Lunes 07 de Noviembre de 2016

Encontró un tesoro en su mejor momento

Un hombre se dispuso a orinar mientras recorría un campo. Para satisfacer su necesidad ingresó a una cueva, pero no pensaba que iba a descubrir restos arqueólogicos que, calculan, tienen casi 50 mil años.

Una simple necesidad de hacer pis a una cueva provocó un descubrimiento increíble: fragmentos de herramientas sofisticadas y 200 restos de huesos de un gigantesco marsupial que vivió en Australia 49.000 mil años atrás.

El arqueólogo Giles Hamm recorría el árido sur de Australia, más específicamente Flinders Ranges. A su lado estaba un nativo llamado Clifford Coulthard, quien en un momento del trayecto necesitó ir al baño.

"La naturaleza llamó y Cliff trepó a esa garganta", cuenta Hamm. Allí, algo llamó la atención del hombre cuyos antepasados habían recorrido esas desiertas rocas durante siglos.

En esa cueva algo despertó la curiosidad de Hamm, quien de inmediato supo que estaba ante un descubrimiento importante. El techo ennegrecido le hacía pensar que en ese sitio, hacía tiempo alguien había hecho fuego.

"Que personas enciendan fuego en un cobertizo rocoso significa actividad humana",agregó. Ese fue el impulso para continuar con la investigación y los rastrillajes.

Los aborígenes australianos son los más antiguos que continuaron su civilización. Se cree que fueron de los primeros en abandonar África, de acuerdo con un estudio genético realizado por la Universidad de Copenhagen, indicó SkyNews. Se cree que los primeros habitantes llegaron mil años antes del descubrimiento de Hamm y Coulthard.

Sin embargo, Hamm duda. "Si llegaron 50.000 años atrás, no les dio mucho tiempo para moverse tan rápidamente hacia el sur. Podría haber sido colonizado mucho antes de eso. Podría ser 55 mil o 60 mil años atrás", cree el arqueólogo.

La presencia de huesos de los gigantes Diprotodon optatum en el cobertizo de piedra indicaría que los originarios del sur de Australia los cazaban para obtener alimento y abrigo. Su porte y posible torpeza para trasladarse indicaría que eran incapaces de trepar hasta esos lugares. Estos ejemplares llegaban a medir hasta dos metros de alto y pesar 2500 kilos.


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