La Provincia
Sábado 07 de Febrero de 2015

En barrio Consejo las nuevas generaciones toman la posta

Quienes se criaron en el lugar no quieren mudarse y son quienes se movilizan para mejorar la calidad de vida de los vecinos, en una zona donde a veces la convivencia no es un tema sencillo.

Vanesa Erbes/De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar

 

El barrio Consejo está pronto a cumplir 80 años y, según aseguran quienes viven en el lugar, conserva la misma fisonomía desde hace décadas: la mayor parte de las viviendas son casas bajas; hay algunas de dos pisos, pero ningún edificio.
Los primeros vecinos se afincaron en la zona comprando terrenos fiscales y hoy los hijos de las familias que eligieron ese lugar para edificar sus hogares y su porvenir no quieren irse. Prefieren quedarse a trabajar por el barrio, aunque no sea una tarea sencilla. Saben que deben lidiar con la droga, con hechos delictivos, con situaciones de inseguridad constantes. Sin embargo, apuestan a que los jóvenes sean capaces de construir un proyecto de vida que los exima de asomarse a cualquier mundillo vandálico y pernicioso.
Paula Orzusa tiene 38 años y vive en el barrio desde los 4. “Mis abuelos siempre vivieron acá. Yo podría irme sola a otro lado, pero prefiero quedarme con mi familia, en el barrio donde crecí”, contó a UNO. En este sentido, destacó: “Acá sé que si necesito algo puedo golpearle la puerta a cualquier vecino y me va a ayudar. Además, esta es una zona estratégica: queda cerca del Parque Urquiza, del centro, de las Cinco Esquinas, del Túnel. Tenemos todo a mano”.
Hoy forma parte de la comisión vecinal Fe y Esperanza, que está integrada mayormente por gente joven que quiere mejorar el lugar para que los vecinos puedan vivir mejor. El presidente actual es Hugo Villagra, quien nació en ese barrio y también eligió quedarse. A sus 29 años recuerda los bailes que se hacían antes en la calle, para las fiestas de Navidad y Año Nuevo. “Ahora eso se perdió, tal vez un poco por la inseguridad, y eso es lo que queremos rescatar, para acrecentar el vínculo de quienes vivimos acá. Queremos que todos los vecinos participen”, comentó.

Espacios de contención
Tanto Paula como Hugo coinciden en que hay muchas personas grandes que residen en la zona, desde hace varios años. Y entre la gente de más edad se conocen entre sí, pero existe una brecha generacional que quienes se plantearon trabajar en la comisión vecinal quieren enmendar. “Desde que estamos acá vamos conociendo a más vecinos. Por suerte en el barrio conservamos eso de seguir saludándonos en la calle, o es típico que cuando venimos caminando en la calle nos quedemos a charlar con cada persona conocida que nos encontramos. Nos quedamos a chusmear”, contó entre risas Paula.
En la zona se sabe que hay familias que comercializan drogas y desde la vecinal se procura trabajar en la prevención. “Hacemos talleres con la intención de brindar una contención a los jóvenes y que no caigan en la droga”, comentó Hugo.
Ante esta delicada situación, es la alternativa con la que cuentan para contrarrestar una realidad  con la que conviven los vecinos a diario. “Entre todos nos respetamos y hacemos nuestro aporte para que los chicos tengan un espacio. Tanto con la otra vecinal que está en barrio Consejo, que es la Berduc, como con la iglesia San Roque, trabajamos para mejorar las cosas que se pueden en nuestro lugar”, afirmó Paula, quien a la vez señaló que a veces también se dan otros hechos de inseguridad y también actos de vandalismo. Incluso hay gente que ya no va a la misa del barrio por estos motivos.
Para revertir la situación, desde la vecinal se está gestionando una garita con un policía en la iglesia San Roque.
A su vez, se busca crear conciencia de que los espacios públicos son de todos y que se trabaja para que todo el barrio pueda disfrutarlos. “A veces nos pasa que la Municipalidad nos arregla los juegos en la plazoleta y los rompen”, afirmó Paula, y agregó: “Acá no tenemos muchos espacios verdes y por eso procuramos que se cuide lo que hay”.

El proyecto del salón propio
Paula y Hugo comentaron que el salón donde funciona la comisión vecinal es un lugar que les prestó la parroquia. Con la comunidad religiosa existe una buena relación y se plantearon este año aunar los esfuerzos para mejorar el barrio.
“Con el padre Jorge, que es el párroco que está ahora, queremos hacer en conjunto el festejo por el Día del Niño, por ejemplo, porque sino hacemos dos fiestas separadas”, dijo Paula, y añadió: “Con esta fiesta podemos llegar a la gente más joven y es una herramienta para que se acerquen más vecinos a la iglesia y también para poder solucionar algún problema de la zona trabajando con la parroquia”.
Por último, contó que este año presentarán un proyecto para ver si a partir del Presupuesto Participativo pueden construir un salón propio en la plazoleta para integrarlo a las actividades que ya se vienen realizando en el salón y poder extenderlas a más vecinos, de diversas edades.

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