A Fondo
Jueves 12 de Noviembre de 2015

Entre la música y el deporte, Leo se luce

El entrerriano de 14 años es una gran promesa del básquet y de los sonidos. Diario UNO de Entre Ríos cumple hoy 15 años de vida y los festeja con un suplemento especial. #UNO15años

Lucila Tosolino/De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


Leo Larrosa no deja nunca de sonreír. A pesar de tener solo 14 años, vivió varias vidas en una. Un pasado que para muchos podría sonar trágico, para él y su familia es un conjunto de anécdotas que lo ayudaron a ser quien es hoy: un adolescente que disfruta el presente de cara al futuro. 
Ante historias como la de Leo está quien pasa su vida lamentando su mala fortuna o quien, como él, intenta superarse día a día a pesar de las dificultades. 
El jovencito, oriundo de la ciudad de Paraná, actualmente no solo se vale por sí mismo sino que forma parte de la Selección Entrerriana de Básquet para Ciegos, toca piano, batería y compone temas musicales con su computadora. Además combina su rutina diaria con el cursado en la escuela secundaria Nº 36 de Comercio Nº 1 Justo José de Urquiza y en la Escuela de Educación Integral Nº 1 Helen Keller, también disfruta la vida junto a su familia y su numeroso grupo de amigos.

Después de la tormenta sale el sol
La historia de vida de Leo comenzó siendo una pesadilla, pero luego, un giro de tuerca hizo que saliera el sol y tuviera la vida que se merece.
Su madre adoptiva, Alejandra Larrosa, cuenta a UNO que cuando Leo tenía 6 meses de vida ingresó al hospital materno infantil San Roque de Paraná por violencia infantil y desnutrición. Su esposo Carlos, que trabaja en el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf), sabía que el bebé necesitaba a alguien que lo cuidara todos los días y pensó en su mujer.
De esta manera, Alejandra asistió todos los días durante cuatro meses al nosocomio donde atendían al bebé. “Leo estaba muy mal, desnutrido y con desprendimiento de retina en los dos ojos debido a la violencia que había recibido de su padre biológico. Le realizaron intervenciones quirúrgicas para salvarle la vista, pero no se pudo y quedó ciego”, explica con la voz quebrada.
Carlos agrega que cuando Leo se recuperó ya tenía un año y su familia biológica no quiso hacerse cargo del pequeño, por lo tanto ellos decidieron adoptarlo. “Al principio nadie nos apoyaba con la decisión de integrar a Leo a la familia, porque además de él tenemos dos hijas, Lucrecia, que en ese momento tenía 10 años y Rocío, que tenía 7. Pero entre todos lo acogimos, le dimos amor y lo cuidamos mucho para que no le falte nada”, dice el hombre que además de trabajar en el Copnaf es artista plástico.



Pasión por la naranja 

“¡Vamos Leo, vos podés!”, grita una mujer desde uno de los costados de la cancha de básquet externa del Club Atlético Olimpia de Paraná. Es la final del Campeonato Argentino de Básquet para Ciegos, juega Entre Ríos contra Buenos Aires y el partido está reñido, a punto de terminar el último cuarto. El adolescente de 14 años, que viste una camisera roja y verde con un 11 blanco, corre sin parar, defiende, bloquea, atrapa la pelota y esquiva sus contrincantes con soltura. Tiene un talento innato. Al respecto, un espectador del partido dice a su acompañante por lo bajo: “Si juega así sin ver, imaginate si viera”.  
De esta manera Leo reafirma sus buenas condiciones para el básquet. Empezó a jugar de chiquito con su papá adoptivo y nunca paró. El jovencito indica que ni siquiera tiene recuerdos de sus primeras incursiones en el piso de parqué. 
El partido termina 8 a 8. El campeonato es para Entre Ríos debido a que ganó todos los partidos previos. Leo -que es el más joven del plantel entrerriano- es premiado como quien más tantos metió en el torneo. Según explica su padre: “Generalmente entrena de dos a tres veces por semana. Venimos al Olimpia los martes, jueves y sábados por la mañana. Leo practica un montón, además hace pesas para mejorar su postura”.
Con el objetivo de desarrollar y fomentar el deporte para personas ciegas o disminuidas visuales, Carlos Larrosa impulsó hace más de 12 años la práctica de básquet en el Club Atlético Olimpia (CAO). Se trata de una iniciativa que venía sucediendo a nivel nacional y se amplió en la provincia y cuenta con el apoyo de diferentes instituciones. “Siempre jugué al básquet, me gusta mucho. Soy entrenador de la Primera C del CAO y desde chiquito insistí para que Leo practique este deporte, el cual le gusta mucho y ya cuenta con su equipo que son siete personas de diferentes edades”, cuenta el papá de la joven promesa. 
Leo vive el momento y mientras juega, disfruta sin límites. “Me encanta el básquet, la paso muy bien”, afirma el muchachito y asegura que la misma pasión la siente cuando toca algún instrumento o escucha música.

