La Provincia
Lunes 06 de Abril de 2015

En misas de Pascua, la Iglesia pidió por la paz en el mundo

El Papa imploró alivio para los cristianos perseguidos en Medio Oriente y condenó las luchas armadas en distintos países. En Paraná, el arzobispo Puiggari oró por la reafirmación de la fe

El papa Francisco pidió alivio para los cristianos perseguidos por su fe e imploró la paz en Siria, Irak, Libia, Yemen y en los otros lugares donde siguen abiertos conflictos, durante su mensaje de Pascua tras presidir la misa del Domingo de Resurrección, la tercera de su pontificado.


“Pedimos a Jesús victorioso que alivie el sufrimiento de tantos hermanos nuestros perseguidos a causa de su nombre, así como de todos los que padecen injustamente las consecuencias de los conflictos y las violencias que se están produciendo”, dijo el pontífice desde el balcón de la logia central de la basílica vaticana, a la que se asomó para leer el mensaje e impartir la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo).


Bajo la incesante lluvia que hubo en Roma, Francisco recordó a todos los que han perdido su vida por los distintos conflictos armados, los que ha sido secuestrados o han tenido que abandonar sus casas y seres queridos, dedicándole un párrafo especial a “los jóvenes asesinados el pasado jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia”.


“Que todas las personas de buena voluntad eleven una oración incesante por aquellos que perdieron su vida y pienso muy especialmente en los jóvenes asesinados el jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia”, dijo. También citó a Siria e Irak, y pidió “que cese el fragor de las armas y se restablezca una buena convivencia entre los diferentes grupos que conforman estos amados países”.


En ese marco, reiteró su llamamiento a la comunidad internacional para que “no permanezca inerte ante la inmensa tragedia humanitaria dentro de estos países y el drama de tantos refugiados”.


En sus súplicas mencionó Tierra Santa y pidió que “crezca entre israelíes y palestinos la cultura del encuentro y se reanude el proceso de paz, para poner fin a años de sufrimientos y divisiones”.


También imploró la paz para Libia y para que concluya “el absurdo derramamiento de sangre por el que está pasando, así como toda bárbara violencia”, al igual que en Yemen, donde instó a que “prevalezca una voluntad común de pacificación, por el bien de toda la población”.

 

 

Acuerdo nuclear

 


Francisco habló, asimismo, del acuerdo firmado en Lausana (Suiza) sobre el programa nuclear iraní y deseó que “sea un paso definitivo hacia un mundo más seguro y fraterno”. Además, mencionó y pidió que llegue la paz a “Nigeria, Sudán del Sur, en las diversas regiones del Sudán y la República Democrática del Congo”.


El pontífice argentino reiteró su deseo de paz en Ucrania, con el esfuerzo y el compromiso de todas las partes interesadas. Aseguró que “el mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer”, y pidió a los cristianos que sean, sin embargo, “disponibles y respetuosos” y “que no se ceda al orgullo que fomenta la violencia y las guerras” y se “tenga el valor humilde del perdón y de la paz”.


“Esto no es debilidad, sino auténtica fuerza”, dijo en este mensaje que concluye los ritos de la Semana Santa. Francisco terminó pidiendo la paz “para tantos hombres y mujeres sometidos a nuevas y antiguas formas de esclavitud” y “para las víctimas de los traficantes de droga, muchas veces aliados con los poderes que deberían defender la paz y la armonía en la familia humana”. Y recordando a “los marginados, los presos, los pobres y los emigrantes, tan a menudo rechazados, maltratados y desechados; a los enfermos y los que sufren; a los niños, especialmente aquellos sometidos a la violencia; a cuantos hoy están de luto”.

Frases


*Francisco recordó a todos los que han perdido su vida por los distintos conflictos armados, los que ha sido secuestrados o han tenido que abandonar sus casas y seres queridos, dedicándole un párrafo especial a “los jóvenes asesinados el pasado jueves en la Universidad de Garissa, en Kenia”.

 

*El sumo pontífice reclamó a la comunidad internacional para que “no permanezca inerte ante la inmensa tragedia humanitaria” en países como Libia, Kenia, Siria e Irak, y el drama de tantos refugiados”.

 

Contra el “silencio cómplice”


En los minutos previos al Domingo de Pascua, en la solemne Vigilia que precede a la celebración del Domingo de Resurrección, Francisco dijo que el misterio de la Pascua obliga a los fieles a buscar una respuesta “a las interrogantes que desafían nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra existencia misma”.


Esta temporada pascual ha generado crecientes preocupaciones en el Vaticano por el martirio y muerte de muchos cristianos, que suceden en Medio Oriente.


Por esa razón, ya en la procesión del Vía Crucis el viernes en el Coliseo romano, Francisco criticó el “silencio cómplice” de la comunidad internacional ante las masacres de cristianos en muchas partes del mundo a manos de extremistas islámicos.


El Papa argentino ha expresado cada vez más su alarma por esos ataques, que han forzado a cristianos a abandonar comunidades en el Oriente Medio que han existido desde el tiempo de Jesús.

 

“La fe está comprometida por  el naturalismo y racionalismo”


La celebración de Pascua, principal festividad de la Iglesia Católica, se vivió ayer en todos los templos y capillas, con liturgias que se vivieron con la masiva participación de los fieles católicos.


En la catedral metropolitana, el arzobispo Juan Alberto Puiggari presidió la ceremonia central, en la que exhortó a fortalecer la fe y creencia religiosa, y en línea con el mensaje pascual del papa Francisco, pidió orar por los cristianos “que están dando la vida” por su fe, en Medio Oriente.


Tras la lectura del evangelio San Juan, que recuerda cuando se descubre la ausencia de Jesús en el sepulcro, el obispo insistió que los testimonios de María Magdalena, Juan y Pedro dejan la enseñanza de la fe, no solo a través de “lo que ven los ojos”, sino de “signos”.

 

“Queremos pedirle a Dios esa firmeza en la fe, de creer que cuando estamos reunidos, está Dios; que lo encontramos en el rostro del hermano sufriente, del pobre, del enfermo, del que no tiene esperanzas. También lo descubrimos en tantos momentos de la vida”.


Acto seguido, el prelado cuestionó que la fe, hoy “está un poco comprometida con tanto naturalismo y tanto racionalismo”, por lo que rogó para que en esta Pascua, para que cada uno y la Iglesia “salgamos fortalecidos en la fe”.


Y en línea con la reflexión del papa Francisco, pidió: “Rezar por nuestros hermanos contemporáneos, católicos que están dando su vida por la fe. Ese es nuestro tesoro de la Iglesia, nuestros mártires. Recemos entonces por los cristianos de Medio Oriente que sufren por la fe en Jesús, pero también por cultura secularista, que nos hace debilitar la fe”.

 

 

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