Mundo
Miércoles 18 de Febrero de 2015

En Francia temen por una ola de vandalismo racista

“Los ataques contra judíos y musulmanes amenazan los cimientos del país”, sentenció el presidente Hollande al visitar 250 tumbas que fueron profanadas 

Sarre Union.- El presidente francés Francois Hollande dijo en una visita de ayer a un cementerio judío vandalizado en el oriente de Francia que el aumento de los actos contra judíos y musulmanes amenaza los cimientos del país. Hollande habló en el pequeño poblado de alsaciano de Sarre-Union, donde 250 tumbas de judíos fueron profanadas durante el fin de semana.


El mandatario señaló que el antisemitismo y los actos contra musulmanes han aumentado en el país, notablemente después del atentado el mes pasado en París contra un semanario satírico y un mercado de alimentos judíos que dejaron 20 muertos, entre ellos el agresor.


“¿Debemos poner soldados a cuidar los cementerios?”, preguntó el presidente en un discurso después de recorrer las lápidas derribadas.
“¿Cómo comprender lo innombrable, lo injustificable, lo insoportable?”, dijo Hollande. “Esta es la expresión de los males que carcomen la república”. Hollande prometió firmeza a la hora de buscar y enjuiciar a los que realicen actos antisemitas o racistas.


Cinco adolescentes locales —sin antecedentes penales— han sido detenidos en relación con la profanación del cementerio, pero no fueron acusados de inmediato.


Hollande dijo que las actividades antisemitas aumentaron en 21014 al doble en comparación con 2013, y que los actos contra musulmanes solo en el mes posterior a los atentados totalizaron la misma cantidad que todo el año anterior.


Esas cifras fueron destacadas en un informe sobre Francia emitido el martes por Nils Muiznieks, comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa. La tendencia al alza es parte de un aumento generalizado del racismo en Francia, que indica que los actos de discriminación y odio resisten los intentos del gobierno por derrotar la persistente intolerancia. El sentido de inseguridad ha llevado a algunos judíos franceses a mudarse a Israel, exhortados por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Algunas tumbas en el cementerio de Sarre-Union datan de 1770 y la extensión de la destrucción ha afectado profundamente a los judíos franceses.


“Este delito antisemita, este delito contra la naturaleza... ¿cómo puede perdonarse?”, dijo Rene Gutman, rabino principal de la ciudad de Estrasburgo.


Mientras tanto, el gobierno de Francia aprobó también ayer sin someterlo a votación en el Parlamento, el proyecto de ley de liberalización económica, ante su dificultad para alcanzar una mayorí­a de votos en la Asamblea Nacional y evidenciando la fragilidad del Ejecutivo.


El proyecto es uno de los pilares de las reformas económicas del gobierno socialista del primer ministro, Manuel Valls, fue aprobado tras acogerse artículo 49.3 de la Carta Magna, un procedimiento similar a una moción de confianza.


El texto conocido como “ley Macron” -por el nombre del ministro de Economía, Emmanuel Macron- se considerará aprobado salvo si se presenta una moción de censura dentro de las 24 horas siguientes y se vota en las 48 horas posteriores, informó la agencia EFE. Y eso fue lo que hizo precisamente el primer partido de la oposición, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), que preside el ex jefe del Estado Nicolas Sarkozy. Su portavoz, Christian Jacob, calificó en el hemiciclo de “importante fracaso personal” para Valls el mostrarse “incapaz” de lograr un voto favorable para la “pequeña ley Macron” en una Asamblea Nacional con mayoría de izquierdas y tras 190 horas de debate parlamentario durante las últimas tres semanas.


La moción de censura, que a priori cuenta con escasas opciones de prosperar en virtud del reparto de fuerzas parlamentarias, se someterá a votación el jueves. De ser rechazada, quedará aprobado un proyecto de ley que contempla iniciativas como ampliar los domingos en los que los comercios pueden abrir en las zonas turísticas -de 5 a 12-, la desregularización de ciertas profesiones como los notarios o la liberalización de sectores como el transporte público en autobús.


En lí­neas generales, desde la izquierda se critica el texto por ser demasiado liberal, mientras que la derecha juzga que el proyecto de ley no aportará un crecimiento significativo a la maltrecha economí­a francesa. La última vez que un gobierno francés recurrió a este atajo constitucional fue en 2006, cuando el entonces primer ministro Dominique de Villepin lo usó para sacar adelante su proyecto de ley de igualdad de oportunidades y su polémico contrato laboral para jóvenes.

 

 

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