Paraná
Jueves 15 de Junio de 2017

Entre la angustia y el desconcierto la familia desalojada espera ayuda

Ayer terminaron por demoler los inmuebles que edificaron en el predio. Quedaron en la calle 20 personas, entre ellas, cinco niños

Los integrantes de la familia Petrechelli apenas pudieron sacar sus pertenencias de los inmuebles que entre el martes por la tarde y ayer quedaron reducidos a escombros luego de que fueran desalojados a través de una orden judicial, en un operativo que incluyó unos 10 patrulleros y alrededor de 60 uniformados. Con fuerza arrolladora, las máquinas derrumbaron las casas que fueron edificando a lo largo del tiempo en el predio de cinco hectáreas situado en Churruarín y López Jordán, que alguien adquirió y reclamó en 2014. Junto con las paredes, cayeron también sus sueños y esperanzas.


Son 20 las personas que vivían en este espacio, de edades diversas y entre las que se incluyen cinco niños de entre 3 y 13 años, y frente a este escenario desolador, Griselda Cháves no pudo contener sus lágrimas. La mujer fue quien junto a su esposo conformó su hogar en este espacio, hace 33 años, luego de que el antiguo propietario les pidiera que cuiden el terreno, según explicaron.


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No eran usurpadores y pagaron los impuestos durante todo este tiempo. Así consta en las boletas de la Administración Tributaria de Entre Ríos, que figuran a nombre de "Petrechelli, José Ángel", con la inscripción "Posesión Particular". Hace años reclamaron la posesión del terreno a través de un juicio de usucapión que nunca prosperó. Quien lo adquirió y se adjudica la titularidad del predio ganó una demanda y ya nada pudieron hacer.


Desde que fueron a sacarlos, dos días atrás, montañas de cosas quedaron amontonadas al frente de un cerco derruido que indica el límite del terreno en el que vivieron. Había de todo: ropa, muebles, colchones, envases, flores plásticas, utensilios, adornos de antaño, juguetes caídos en el suelo llenándose de tierra y tantas otras cosas cuyo valor es más afectivo que material. José trabaja como cartonero y lo que para la mayoría es basura a él le sirve para alimentar a su familia, y en este contexto se esforzó por salvar también los deshechos acopiados.


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La primera noche varios de los Petrechelli se quedaron en el lugar sin dormir o pernoctando a medias, de a ratos, custodiando lo poco que les queda. Les habían dado tiempo hasta las 18 de ayer para que se llevaran todo. El problema es que no tenían adónde ir. "Pasamos la noche acá, nos quedamos sin techo, sin hogar, y estamos esperando que alguien se haga cargo de nosotros, que nos den un lugar, una vivienda, un techo", comentó a UNO Griselda, quien contó: "En esta tierra había una deuda grande y nosotros la pagamos. Si vamos a Catastro mi marido aparece como 100% poseedor. Pero resulta que acá compraron los privados –se lo sindica a un rosarino, cuyo nombre es Alejandro Prodocismo–, y con tanta plata que tienen no entiendo cómo no van a llegar a un arreglo con nosotros, cómo nos van a dejar en la calle a mi familia y a mí, después de tantos años de cuidar el predio". A su vez, lamentó entre llantos: "Nadie reconoce los impuestos porque dicen que no tienen validez. Parece que no tenemos derecho a nada y nos quitaron nuestra propiedad. La Justicia es tan injusta".


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Tras el desalojo



Entre la angustia y el desconcierto que envuelve a la familia, ayer uno de los nietos de Griselda, de 3 años, jugaba absorto con un autito azul que pudo salvarse del derrumbe. Y la inocencia de la infancia lo mantuvo al margen del momento miserable al que empujaron a su familia, ahora librada a su suerte.


Si bien el Copnaf les ofreció un lugar para que las madres y los niños se queden hasta que puedan resolver dónde asentarse, los Petrechelli no quieren separarse. "No queremos alejarnos, así que los vecinos nos dieron una ayuda para que los nenes se pudieran quedar cerca del barrio, nos brindaron una cama, nos trajeron comida; ellos colaboraron mucho con nosotros, al igual que tanta gente", destacó la mujer, quien se sintió abandonada por la abogada –refiere a la doctora Claudia Salomón– que supuestamente los defendía, y por las autoridades municipales o provinciales que ni siquiera se acercaron: "El único que vino fue Luis Garay", dijo, en referencia al defensor del Pueblo, quien llegó acompañado por la coordinadora del Centro de Mediación Comunitaria, Irina Chausovsky, y estuvieron en el procedimiento judicial de desalojo a fin de garantizar que el proceso sea sin violencia, ya que en 2014 hubo un anterior intento de desalojo donde la familia fue agredida con virulencia por efectivos del Grupo de Inteligencia Armada (GIA) con balas de goma y gases lacrimógenos, y 15 personas resultaron heridas, entre ellas varios niños.


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Sobre cómo pasaron la primera noche y enfrentaron las bajas temperaturas, Silvana Petrechelli, una de las hijas de José y de Griselda, contó: "Hicimos fuego para calentarnos y nos juntamos todos alrededor. Hubo gente que vino a estar con nosotros y a apoyarnos. Los vecinos nos trajeron algo para comer".


Son una familia humilde y trabajadora, de changarines, albañiles con empleo itinerante, cartoneros. Los que los conocen destacan que son buena gente. Ahora esperan que alguien les dé una mano, un espacio donde empezar de nuevo, donde volver a levantarse después de semejante embate.



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Intervención de la Defensoría del Pueblo de Paraná


El caso de la familia Petrechelli, conformada por casi 20 integrantes, fue causa de intervención por parte de la Defensoría del Pueblo de Paraná en diciembre de 2014, cuando la Justicia emitió la primera orden de desalojo. En esa oportunidad se vivieron momentos de notable tensión, hubo heridos, y los habitantes resistieron en el lugar.


A solicitud de los vecinos quienes vivían desde hacía 30 años en el predio a pedido del propietario de entonces de la tierra la Defensoría –a través de su Centro de Mediación– llamó a una mesa de diálogo entre las partes con la intención de encontrar alternativas para lograr una salida pacífica y que contemple la situación de los involucrados.

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Paralelamente, en marzo de 2015, la Defensoría emitió una recomendación a quien era entonces intendenta, Blanca Osuna, y elevó una nota de igual tenor al exgobernador Sergio Urribarri. El pedido al Ejecutivo municipal consistió en requerir "intervención directa, atendiendo la urgente necesidad de la familia Petrechelli (que agrupa a cinco hogares), intercediendo ante quien corresponda a efectos de lograr que las familias puedan contar con un lugar seguro, adecuado, habitable sin afectar la convivencia, la unión familiar y su cotidianeidad y garantizando el derecho a la vivienda digna y el respeto a los derechos de niños, niñas y adolescentes".


Mientras tanto, se continuaron desde la Defensoría gestiones de acercamiento entre las partes y áreas de los estados provincial y municipal. Finalmente no hubo acuerdo y la sentencia siguió firme hasta que se concretó el martes.


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