fue otro incentivo, más allá de que los costos internacionales subieron al establecerse un valor único para el dólar a partir de la eliminación del cepo para la adquisición de divisas.
En este marco, el titular de la Asociación Brasileña de la Industria de Hoteles de Santa Catarina, Samuel Koch, calculó que hasta el 20 de enero la ocupación hotelera será del 75% y que uno de cada cuatro turistas es argentino.
Los lugares de Brasil adonde se puede ir para pasar unos días son variados y se diferencian entre sí, según el punto geográfico y los atributos de cada emplazamiento. Las agencias de viaje multiplican su oferta y a los habituales sitios de moda, se suman otros, un poco más agrestes, pero con la estructura necesaria para contar con los servicios que buscan los veraneantes.
Para arribar a las localidades ubicadas más al norte, de mayor temperatura, e incluso cercanas al Caribe, se llega en avión. Quienes prefieren moverse en su propio vehículo buscan mayormente las que se sitúan próximas a la Argentina. En este contexto, el ministro de Turismo de Brasil, Gustavo Santos, señaló que, de acuerdo a los sondeos hechos, la mitad de esos 2 millones de veraneantes argentinos que van a su país eligen viajar a Florianópolis, la llamada Isla mágica. Este es uno de los lugares que muchos paranaenses escogen para su receso laboral. Osvaldo Colman es docente y está pasando unos días allá con unos amigos. “Vinimos a Brasil para cambiar un poco, vamos habitualmente a la costa argentina, pero queríamos un poquito más de calor y nos convenía por el tema del cambio. Lo más beneficioso es traer dólares para cambiar por reales, ya que no favorece tanto pasar del peso al real. Lo que usamos mucho son las tarjetas de débito y crédito, que se aceptan en todos lados y es lo más conveniente”, contó a UNO, y ejemplificó: “Comer es muy barato, tanto en la playa como en los restaurantes, donde se paga de 25 reales en adelante; los tragos como la caipirinha también se consiguen a precios módicos. Se pueden hacer provistas en el supermercado y se economiza más todavía. Lo que sí es caro es el vino, la yerba y las bebidas para los aperitivos; a eso conviene incluirlo en el equipaje desde Argentina”.
El grupo decidió alojarse en un departamento que alquiló en Cachoeira do Bom Jesus, a unos dos kilómetros de Canasvieiras. “Nos convenía y desde acá nos movemos en colectivo para visitar distintas playas de la Isla. El transporte público es muy barato, cuesta 3,50 reales y con un solo boleto se pueden hacer combinaciones”, dijo, y comentó que tuvieron malas experiencias con lo taxis: “Los taxistas se hacen los que no entienden el idioma y nos llevaban a otro lado, para cobrarnos más. Nos pasó dos o tres veces y por eso decidimos seguir moviéndonos en colectivo”, aseguró.
Por otro lado, destacó las bondades del clima, caluroso y húmedo pero con días de sol; y la amabilidad de los lugareños, serviciales con los turistas argentinos, que abundan en el lugar, según confirmó el docente.
Julián Osoro es otro paranaense que optó por disfrutar del calor del sol y de las aguas brasileñas. Junto a su pareja y un grupo de amigos definieron pasar unos días en Bombinhas, uno de los sitios más bonitos y tranquilos del vecino país. “Hace muchos años que vengo y sigo eligiendo este lugar, pese a la distancia. Es muy bello, con islas y playas hermosas que están cerca, como Mariscal, por ejemplo. Está todo preparado para el turismo y a los argentinos nos tratan muy bien. Los precios son muchísimo más baratos que en la costa de nuestro país”, afirmó. Asimismo, aseveró: “Conviene pagar todo con débito. Hasta los carritos que venden bebida en la playa tienen posnet”. 
De lo único que se quejó de su viaje a Brasil fue de la demora para poder pasar la frontera que une Paso de los Libres con Uruguayana. Al respecto, dijo: “Es una vergüenza. Fueron siete horas de cola y solo había cinco personas atendiendo. Cuando fuimos había chicos y gente adulta haciendo cola al rayo del sol, sin que nadie les dé ni siquiera agua”.

