A Fondo
Viernes 11 de Diciembre de 2015

El vecino que llegó a Primera

Sebastián Gálligo/ De la Redacción de UNO
sgalligo@uno.com.ar

El ascenso de Patronato a la Primera División es considerado como el hecho más trascendente del fútbol Paraná. Los argumentos: la complejidad de un torneo largo sin pausa; el potencial de algunos equipos, la gran competencia del fútbol moderno y la fortaleza de un grupo luego de la decepción de haber perdido una inmejorable oportunidad en el torneo anterior. En ese proceso habrá nombres que resaltarán más que otros, desde adentro y afuera de la cancha, como también responsables que encabezaron un proyecto de mucho tiempo. Pero entre tantos apellidos me quiero detener en un hecho puntual. En aquellos jugadores que tuvieron el difícil desafío de rendir examen con el paso de categoría y en aquellos que aparecieron de la cantera sin inhibiciones y por momentos con gran “desfachatez”.

Patronato jugó la final ante Santamarina con cinco jugadores de la ciudad en cancha. Sebastián Bértoli en el arco, Walter Andrade y Lautaro Geminiani, en la defensa; Marcos Minetti en el mediocampo y Lautaro Comas como media punta; este último ingresó en el primer tiempo. Atrás estuvieron Lucas Márquez, Leo Acosta, Gabriel Graciani, Sergio Chitero, Alejandro Almada, Tomás Spinelli, Damián Pacco.

Los más grandes como Bértoli, Andrade, Márquez y Graciani lograron tres ascensos. En el 2008, del Torneo Argentino B al Torneo Argentina A y de allí a la Primera B Nacional en 2010 y este año a Primera. Cada vez que Patronato pasaba de categoría la pregunta obligada era saber si estos jugadores estaban para dar el salto. Y así tuvieron que competir con la incertidumbre externa y las propias. No solo se sobrepusieron, sino que además fueron protagonistas con mayor o menor influencia. Los más chicos, algunos con poco rodaje en otros ciclos, dieron el salto de calidad en esta temporada. Lautaro Geminiani fue indiscutible en el lateral derecho. Marcos Minetti resultó ser un comodín para el técnico Iván Delfino: jugó de central, marcador de punta y se asentó en el medio campo con un nivel excepcional.

Lautaro Comas saltó a la cancha en un momento complicado del equipo y le dio aire fresco y rebeldía. Almada y Spinelli tuvieron sus grandes momentos a pesar del poco tiempo.

Los chicos son del riñón del club a excepción de Minetti que pasó un buen tiempo en AUFI. A diferencia de los grandes como Bértoli ( surgió de Universitario), Walter Andrade (Sportivo Urquiza), Lucas Márquez (Palermo), Leo Acosta (Universitario), Gabriel Graciani (Sir Leonard), Sergio Chitero (Peñarol). De cualquier modo y más allá de la procedencia, todos, absolutamente todos se formaron en el fútbol local. La ciudad fue testigo de su progreso en una competencia por momentos deslucida, pero eso es harina de otro costal, para un debate más profundo. Y la gente los vio acá, los vio jugar siempre. Los observó crecer, a veces con optimismo, otras con reticencia o incrédulos de su éxito, y hoy los ve en lo más alto. Por eso este histórico logro tiene otro color, porque tu vecino llegó a Primera sin irse a ninguna parte.

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