A Fondo
Martes 03 de Mayo de 2016

En cada accidente morimos todos

Marcelo Medina / De la Redacción de UNO
mmedina@uno.com.ar


Román, Ivana, Juan, Horacio, Ángel, Orlando pueden ser los nombres de cinco de las cientos de víctimas que fallecieron por un accidente de tránsito en Entre Ríos. José, Yolanda, Exequiel, Roberto, Ignacio pueden ser los nombres de los cientos de conductores que truncaron una vida cuando conducían un vehículo. 

Leticia, Mario, Rubén, María, Oscar, Roxana pueden ser los nombres de los padres que murieron en el mismo instante que sus hijos fallecieron. 

Néstor, Amelia, Mauricio, Georgina, Carmen, Pablo pueden ser los nombres de los padres que también murieron cuando se enteraron que su hijo mató a alguien con el auto o la moto. Todos morimos un poco cuando hay un accidente. 

No nos damos cuenta, pero es así. Muchos leen la noticia del accidente y siguen con otra, pero atrás hay familias enteras que quedan golpeadas, destruidas. Todos los años contamos muertos. A veces más, a veces menos.

Aclaro que no quiero equiparar a las familias que pierden un ser querido en un accidente con aquellas que provocaron el siniestro, y demás está decir que deben hacerse responsables. 

En Entre Ríos, en 2014, murieron 197 personas en accidentes; en 2015, 159 y en lo que va de 2016, 76. Lejos de tomar conciencia todos los días vemos un choque fatal producto de una imprudencia o negligencia de los conductores. 

Sigue faltando educación vial. Ante la ausencia de políticas serias desde el Estado en materia vial, más allá de los controles de tránsito, ahora se está tratando de hacer creer que la cárcel es la solución. 

Ahora la Municipalidad de Paraná volvió con los controles de alcoholemia, algo que se había dejado de hacer y que en Gualeguaychú dio resultados. Hay que celebrar la medida, ya que la mayoría de los conductores somos hijos del rigor. Siempre están los que tratan de romper las normas, pero los controles a la larga dan resultados. Los operativos de alcoholemia son importantes, pero hay que ir más allá. 

Hay que lograr que los futuros conductores, esos que todavía no manejan, entiendan que al subirse a un auto hay que ponerse el cinturón, usar los guiños para doblar, no tomar al manejar, no transitar a alta velocidad y respetar al peatón entre otros deberes. También mostrarles que para andar en moto hay que usar casco, no beber alcohol, usar los guiños para anunciar maniobras y que los espejos son parte importante del manejo en una motocicleta. Hay que lograr inculcarles que si un conductor no cumple con las reglas de tránsito está poniendo en riesgo tu vida, que es una sola. 

Ojalá los controles se extiendan en el tiempo y llegue un día que sean inútiles, pero no como las pipetas para controlar el consumo de droga en conductores, que no sirven según el jefe de Guardia del San Martín, sino porque los conductores hayamos tomado conciencia que manejar es una responsabilidad gigantesca. 

Ese día será para celebrar porque le habremos salvado la vida a miles de personas.

Comentarios