Cumplieron el sueño de conocer el mar cálido
María Jimena Tomas es abogada y viajó junto a su esposo y su hija de 1 año a Porto Seguro, situado a casi 3.300 kilómetros de Paraná. Si bien la idea era ir a alguna playa del Caribe, los altos costos en temporada alta los desalentaron. Por eso eligieron un paquete en uno de los lugares que desde las agencias de viajes argentinas comenzaron a promocionar más recientemente y fue justamente a través de una de las que operan en Paraná que adquirieron el paquete y lo pudieron pagar en cuotas. “Queríamos ir a México o a Punta Cana, pero cuestan el doble que durante el año y solo en esta época podemos tomarnos vacaciones. Este lugar nos pareció una buena opción, ya que más que nada queríamos conocer el mar cálido”, contó a UNO la joven profesional. 
Con respecto a su vivencia, expresó: “Nos encanta de Brasil la buena onda y la predisposición de la gente. Por ejemplo, si vas a la playa, te instalás en las mesas de los paradores con sombrillas, mesas, reposeras y nadie te obliga a consumir nada. Podés utilizarlos el tiempo que quieras. El agua del mate es gratis y como esa, un montón de cosas. No es como en la costa argentina, que te cobran hasta por respirar”, afirmó. Asimismo, coincidió con los paranaenses que pasean en Brasil en que los precios son convenientes: “Con el cambio, lo que se gasta es igual que en Argentina, e incluso hay unos centavos menos. Para comer hay muchas opciones, desde diente libre hasta comida por peso, pizzas, entre otras. Tranquilamente con 40 reales comen dos. Nosotros compramos reales allá unos meses antes del viaje para tener efectivo”, finalizó. 



La experiencia de trabajar en Buzios
Paola Coky es fotógrafa y un amigo de su hermano que tiene una empresa del rubro le ofreció ir a trabajar a Buzios una temporada. “Vine con el objetivo mayor de cumplir mi sueño, que es poder trabajar aquí y poder hacerme de círculos y amistades que puedan favorecerme en mi vuelta o simplemente que me regalen un poco de experiencia e intercambio de cultura”, contó entusiasmada la paranaense que llegó el 12 de diciembre a unos de los destinos preferidos por sus atractivos y que planea regresar a Entre Ríos los primeros días de marzo.
Desde el lugar donde reside, todos los días viaja una hora hasta llegar a Cabo Frío para desarrollar sus tareas labores: “Saco fotos en barcos y también abajo del agua. En Buzios está lleno de argentinos trabajando en los locales y también hay muchos turistas argentinos”, comentó a UNO, y añadió: “Los brasileños tienen la mejor onda con todo el equipo de estrella de su país, y siempre te encontrás con alguna que otra rivalidad”.
Por otra parte, señaló: “Cabo Frío es más urbanizado que Buzios, pero Buzios se caracteriza por su cantidad de playas. Hay mucha diferencia de precios entre una cuidad y otra. Referido a lo económico, siento que Brasil está por vivir todo lo que ya pasamos con el tema del aumento de los productos comestibles de la canasta básica, que acá es de 800 reales”.
Por último, destacó una de las vivencias que más llamaron su atención: “Una de los experiencias bonitas acá fue pasar Año Nuevo en la playa, con fuegos artificiales y con toda la gente vestida de blanco”.


Felices de arribar a una isla paradisíaca

Sebastián Gómez es músico y por amigos se enteró de la existencia de Ilha do Mel, situada a 120 kilómetros de Curitiba, que fue la ciudad a la que llegaron en avión desde Ezeiza con su novia Lucía para recibir el Año Nuevo en un pintoresco hostel. Luego tomaron un barco y llegaron al destino soñado para pasar casi 10 días maravillosos. “Fue un viaje que planificamos con bastante tiempo, mezcla de turismo convencional y mochileros. En la isla recorrimos mucho caminando por las distintas playas. Era un lugar paradisíaco”, señaló Sebastián, ya de regreso a la capital provincial.
En referencia a los precios, sostuvo que comer allá resultaba más barato que en Paraná, sobre todo los platos abundantes típicos del lugar, como feijoada, mariscos, entre otras alternativas. También destacó que la bebida era accesible: “Tomar una birra acá en un bar cuesta alrededor de 80 mangos, allá estaba al equivalente a unos 30 o 40 pesos nuestros”, concluyó.

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