Accidente vial
Jueves 07 de Julio de 2016

En los bancos, las personas se hacen pis

No es nuevo decir que los únicos que ganaron "guita" en los últimos años han sido todas las entidades financieras existentes en la Argentina. Han obtenido fabulosas ganancias a costa del sacrificio de los ciudadanos que, desesperados, buscan algún tipo de beneficio de estos bancos que tienen como premisa obtener la máxima rentabilidad.

Se sabe que estos capitales llevan la mayoría de los recursos a sus casas centrales, en el exterior, y que no tienen ningún tipo de compasión hacia el "cliente". Al que no paga el crédito lo ejecutan, así de sencillo, porque el sistema es así de perverso.

Saben que el que va al banco lo hace para tratar de obtener algún salvavidas que se transforma en un verdadero saco de plomo. De lo contrario que lo digan las personas que están ahogadas económica y financieramente, como son los pequeños productores de nuestra provincia de Entre Ríos.

Hasta ahora no escribí nada nuevo, fue solo una introducción para contar una situación que viví en las últimas horas con un jubilado que cobra la mínima en el banco Santander Río, pero que se repite en la gran mayoría de las sucursales de Paraná y del resto del país.

El hombre de 79 años se acercó para saludarme mientras esperaba realizar un trámite, el "veterano" me dijo que me leía y me veía en los medios donde trabajo, y de allí me imploró que contara lo siguiente.

"¿Sabe usted Javier, que en este banco no dejan ingresar a los clientes al baño, que es de uso exclusivo de los trabajadores y directivos?".

¿Usted está seguro?, le respondí, y al mirarle la cara, el abuelo con mucha vergüenza y con una lágrima en su mejilla me añadió: "Ahora ya de nada sirve, disculpe".

El jubilado marchó lentamente afirmándose en su bastón. En el piso había quedado una mancha húmeda. El pobre abuelo se hizo pis, no se aguantó, por el frío, porque estuvo parado casi dos horas para que le dieran un miserable papel que le permitiera avanzar con el trámite... La verdad es que mientras escribía estas líneas, me daban ganan de decir: empresarios dueños de bancos, las rpmqlrmp... ¿Para qué tanto dinero si no son capaces de construir un pequeño baño para que una persona pueda utilizar?

Ni a un condenado por el crimen más atroz se lo denigra tanto.

Es patético que el sistema bancario no pueda invertir en un sanitario. Me defeco en tanta comodidad para ir a una entidad, con brillosos pisos, vidrios cristalinos o alfombras de distintos colores.

Mi indignación fue grande y le consulté al asesor bancario y al guardia de seguridad. "El baño existe, pero no existe. Solo es para los que trabajan. Para los que vengan a realizar trámites que vayan a otro lado, como un bar, o no sé", fue la escueta comunicación del hombre que tiene la tarea de ordenar las largas colas internas.

Pido disculpas de algunas expresiones inadecuadas a los lectores, pero fue tal la impotencia que viví que no encontré otra forma de relatar lo que viven hombres y mujeres dentro de las entidades bancarias.

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