La Provincia
Jueves 12 de Noviembre de 2015

Emprendedores: marcan sus caminos respaldados en los sueños

Hace 15 años se destacaban los proyectos tecnológicos que nacían en la facultad de la UNER. El Estado los apoya desde 2003. En Paraná arman ferias de diseño y potencian a los creativos para que se conviertan en empresarios. Diario UNO de Entre Ríos cumple hoy 15 años de vida y los festeja con un suplemento especial. #UNO15años

Juan Manuel Kunzi/De la Redacción de UNO
jkunzi@uno.com.ar


Los emprendedores tienen un lugar de privilegio en el Diario UNO de Entre Ríos. En noviembre del 2000 Erika Martínez y Mara Barigelli presentaron el proyecto final con el que se recibieron de bioingenieras. Si bien fue un “teórico”, tuvieron el respaldo que significa aparecer en un medio masivo de comunicación. Antes de recibir el título ya tenían el reconocimiento social.
Un año después, se conoció la puesta en marcha de la primera planta industrial entrerriana dedicada al secado y despalillado de plantas aromáticas. En ese momento La Agrícola Regional abrió una alternativa de trabajo para centenares de emprendedores que se llevaban los plantines para encontrar una salida laboral.
En 2002 la oficina de Vinculación Tecnológica de la Facultad de Bioingeniería se encargaba de impulsar los proyectos de los estudiantes para formarlos como emprendedores tecnológicos. A tres meses del colapso económico y social del país, en las instalaciones que la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) tiene en Oro Verde se hablaba de la posibilidad de crear una incubadora de proyectos y se ilusionaban con “el capital semilla”.
Los proyectos comenzaron a cristalizarse y en marzo de 2003 cuando dos emprendimientos de bioingeniería llegaron al PAMI en Buenos Aires, que por entonces estaba intervenido, se prendió un faro que iluminó el camino. La facultad hablaba de generar proyectos que lleven soluciones para “el mejoramiento de la calidad de vida de la población”.
Los emprendedores se reunieron por primera vez en Paraná en noviembre de 2004 cuando se realizaron algunos talleres en la escuela Del Centenario.  Tenían la idea de activar políticas sociales y productivas para impulsar y definir un marco regulatorio provincial (Ley de Emprendedores) que “otorgue empleo, mejor calidad de vida y transforme las políticas económicas informales en formales. Además, brindar capacitación, acompañar en los proyectos, evaluarlos, seguir su ejecución y canalizar la comercialización”.
En 2005 las noticias llegaban desde la ciudad de Crespo porque habían decidido organizar la segunda Exposición y Feria de Emprendedores y la primera que incluía a la Región Centro. La edición inaugural fue muy difícil de organizar, pero la respuesta del público fue tan importante que redoblaron la apuesta.  “Si hoy se observa una mejora en la economía tanto en la Nación como en la provincia, en gran parte, se debe al trabajo de los emprendedores”, dicen las páginas que ya tienen una década.
Al otro año se estrenó en la plaza 1° de Mayo de Paraná la Primera Muestra de Emprendedores Sociales. Se expusieron los trabajos de los microemprendedores que recibieron la financiación del programa nacional Manos a la Obra. También llegaron funcionarios de la Dirección Nacional de Promoción de la Comercialización, área “de reciente creación dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación”. En 2006 la muestra estaba compuesta por 40 emprendedores. Hoy no entrarían en la plaza.
En 2007 se formalizó el crecimiento en la región: la Primera Muestra Oro Verde Expone reunió a 84 microemprendedores que convocó a unas 4.000 personas. El Estado, la universidad y el INTA, respaldaban a los trabajadores independientes y a los estudiantes que presentaban proyectos relacionados con “la historia, la cultura, el turismo, el comercio, la producción y la educación de la localidad”.
En la Costanera de Paraná, al otro año, ya se hablaba de 80 emprendedores de la economía social que tenían todo listo para armar la primera muestra de la historia reciente. Desde aquel 2008 los trabajadores que lanzaron sus emprendimientos son convocados para que muestren sus productos en ferias que se montan los días en que los turistas eligen como destino la capital entrerriana.
Otro cambio sustancial se generó en 2009 cuando los microemprendedores se reconocieron como pequeños empresarios. Los primeros días de octubre se presentaron 110 expositores que fueron visitados por cerca de 30.000 potenciales clientes. En la cuarta edición se pidió por la necesidad de contar con “rondas de negocios”.
En noviembre del 2010 cuando Diario UNO cumplió la primera década, el título de la página 8 que pertenecía  a la sección Paraná, sorprendía: “El 80% de los emprendimientos está en manos de familias”. En la provincia se generaban puestos de trabajo con las pequeñas empresas que habían nacido después de la crisis. El entonces director de Industria de Entre Ríos, Aldo Bachetti, advirtió:“En una carpa donde hay 15 emprendedores hay 80 puestos de trabajo. En 10.000 hectáreas de soja, solo seis”.
En Concordia lanzaron el primero programa para “Jóvenes Emprendedores” pensando para trabajadores que tenían entre 18 y 35 años. Se lanzó en 2011 y a los pocos días de salir tuvo 250 inscriptos. Hace cuatro años se subrayaba que “el trabajo se generaba con la zafra del citrus, arándano y la madera, pero necesitaban estar ocupados los 12 meses al año”.
Fernando Olivera y Eugenia Otero, una joven pareja de artesanos y emprendedores de Turismo, ganaron el Primer Premio del Concurso Iniciativas Emprendedoras Rurales de Jóvenes Entrerrianos 2012, con el proyecto “Artesanías El Palmar”. El INTA Centro Regional Entre Ríos resaltó que el emprendimiento está ubicado en el kilómetro 158,5 de la ruta nacional 14, en San José. La pareja forma parte del grupo Cambio Rural del INTA y fueron seleccionados entre 120 proyectos similares presentados por jóvenes que demostraran tres años de desarrollo.
Con la llegada del 2013 en la capital entrerriana las ferias de emprendedores del diseño de indumentaria y accesorios para distintos espacios de la casa, agudizaban el ingenio para sumar arte. Entonces se organizaron, para las compras por Navidad, ventas de objetos originales maridados por muestras plásticas y fotográficas. Los cierres quedaban en manos de los músicos locales. Combos imperdibles para cerrar el año.
Los emprendedores, en 2014 pasaron a tener su página especial en Diario UNO. Mujeres y hombres que, en su mayoría habían pasado por el curso que se facilita en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, contaron sus historias desde los talleres.
A las ferias organizadas por los gobiernos se les sumaron las que son pensadas por los propios emprendedores. En algunos casos hay que calificar para participar. Mientras tanto, la Facultad, sigue organizando capacitaciones que se vuelven cada vez más interesantes porque buscan abrir las mentes para convencerlos de que pueden dar el salto y competir en marcados más grandes.
Como “el ejemplo” de la evolución, este año se conoció que 12 cerveceros artesanales que producen en la región, recibieron el apoyo del estado para formar una cooperativa y así pensar en un crecimiento sustentable en el tiempo. Los productores, que trabajan en sus casas, y lo tomaban como una actividad recreativa ahora tienen la chance de unirse para conseguir mejores precios en materia prima y equipamiento. Mejorando la producción podrán salir a un mercado muy competitivo.
En 15 años los sueños de centenares de emprendedores entrerrianos se fueron cumpliendo. Siempre aparece la historia del empleado que trabajaba de lo que sea para conseguir el dinero suficiente y  desarrollar en forma paralela su gran pasión. En definitiva, los emprendedores, se distinguen por intentar ganar el dinero persiguiendo sus sueños.
 
