A Fondo
Sábado 30 de Abril de 2016

En Paraná: una zona digna de una nueva puesta en valor

La zona de Puerto Viejo –en Paraná– fue el epicentro de la ciudad, ya que funcionaba el puerto y la aduana, además de almacenes, bares y otras dependencias propias del movimiento comercial que se generaba en torno al puerto. Allí hubo un asentamiento de vascos nativos y descendientes –del cual hay mucho registro histórico– quienes desplegaron su actividad tanto en el aspecto comercial como industrial.
Urquiza –descendiente de vascos– promovió mucho la inmigración de este origen, al punto que en Villa Urquiza –la primera colonia agrícola–militar creada en el país por él– muchos de los pobladores originales, eran gente traída de allá, lo cual se evidencia en los apellidos que figuran en el cementerio. También muchos saladeros de la zona del Departamento Gualeguay pertenecieron a vascos.   
En la zona de Puerto Viejo hubo un frontón sin paredes laterales –aparentemente de uso público– en el cual se jugaban partidos con la original pelota vasca. Acá se difundió mucho una variedad denominada “manito”, que se juega en un frontón chico y con pelota blanda, pero no tiene nada que ver con aquel juego, ya que la pelota vasca es dura y el juego se desarrolla en un frontón y cancha grandes.
Desde el centro de la ciudad había dos vías para llegar al puerto: una era lo que hoy se conoce como Bajada de los Vascos –que en realidad es Bajada de Osinalde– y la otra era la que se conoce como Bajada del Rowing –cuyo nombre correcto es Bajada de Izaguirre. Osinalde e Izaguirre eran socios en la fábrica de cal y cerámica industrial, y lamentablemente se han perdido muchas fotografías de la época, pero en algunas que tuve oportunidad de ver se observa a los operarios con la clásica boina vasca y la indumentaria tradicional. Igualmente participaron activamente en la vida social y política de la ciudad. 
Al finalizar la bajada e ingresar a la costanera, todo ese sector del parque se denominó Plaza Euskadi (País Vasco), como reconocimiento a esta etapa histórica. Estamos haciendo gestiones para revalorizar la zona, ya que había cartelería y en su momento también se plantó un retoño del roble de Guernika –algo muy simbólico– que lamentablemente se deterioró. Sobre todo nos interesa que se coloque cartelería indicativa de lo que representa históricamente el lugar. Hay aspectos que ni siquiera el mismo ciudadano de Paraná conoce, lo cual es lamentable. Incluso –en una gestión municipal anterior– hablé con un secretario de Cultura que también desconocía los antecedentes históricos. 
Con el traslado del puerto, la zona perdió auge y la ciudad tuvo más crecimiento “hacia arriba”, no obstante que se merece un rescate histórico y recuperación de lo hecho en su momento –para lo cual no tuvimos eco en la gestión anterior y esperamos que se concrete en la actual presidencia de la Asociación Urrundik, de Paraná.
Por Juan Carlos Borrás

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