Espectaculos
Sábado 28 de Mayo de 2016

En busca de conexión con la naturaleza interior

teatro danza. Mañana tendrá lugar una de las últimas funciones de la obra “Bicho Canasto”, de la Compañía de Danzas Cucú de Monte. La cita será a partir de las 20, en e centro cultural La Hendija, de la capital entrerriana.

Mañana tendrá lugar la anteúltima función de Bicho Canasto, una obra de la Compañía de Danza Cucú del Monte. La cita será a las 20, en el centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171, de Paraná).
Día de verano. Tres mujeres. Se desdibuja el límite entre lo humano, lo vegetal, la vigilia y el sueño. El sopor las desarma. Intentan laboriosamente arreglar sus desperfectos, cooperan entre ellas, se acompañan, se empujan para seguir. 
Transitan paisajes emocionales en cada momento del día. Sus bestias internas no encuentran sosiego, quieren salir del canasto pero todavía no es el momento, ponen huevos. Sus cuerpos y el lugar se transforman, adoptan posturas extrañas. La noble tarea de hacerles un lugar a estos mundos internos y efímeros.
La obra se teje como el bicho canasto, observándonos hacia adentro del refugio que construimos constantemente para saber, para ver, para hallarse y darse lugar, reuniendo aprendizajes, para generar un espacio fértil, donde crecer y desde el cual se puede salir a volar o bailar. El relato pone el acento en la coexistencia de  lo salvaje y lo domado de la mujer en su hacer cotidiano. Su búsqueda por no ser atrapada y a su vez el deber de responder a cada momento a los mandatos domésticos y sociales. La relación con la naturaleza  que vive, sobrevive y se filtra. Con Bicho Canasto el espectador se conecta con paisajes internos, sensaciones inexplicables.
Cómo surgió la obra
“Todo surgió hace un par de años atrás, ante nuestra inquietud de decir, de expresar y de compartir nuestras búsquedas en danza, en poesía, en la vida. No somos solo nosotras tres en este proceso, en aquel verano junto a Natalia Ardissone y Jimena Cantero, videasta paranaense que vive hace varios años en Buenos Aires, una amiga y hermana de la vida, decidimos internarnos en el parque General San Martín y filmar con el trío y con Valeria Martínez, actriz, cantante, música, hermana y amiga del pago, un no sé qué, explorar, ver qué onda, bailar, conectarnos con el lugar, recorrerlo, entrar en su habitat tan cercano y particular para nosotras”, explica Fernanda Álvarez, intérprete. 
Hicieron varios encuentros de los cuales surgió un corto hermoso. Se siguieron juntando ese verano con el trío a seguir componiendo basadas en aquella experiencia.  
Cuatro meses trabajaron las tres, a la mitad del proceso se sumaron Jimena y  los músicos Leandro Drago y Heber Schaff, y para el final se sumaron Martín Pérez Campos, Sergio Fabri y Nadia Grandón, más el grupo de amigas escénicas que decidieron cada tanto invitar a ver el proceso y a opinar. 
“Es un trabajo colectivo el que elegimos encarar. Es donde nos sentimos más cómodas y cómodos todos, donde todos podemos meter mano y hacer porque estamos todos conectados con lo que estamos creando, de forma solidaria, amorosa y por sobre todo incondicional”, señaló.
Mensajes de la obra
La obra no tiene una narrativa lineal para nada, mas para las intérpretes hay un guión invisible que transita los momentos del día en el monte, la madrugada, la mañana, la siesta, el atardecer, la noche, y todas las energías que se dan en esos puntos álgidos del día. 
“Entre líneas la gente nos ha dicho que han vivido un viaje, lo cual es hermoso ya que nosotros viajamos realmente allí. También nos han dicho que han visto organismos, y que han estado en el monte. Nuestro mensaje son muchos mensajes, la reivindicación del trabajo colectivo, la reivindicación del rol de la mujer en nuestras formas de vivir, la vida en el monte, su lugar en nosotros como seres que existimos y encontramos mejor vida si estamos integrados respetuosamente a él. Y por sobre todo la digna tarea de hacerle lugar, hoy por hoy que todo es tan banal y televisivo, a nuestras sensaciones internas, a nuestros mundos que somos de la piel para adentro y su directa conexión con cada hoja de los árboles, con cada hongo, con los ríos, los arroyos, con el bicherío, con el cosmos, con un misterio cósmico que nos puede llegar a encontrar desde otro lugar”, concluyó Álvarez.

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