En el ámbito de los sonidos
Una agradable escena se percibe en la cocina de la familia Larrosa en calle Antártida Argentina. Es de tarde y el clima inestable que cubre Paraná, condiciona que la merienda sea mates con facturas. Leo permanece sentado en una silla de madera que combina con una mesa del mismo tono.  Por lo bajo, el muchachito hace beatboxing, que es un estilo musical que se basa en la habilidad de producir beats de batería, ritmos y sonidos musicales utilizando la propia boca, labios, lengua y voz. “Me gusta hacer beatboxing, un amigo de una de mis hermanas me enseño cuando tenía 4 años, está bueno. Tengo un canal en YouTube en donde subo mis videos donde hago la técnica”, cuenta Leo y agrega que le apasiona la música.
En agosto de 2013, Leo fue noticia en UNO debido a sus habilidades para tocar piano. En ese momento tenía 11 años y se desempeñaba con virtuosismo con las teclas blancas y negras, además estudiaba en la Escuela de Música, Danza y Teatro Profesor Constancio Carminio de la capital entrerriana. 
“Entré a los 9 años a la Escuela de Música, estudié cuatro años y luego dejé porque me cansé del cursado”, explica Leo, que aún sigue tocando piano y le suma la armónica, el bombo y la batería. “Me gusta mucho experimentar composiciones con mi computadora, está bueno. Participé de algunos recitales junto a unos amigos en donde estoy con el sintetizador e improviso sonidos”.
Debido a que su capacidad auditiva es superior a la normal, ya que al tener oído absoluto puede sacar las melodías más complejas sin tener que leer en partitura braille, Leo tiene un gran futuro en el mundo de los sonidos. Si bien sus padres lamentan que haya dejado la carrera de piano en la Escuela de Música, saben que tiene tiempo para volver a la institución.
“Terminaba el día muy cansado, porque además de piano, tenía que cursar audio perceptiva y coro. Y a eso se le sumaba el cursado en la Escuela Secundaria, la Helen Keller y la práctica de básquet y el gimnasio. Es mucho. Así que dejó, pero sigue tocando en casa a full”, amplía Alejandra.

Educación e inclusión
La lucha diaria por incluir a Leo en una sociedad que no está preparada para impedidos visuales significó mucho esfuerzo por parte de la familia Larrosa. Al respecto, Alejandra señala: “Siempre con amor y paciencia cuidamos a Leo. A los 2 años entró a la Escuela para ciegos Helen Keller y a los 4 años lo inscribimos en la Escuela Nº 4 Domingo Faustino Sarmiento, que fue la única institución que lo aceptó, allí cursó la primaria”.
En 2015 Leo empezó a cursar el nivel secundario en la escuela secundaria Nº 36 de Comercio Nº 1 Justo José de Urquiza. Según explica Carlos, su hijo adoptivo es el primer chico ciego incorporado a la institución. 
“Leo asiste todos los días a la escuela secundaria y va una vez a la semana a la Helen Keller. Al principio costó pasar del primario al secundario, porque en el primario solo tenía ocho materias y ahora cursa 16. Pero va muy bien, tiene todas notas arriba de ocho y le gusta la escuela, tiene su grupo de amigos”, relata la mamá del adolescente y este agrega: “Estudio mucho. Tengo materias muy interesantes, aunque resulta cansador tener que ir a la escuela con mi netbook, anotar todo lo que se da en el día y luego pasarlo en limpio con mi máquina de escribir braille”.
El paranaense de 14 años asegura estar feliz con la escuela secundaria, cuenta que tiene un buen grupo de amigos y que tanto los docentes, como preceptores y directivos lo recibieron con las puertas abiertas. “Se portaron muy bien con nosotros”, afirma Carlos.


Sin techo

Nada es imposible. La superación personal no debe entenderse como una idea utópica. Hay numerosos ejemplos de personas que han ido más allá de sus propios límites y consiguieron lo que se proponían. 
La historia de vida de Leo sirve para darse cuenta de que si uno se plantea un objetivo, por más difícil que sea, con esfuerzo y perseverancia se puede  lograr sin importar las barreras que haya delante. 
De esta manera, se percibe cómo el adolescente de 14 años hace lo que quiere sin importar su falta de visión. Si bien aún es chico y no tiene bien en claro a qué quiere dedicarse cuando sea mayor de edad, algo es seguro, Leo se podrá desempeñar con talento en el ámbito de la música, el deporte o de las letras. 
Además, el chico apuesta a que en el futuro el sistema educativo sea más plural, rico y diverso, valores que en su opinión ayudarían mucho a personas con capacidades diferentes. Su respuesta ante los desafíos del porvenir es clara: “Una sociedad más inclusiva, en donde la diferencia sea vista como un valor y no como un problema o defecto”. 
De lo que habla Leo es de integración social o la igualdad, factores importantes que garantizarán que toda la ciudadanía pueda afrontar sus propios desafíos personales, sean cuales sean. 

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