–¿Cómo somos las mujeres argentinas a la hora de encarar una relación?

–Muchas veces he definido a las argentinas como las más «lanzadas», las más «avivadas». Durante el ciclo televisivo que conduje, Escuela para maridos, pude observar que las argentinas son las que menos están dispuestas a tolerar cosas que no quieren o no les gusta.

–¿Somos conscientes de esto?

–Para nada. Es curioso, pero las mujeres argentinas no se sienten así. Sin embargo, puedo asegurarles que –comparándolas con otras mujeres latinoamericanas– las argentinas saben claramente que su placer sexual es un derecho adquirido. Te diría que son más directas en pretender sentir placer sexual, en otras culturas se dan cuenta de lo que quieren pero no están decididas a pedirlo o a exigirlo. A las argentinas las veo mucho más plantadas para pedir lo que les gusta.

–¿Y las mendocinas cómo somos en la intimidad?

–Por mi experiencia, en Mendoza se auto-consideran más conservadoras de lo que yo las veo. Sin bien no son «las más locas del mundo», están muy interesadas en experimentar su placer y se animan a hacerlo. Mis presentaciones son interactivas, me gusta discutir con las personas los distintos puntos de vista sobre el sexo, y en Mendoza siempre me he encontrado con un público participativo, curioso. Mi público lo conforman predominantemente mujeres, pero en las presentaciones van parejas y algunos hombres, las presentaciones aplican a los seres humanos, sea cual sea su género.

–Estamos focalizando los temas en las mujeres desde hace algún tiempo, ¿qué sucede con los hombres?

–Para un hombre es muy conveniente enterarse de cómo es la sexualidad femenina, que es mucho más compleja que la masculina, nos cuesta entenderlo, pero es así. Cuando hablamos de relaciones sexuales generalmente pensamos en pene y vagina, no nos imaginamos otra situación erótica, y el binomio pene-vagina incluye solamente el placer masculino. Está todo muy establecido desde la perspectiva masculina. Tenemos que redefinir y entender mejor la sexualidad de ambas partes.

–¿Esta perspectiva tan masculina influye en el deseo sexual de las mujeres?

–La lista de razones por las que una mujer no siente deseo sexual es bastante amplia. La mayoría son factores psicológicos y sociales. El cerebro juega un papel importante en la motivación del deseo sexual. Muchas mujeres no se permiten liberarse y se sienten culpables.

–¿Cuáles son las formas con las que se sienten estimuladas?

–Hay miles de formas, pero el clítoris es lo que le funciona a todas. La gran cuestión es cómo se estimula el clítoris. Acá entramos en la complejidad de la que hablábamos al principio: hay mujeres a las que les duele, otras prefieren frotarse. Cada una tiene que hacer su propia experiencia.

–Has hablado públicamente sobre los beneficios de la masturbación femenina...

–Yo la recomiendo mucho porque es una excelente forma de conocer tu cuerpo y saber qué te estimula. Los hombres no tienen ningún problema con masturbarse, tienen maestrías y doctorados en la materia. Tampoco tienen ningún problema en dar instrucciones –por ejemplo– en el sexo oral. En cambio las mujeres somos más pudorosas a la hora de decir qué nos gusta y cómo en el sexo oral.


Fuente: INMendoza.com/Diario UNO