Río 2016
Jueves 04 de Agosto de 2016

El sueño de una medalla

Mañana arrancan oficialmente, con el acto de apertura, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y el planeta deportivo estará de fiesta.

Durante casi un mes se podrá observar a los mejores atletas del mundo en su máxima expresión. Atrás quedará el esfuerzo realizado y será tiempo de disfrutar y confraternizar junto a otros pares en ese hermoso mundo llamado Villa Olímpica.

El profesionalismo quedará absolutamente de lado y se la dará paso al amateurismo, a la pasión, al sentimiento por una disciplina que en todos los casos cada uno de ellos comenzó a mamar de chico.

Seguramente serán días muy sentidos para los deportistas y a cada uno se le vendrá encima el recuerdo de sus inicios cuando por ejemplo el papa o la mama, de la mano caminando, en cole o en auto lo llevaba al club a practicar ese deporte.

Se vendrá a la mente el primer trofeo, el primer viaje, el primer doble, el primer gol y la primera marca destacada en salto en alto o en salto triple. Serán días soñados e inolvidables.

Los Juegos son mágicos. Se podrá ver en acción, por ejemplo con los colores Albicelestes, a Emanuel Ginóbili, megaestrella de la NBA, salvado económicamente y al mismo tiempo se lo disfrutará al entrerriano Leandro Blanc, un boxeador amateur que nada sabe de billeteras cargadas. Todo lo contrario. Está claro que a Manu y a Musculito un mundo casi entero los separa, pero en Río de Janeiro los unirá el mismo objetivo y nadie los podrá separar de ello. Los dos atletas argentinos, a pesar de tener realidades totalmente diferentes, irán por el sueño de todo atleta que sólo pasa por colgarse una medalla, sea de oro, plata o bronce, la que sea.

Según ellos mismos no existe nada parecido a estar en un Juego Olímpico y ni hablar si tienen luego la gran oportunidad de ser medallistas. Manu lo intentará con la Selección Argentina de básquet y Blanc se subirá en soledad a un cuadrilátero para tratar de alcanzar su mejor golpe.

El sentimiento por los colores de un país no sabe de dinero. Todos los atletas que estarán en esta cita irán por el mismo sueño sin pensar en otra cosa que no sea ver en lo más alto del podio a la bandera nacional. Nuevamente sólo la gloria y el orgullo estarán en juego. Bienvenido Río 2016.

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