Ovacion
Martes 08 de Diciembre de 2015

El sueño descansa en sus manos

Como en el 2010 o en las grandes epopeyas de 2012 Sebastián Bértoli tuvo un rol primordial en el ascenso.

Edgardo Comar / Ovación
ecomar@uno.com.ar


Su tranquilidad nunca se perturbó; fue tan grande como la ansiedad que invadió a todo el Universo Santo en la final del domingo ante Santamarina. Tal vez por las miles de batallas que acredita sobre sus espaldas nunca cayó en el desánimo. Su moral siempre estuvo por las nubes y si vio baja la de alguno de sus compañeros fue el primero en ir a levantarla. Cuando la derrota por 3 a 1, en Tandil, estaba consumada fue el primero que alzó la voz para pedirle tranquilidad a sus compañeros y marcarle la necesidad de levantar la frente en la retirada del campo de juego. El domingo cuando el pitazo de Fernando Espinoza decretaba la inevitable ruleta de los penales, se dio vuelta y miró la popular, se golpeó el pecho como diciendo: “Ahora me toca a mí”. Por estas cuestiones y por rendimientos, porta la cinta de capitán. Cada momento importante de Patronato tiene su marca registrada. El ascenso de 2010 sobre todo en el desenlace de la semifinal con Cipolletti de Río Negro, o cuando en junio de 2012 le contuvo un penal al Chori Domínguez que casi deja a River una temporada más en el ascenso. La llegada a Primera A no podía ser sin una participación preponderante de su parte. El día después, Sebastián Bértoli revivió, en diálogo con Ovación, la emoción que implicó el salto de categoría. En las manos del héroe Santo, se atesora gran parte del sueño cumplido por todo Patronato.    

La campaña de 82 puntos, en 42 fechas merecía la recompensa de la consagración: “La campaña que desarrollamos es más que destacable, fue impresionante. Pasa que competimos con un equipo como Atlético Tucumán que también tuvo una labor magnífica y nos superó en el mano a mano por unos pocos puntos. Creo que los dos nos merecíamos el ascenso”, afirmó el arquero. 

A pesar de que la mayoría de los resultados fueron positivos en 2015, hubo momentos complicados, que quedan guardadas en el vestuario, que el plantel debió superar: “Hubo problemas pero lo superamos por la fortaleza del grupo. En esa unidad mucho tuvo que ver Iván Delfino. Su contratación fue el mayor acierto de la dirigencia del club. El logró armar un grupo bárbaro. Antes de interiorizarse sobre las cualidades de algún jugador por contratar, le importaba saber primero como era como persona. Hace 12 años que estoy en el club –llegó en 2003– me tocó ser parte de muchos grupos, pero el de este campeonato fue fenomenal. Nunca hubo diferencias; siempre nos apoyamos unos a otros y los resultados están a la vista”, remarcó.    

A pesar de que tanto sufrimiento hizo más grande la alegría, tener que definir la serie desde los 11 metros habiendo sido tan superior en los 180’, se asemejaba a una condena para el elenco Rojinegro: “Nunca me pasó algo así. Nos sentimos muy superiores aun en la derrota del partido de ida. Con Instituto la serie fue mucho más cerrada . Incluso en la intimidad y a través de los muchos mensajes que me llegaron hubo algunos de jugadores de Santamarina que me hicieron saber que sintieron que los pasamos por arriba. Siempre estuve convencido que ganábamos en el ida y vuelta”, aseguró. 

En un fútbol marcado en gran parte por la violencia física y también dialéctica en las confrontaciones entre el Negro y Santa perduró un respeto mutuo: “Fue una final muy leal. Cada uno tenía sus necesidades, pero nunca hubo mala intención en ninguno de los dos partidos. Fernando Telechea –goleador de Santamarina– me envió un mensaje y me dijo que ganó el mejor. Es saludable este tipo de actitudes”, sostuvo el Seba.  

San Sebastián hizo una mención especial para los familiares directos: “Son los que siempre están. Cuando volvimos de Tandil mi señora me comentó del llanto de mis hijos, a uno le dio un ataque de nervios. Pasa que ellos viven muy de cerca el fútbol y lo que me pasa. Las esposas, hijos, novias, padres de los jugadores son parte del grupo”, acotó.  

El cuidapalos ha jugado en escenarios muy importantes pero da la sensación de que lo mejor está por venir: “Hemos jugado en grandes escenarios como el Monumental, Rosario Central, la cancha de Independiente. Ahora el sueño es pasar por otras canchas importantes del fútbol argentino como la de Boca, Racing, San Lorenzo”, destacó. 

La ambición deportiva de Bértoli no se detiene y va por más: “Hay que seguir conquistando logros. En lo inmediato y después de descansar unos días, porque el desgaste de una temporada sin descanso fue muy grande, hay que comenzar a trabajar para primero mantener a Patronato en la categoría. En el fútbol como en las distintas cuestiones de la vida, siempre hay que fijarse objetivos. Es la mejor forma de mantenerse motivado”, recalcó. 

Sebastián Bértoli uno de los principales responsables del presente feliz de Patronato. Seguro en sus convicciones y también de sus condiciones.    

Las distintas sensaciones en las definiciones por penales

La del domingo no fue la primera y el tiempo dirá si fue la última. El éxito o la frustración de todo Patronato debió definirse por penales. Sebastián Bértoli rememoró algunas de las historias en las que fue gran protagonista a través de la ejecución de la pena máxima. “El penal que le detuve a Gáspari fue distinto a todos porque permitió cumplir el sueño de todo Patronato y de gran parte del mundo futbolero de una ciudad”, manifestó. 

Para los desmemoriados vale la pena remarcar que el Seba fue determinante hace cinco años en la semifinal del Argentino A contra Cipolletti, en el Grella: “Son situaciones parecidas, pero con sensaciones diferentes. Esa noche también fue grande la alegría, pero quedaba pendiente   una final para lograr el ascenso a la B Nacional”, recordó. 

Otro acontecimiento que marcó al arquero salido de Universitario fue el penal que le atajó a Alejandro Domínguez, ante River en cancha de Colón en la B Nacional de 2012: “Fue importante por lo que se jugaba River en el campeonato y por la repercusión que tiene todo lo que sucede en River”, sostuvo el capitán Santo.  

Por último, Bértoli desparramó elogios a los jugadores que asumieron la responsabilidad de patear el domingo: “La serie tuvo muy buenos ejecutantes de un lado y de otro. De los seis que pateó Santamarina adiviné tres. Además del de Gáspari, rocé el de Michel y el de Azcárate. En la semana practicamos mucho y la verdad que con Chiquito –Bossio– no agarrábamos ninguno; los muchachos pateaban muy bien. Sucede que cambia mucho el panorama patear en una práctica o en un estadio lleno como el del domingo. Por eso quiero destacar la hombría de todos los que asumieron las responsabilidad. No es fácil”, comentó. 

Antes de que Juan Bautista Gáspari fuera a ejecutar el sexto penal para Santamarina, Diego Jara desde la mitad de la cancha le hizo señas a Bértoli de donde volcarse: “Soy sincero, no vi nada. También el entrenador de arqueros después me dijo que me marcó, pero realmente fue pura intuición. Por suerte pude contenerlo y asegurar el ascenso”, dijo. 

De las primeras imágenes que se le cruzaron, enunció: “En principio nada, la alegría te desborda”.      
 

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