Quince años después
Erika Martínez y su compañera de estudios, Mara Barigelli,  fueron entrevistadas por UNO y la nota  apareció el 22 de noviembre de 2000. Hace 15 años presentaban el proyecto final con el que se recibieron. “Fue solo un proyecto teórico, ni siquiera llegamos a armar un dispositivo de muestra. Nos basamos en el Glucowatch que es un dispositivo que sí estuvo en el mercado de Estados Unidos pero que lamentablemente no funcionó como se esperaba”, respondió Martínez a UNO vía chat.
Ella se recibió en 2000 y a los dos años empezó a trabajar en el Hospital Italiano de Buenos Aires: “La verdad es que tuve la suerte de no pasarla tan mal. Me fui a vivir a Buenos Aires y el 2001 lo pasé trabajando en una curtiembre. Sentí bastante miedo cuando salí de trabajar y caminaba para tomarme el colectivo. El 20 de diciembre veía pasar los camiones llenos de gente que venían de saquear los supermercados. Casi no había personas en la calle. Cuando me bajé del colectivo y caminé hacia mi casa, calle Corrientes a ocho cuadras del obelisco, estaba vacía, sin autos, sin gente, eso fue muy fuerte realmente.
Por suerte no me tocó pasarla mal económicamente. Llegué a Buenos Aires y en un mes ya tenía trabajo.  Solo éramos mi marido y yo en esa época, nos arreglábamos con poco”, recordó.
Pasaron los años y en 2010 decidió volver a la ciudad de Paraná. Hoy tomó la decisión de trabajar entrenando a un grupo de corredores: “La Bioingeniería nunca me generó esa pasión que sí veo que cualquier profesión genera en otras personas. Tal vez me equivoqué al elegir mi carrera.  Siempre me gustó el mundo del fitness. En primer año de la carrera quise dejar y estudiar Educación Física, pero al final seguí en Bio. En Buenos Aires hice el instructorado en técnicas aeróbicas como hobby. Cuando me vine a Paraná hice algunos cursos a distancia, el último fue de running. Así que me ofrecí a entrenar al grupo con el que corro para la Sidecreer, o sea que estoy recién arrancando con esto. Lo bueno es que los chicos que entreno están contentos y han mejorado. Y yo disfruto”.
Erika fue subiendo escalones despacio y con pasos firmes. Este año corrió la medio maratón de Rosario y ahora se prepara para los 21 kilómetros de Paraná, el último fin de semana de noviembre. 
La ciudad que la vio irse y volver muchas veces,  hoy la encuentra dedicada con pasión a lo que siempre  le gustó.

 

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