Policiales
Lunes 01 de Junio de 2015

En intento de ajuste narco mataron a un inocente

Más detalles del homicidio ocurrido en Paraná. Nicolás Troncoso, de 31 años, murió de un balazo en Siria y Basualdo de la capital entrerriana. El detenido, Gonzalo Conrado, de 28, sería soldadito de un jefe narco que buscaba asesinar a otro

Ayer por la tarde, en una vivienda de cortada Basualdo comenzaron a velar los restos de Nicolás Troncoso, el muchacho de 31 años que en la madrugada estaba con su padre y un amigo en la esquina de esa calle y República de Siria cuando encontró la muerte de un balazo inesperado. En el barrio había silencio y pocas ganas de hablar en los vecinos. Troncoso era un trabajador que no andaba en nada raro, y fue confundido por el asesino, que pretendía matar a un transa de la zona. En la investigación, luego de averiguaciones y persecuciones, la Policía logró detener al presunto autor del crimen: Gonzalo Conrado, de 28 años, quien sería un soldadito de un jefe narco de Paraná.

A las 3, Troncoso estaba con las otras dos personas tomando algo en la vereda. Pasó un auto y su conductor apuntó con un arma y disparó al menos cinco tiros. Uno de ellos impactó en el cuerpo de la víctima. Llamaron a una ambulancia que lo trasladó al hospital San Martín, pero nada se pudo hacer para salvarlo.

En la investigación intervino personal de la División Homicidios (Dirección Investigaciones), y el de Criminalística bajo las directivas del fiscal Álvaro Piérola. El padre y amigo de Troncoso, testigos presenciales del hecho, no sabían quién era el tirador ni entendían porqué les dispararon a ellos. Solo aportaron que era un auto Renault Clio. Poco más tarde, mientras los peritos se encontraban realizando su trabajo en la escena del crimen, pasó por el mismo lugar un auto de similares características al mencionado, efectuando más disparos con arma de fuego. Esta vez hirieron en la rodilla a un adolescente de 16 años que estaba en la calle junto a un amigo, de 21.

Se irradió el pedido de detención del auto, del cual se obtuvo la patente, y el personal del 911 montó un operativo cerrojo. En un momento, un móvil localizó el vehículo y lo persiguió, pero luego lo perdió de vista. Más tarde, localizaron al Clio ingresando a la Villa 351, por avenida De las Américas, y atrás suyo fueron efectivos del 911. El conductor se bajó con una pistola calibre 9 milímetros, le dieron la voz de alto, el hombre ingresó a su casa, dejó el arma sobre la mesa y finalmente se entregó.

La jueza Marina Barbagelata autorizó el allanamiento, la detención del sujeto del auto (Conrado) y otro más que estaba en la vivienda, así como la requisa del vehículo, donde encontraron vainas servidas. Ahora se espera el trabajo pericial del personal de la División Scopometría , en especial de balística, que cotejará el arma y las vainas con los proyectiles hallados en el lugar de la balacera y el que quedó alojado en el cuerpo de la víctima. Si el resultado es positivo, la situación de Conrado estará más que complicada, tanto respecto del homicidio como en la lesión del adolescente.

En medio de la investigación, cuando estaban buscando al auto del asesino, en la zona de la comisaría tercera se localizó a un auto de parecido al mencionado en el crimen, pero marca Peugeot 106 bordó. Sus ocupantes eran dos menores de 15 y 17 años, quienes fueron trasladados a la División Minoridad, pero no quedaron implicados en la causa, y en el vehículo no se encontró nada relacionado al homicidio.

Trágica confusión

Según datos de investigadores, Troncoso fue la víctima inocente de un intento de ajuste de cuentas del ambiente del narcotráfico. El hombre estaba a pocos metros de la casa de donde se sospecha que vive un conocido transa de la zona, por lo que se cree que los disparos que salieron del auto tenían como destino esa vivienda.

Además, se sumó otro dato: el detenido, imputado por el crimen, sería un soldadito que haría el trabajo sucio de un célebre narcotraficante de Paraná, que cuenta con condenas por ese delito pero recuperó la libertad.

Sumando a esta hipótesis, varias personas aseguraron a UNO que la víctima era un buen muchacho, que trabajaba y jugaba al fútbol. Pero tuvo la mala fortuna de estar en el lugar y momento equivocados.

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