La Provincia
Sábado 01 de Agosto de 2015

Empleado acampa por un sueldo digno

Sufrió un grave accidente laboral en Santa Elena. Cobra 1.700 pesos y debe mantener a su familia.

Un empleado municipal montó una carpa frente a la sede del municipio de Santa Elena para que mejoren sus precarias condiciones laborales tras haber sufrido  hace dos años un grave accidente mientras se encontraba a cargo de la carpintería municipal. En  noviembre de 2013 Cristian Larsen sufrió una descarga eléctrica cuando manipulaba una máquina sinfín, mientras realizaba tareas afines a su función. A raíz del incidente debió ser internado de urgencia en una sala de terapia intensiva, donde estuvo dos días en estado inconsciente, en lo que se constituyó en el principio de su drama familiar. “Ahí me enteré de que nosotros no teníamos Aseguradora de Riesgo de Trabajo, solo una aseguradora por 10.000 pesos. Hace un año presenté el presupuesto de la operación que me mandaron los médicos del municipio. Pero hicieron oídos sordos a este pedido y ya se cumple un año. Estoy acá tirado”, contó a UNO este empleado contratado, que percibe un sueldo de 1.700 pesos mensuales para mantener a sus  tres hijos. 
Todo un calvario
La descarga que recibió Larsen lo despidió a una distancia de varios metros e hizo que golpeara contra otra máquina que se encontraba en el taller donde trabajaba. El impacto le causó problemas en la columna y el brazo derecho, debiendo enfrentar sendas operaciones en poco tiempo. Pero su calvario no se detuvo allí, ya que además padeció quemaduras en ocho dedos de las manos y en uno del pie. “Hace una semana que estoy en la plaza, instalado en la carpa. Cobro 1.700 pesos con 16 años de trabajo en negro”, denunció en comunicación con UNO.
El trabajador municipal informó que  todas las mañanas, como medida de protesta, se encadena frente a la sede de la comuna, más allá de que no ha tenido respuestas de ningún tipo. 
Larsen decidió instalar primero una carpa, aunque debido a la intensa lluvia registrada  ayer en varias localidades de la provincia, debió reforzar la estructura con un toldo que igual no alcanzó para protegerlo del fenómeno natural. “Me mojé todo”, se lamentó.
Según consigna en declaraciones a este medio, su reclamo habría llegado a oídos del intendente, Daniel Rossi, pero el funcionario no ha dado señales de atender su pedido. Incluso cuenta que la indiferencia ha sido tal que no lo dejan usar los baños, ni  cargar agua potable para tomar unos mates.  
“Son todas cuestiones psicológicas que me van desgastando, pero acá me voy a quedar”, remarcó.
Pedido desesperado
Desesperado por el exiguo salario que percibe y por la imposibilidad de volver a trabajar, a Larsen solo le preocupa no poder atender las necesidades básicas de sus tres hijos.  Recordó que en el accidente laboral que lo dejó limitado en sus movimientos  mucho tuvo que ver el precario estado de las instalaciones. “Al pie de la máquina estaban los cables al aire libre y uno por querer cumplir siguió trabajando. Esto pasó en el barrio Belgrano de Santa Elena”, explicó.
A una semana de haber comenzado el acampe, agradeció a todas las personas que se acercaron para darle  un apoyo afectivo, entre ellos un compañero municipal que atraviesa por la misma situación y su señora. 
“Acá la estamos peleando, puse carteles, diciendo los años de trabajo y lo que cobro, y denunciando que este hombre -por el intendente Rossi- fue condenado por enriquecimiento ilícito”, advirtió.  
El operario aseguró que mantendrá el acampe todo lo que sea necesario, sobre todo porque prioriza su estado de salud y sus hijos. “Como padre de familia y como hombre, dependo del humilde salario que percibo. No puedo estar golpeando la puerta de la casa de mis padres”, manifestó. La única respuesta que recibió de las autoridades municipales es que recibirá un aumento de 400 pesos y que sería derivado al hospital San Martín de Paraná para someterse a una operación. “No lo acepté, por eso sigo acá”, señaló.

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