Mundo
Jueves 20 de Agosto de 2015

Ellos jugaron con una bomba

La familia Gravel decidió pasar un día de playa junto a sus hijos, los pequeños  Erin y Ellis, de 6 y 8 años respectivamente. Mientras los padres los vigilaban, los niños se fueron a jugar con lo que pensaron que era una boya y en realidad era una bomba de la Segunda Guerra Mundial.

El objeto llegó a sus pies arrastrado por las olas y la correntada sin haber sido identificado por los guardacostas y estaba cubierto de algas y moluscos. Con la creencia de que era una boya, el grupo familiar se sentó a unos pocos metros y los niños incluso jugaron en torno a ello armando castillos de arena y subiéndose encima
Días después, ya en su casa, retornados del descanso, los Gravell se enteraron por los programas de televisión de que la estructura de forma ovalada con que se encontraron en el mar era en realidad una bomba viva de la Segunda Guerra Mundial. 
Allí entraron en la cuenta de que fueron sobrevivientes de  la peligrosa situación. De hecho, los noticieros reportaban que la playa había sido cerrada porque los brigadistas estaban procediendo a la detonación del artefacto.

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