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Martes 24 de Mayo de 2016

En Neuquén un colegio católico cierra sus puertas por el tarifazo

La escuela venía arrastrando varios problemas de funcionamiento, a los que se sumó la filtración de agua en la red de gas durante la tormenta que se registró en 2014. Hoy no pueden abonar las facturas.

La escuela católica Nuestra Señora de la Guardia, de Neuquén, cerrará sus puertas este viernes, después de una década ayudando a cientos de adolescentes del oeste de la ciudad a completar sus estudios y conseguir trabajo. La institución colapsó, acorralada por los tarifazos. Mandarán material de estudio y víveres del comedor a la casa de cada alumno hasta que puedan volver a prender la luz y los calefactores.
El colegio se creó en 2005, a partir de un estudio sobre los problemas que tienen los adolescentes en el extremo oeste neuquino para recibirse y encontrar empleo. Es un secundario de jornada extendida y gestión privada que funciona con ayuda estatal.  
Allí, unos 280 adolescentes cursan el nivel medio, almuerzan y tienen talleres de formación laboral. Por el programa de estudios, único en la provincia, la mayoría recibe su diploma con un primer empleo asegurado.
La escuela venía arrastrando varios problemas de funcionamiento, a los que se sumó la filtración de agua en la red de gas durante la tormenta que se registró en 2014. Consiguieron un aporte para arreglarla, pero la obra se demoró y hasta hoy siguen sin calefacción. 
Además del título de bachiller, los chicos reciben un certificado de formación laboral en gastronomía, informática, diseño constructivo y producción agropecuaria.

Una tormenta de 2014
Mientras los directivos hacían su máximo esfuerzo para superar esos contratiempos, les cayeron encima los tarifazos. La luz se triplicó y la expectativa es que pase lo mismo con el gas. Esto los llevó a la paradoja de que, aun con la obra lista, no podrán prender los calefactores porque no pueden pagar el servicio. Esa fue la gota que colmó el vaso. 
"Nos dicen que falta poco para la obra de gas, y quizás esta vez sea cierto, pero no podemos más", contó Natalia Velázquez, directora del colegio. Explicó que tienen un servicio de luz prepaga "que aumentó muchísimo: con los mil pesos que antes nos duraban ocho días, ahora no llegamos a tres".
Agregó que, con las últimas lluvias, la escuela quedó rodeada de lagunas que los alumnos deben cruzar a pie "y llegan a estudiar mojados hasta las rodillas", para luego pasar nueve horas en aulas heladas.
Para no dejar a los chicos a la deriva, los docentes acordaron darles tareas a distancia y repartir los alimentos del comedor. "Nos organizamos porque la idea no es suspender las clases, pero igual es un drama", indicó Velázquez.
La solución, expresó, depende de que puedan cubrir los altos costos de los servicios. Hasta entonces, el colegio permanecerá vacío, frío y a oscuras.

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