La Provincia
Sábado 08 de Octubre de 2016

En el día de la patrona, la Iglesia de Paraná celebró el fin del III Sínodo

La tarea demandó un año y buscó, a través de la participación de fieles, la renovación de la acción pastoral

Situando y remarcando a la Iglesia Católica como origen de la historia de Paraná, y fundamentalmente destacando la tarea desarrollada en el III Sínodo Arquidiocesano recientemente finalizado, el arzobispo Juan Alberto Puiggari presidió la ceremonia de celebración por la festividad Nuestra Señora del Rosario, patrona de la capital provincial.
Ante una convocatoria de fieles que no fue de las más importantes de los últimos años, el obispo informó que ayer se presentaron las conclusiones del trabajo elaborado durante más de un año, fruto de la participación de los fieles y comunidades parroquiales de toda la Diócesis. En ese sentido, durante la homilía expresó la necesidad de actuar en consecuencia, con la renovación pastoral en cada una de las parroquias. "El espíritu profético del Sínodo consiste en señalar a Jesús como fuente de vida plena, y siguiendo el pedido de la madre, buscar con humildad entre las conclusiones, el rumbo, indicaciones sobre el proceder pastoral, poder legislar con la gracia de Dios, para una pastoral orgánica de las comunidades parroquiales y diocesanas al servicio de la nueva evangelización", transmitió Puiggari.
La fiesta patronal había comenzado con una procesión desde la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, que concluyó en la catedral metropolitana. Acto seguido, se inició la celebración litúrgica que no tuvo representantes del gobierno provincial. Puiggari agradeció la presencia del intendente Sergio Varisco, de la viceintendenta Josefina Etienot, y de la secretaria de Cultura de la Municipalidad de Paraná, Magda Varisco.
El cierre del III Sínodo Arquidiocesano es un hito histórico para la Iglesia Católica local. Su tarea se desarrollo durante más de un año, bajo el lema Memoria, presencia y profecía. Esos tres aspectos rectores, refieren a la memoria sobre la tarea pastoral realizada por la Arquidiócesis; la presencia en relación al análisis y discernimiento de la realidad actual; y la profecía, entendida como el anuncio del Evangelio.
El motivo de la convocatoria fue el centenario del primer sínodo, reunido en 1914–1915 por el entonces obispo Abel Bazán y Bustos, que abordó aspectos de la defensa y conservación de la fe, disciplina del clero, régimen y administración de los sagrados intereses. Diez años después se realizó el segundo, para evaluar si se había aplicado lo establecido.
Durante este año, los fieles se reunieron con el propósito de redefinir la acción pastoral, y de ese modo renovar y hacer crecer la Iglesia local: el tema central fue la Parroquia.
Puiggari agradeció el trabajo de todos los sinodales, a la comisión central y a todas las comisiones de trabajo, a quienes trabajaron desde la oración y en grupos parroquiales, a los jóvenes participantes y especialmente, dijo, al grupo scout Juan Pablo II.
Pero antes, en el inicio de su homilía, Puiggari marcó el carácter de "fundadora, patrona y madre" de la Virgen de Rosario. "Su presencia en una humilde capilla en 1730, junto al primer grupo de pobladores de la Baxada del Paraná, es el comienzo de la historia religiosa, política y social de nuestra ciudad. Por eso la reconocemos como fundadora", citó. La referencia vale para marcar la postura histórica de la Iglesia, que considera al 23 de octubre de 1730 –creación de la parroquia– como la fecha inicial de Paraná. De hecho, hasta la primera mitad del siglo XX era la fecha instituida como día de la fundación, que luego fue superada por el 25 de Junio, por el reconocimiento en 1813 de la Villa del Paraná.
"El amor a la virgen fue el lazo de unidad y el factor de progreso para los primeros habitantes de la villa", insistió Puiggari.

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