La Provincia
Domingo 05 de Febrero de 2017

El río bajo y el gran calor incitan a palometas temerarias y voraces

Un cardumen de peces carnívoros ingresó a la zona boyada de Villa Urquiza y atacó a seis personas que fueron asistidas. En Puerto Sánchez dieron cuenta de piezas perdidas bajo feroces mandíbulas. Ya hubo otros casos en enero.

En 1978 se estrenó en todo el mundo la película de terror Piraña. Hoy, si alguien la quiere ver, con solo poner el nombre y el año en un buscador de Internet, aparece completa; después hubo otras versiones. Por estos lares, la idea de un ataque de palometas es similar a las imágenes de aquel film, aunque menos sanguinario. En Villa Urquiza, el viernes, un cardumen ingresó a la zona boyada. Hubo seis personas heridas que fueron asistidas.

En 1995 se estrenó el telefilme Piranha, un remake de aquella setentista, también está en la Web y el relato de los ataques abona a esa idea colectiva. Es como la magnífica Tiburón de 1975, dirigida por Steven Spielberg. De todos modos, las embestidas litoraleñas son en el río y con especies muchos más pequeñas, aunque no por eso menos voraces. Lo cierto es que el viernes, un cardumen de peces carnívoros ingresó a una zona del río donde se bañaban visitantes y vecinos de Villa Urquiza. Fue a las 16.15, cuando el calor acrecentó.

Irene Gastiazoro es la secretaria de Gobierno de la localidad y contó a UNO que el primer caso fue un muchacho de unos 30 años quien sufrió el daño mayor. "Fue trasladado al centro de salud. Le laceraron la punta de uno de los dedos, un pedazo importante. Ahí nomás empezaron a actuar los guardavidas sobre cuatro o cinco casos de turistas y vecinos que empezaron a sentir mordeduras", dijo. Luego debieron socorrer a otros que nadaban más lejos y por fuera de la zona boyada. "Se los derivó al centro de salud en ambulancia. Sobre el primer chico, el médico me informó que la herida era importante", agregó Gastiazoro y explicó que de los otros, por la información que tenía, con las primeras curaciones y el trabajo de las enfermeras fue suficiente.
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Desde la comuna se comunicaron con la familia de una mujer que también sufrió heridas y se pusieron a disposición. La última persona atacada fue una niña. Ante el hecho, los guardavidas le pidieron a los bañistas que salieran del agua. Se supo que el ataque se produjo cuando comenzó a llegar mayor cantidad de gente al balneario.

"El cardumen ingresó a la zona de boyas a las 16.15", reafirmó Gastiazoro y remarcó la tarea de los guardavidas que de inmediato brindaron los primeros auxilios. "Las palometas también mordieron en el pie a una señora que se encontraba cerca del muelle. Fue todo en unos pocos minutos en donde atacaban a uno y luego a otro", remató la funcionaria.

Uno de los últimos embistes registrados, fue en Parque General San Martín el jueves 19 de enero cuando una palometa le comió una parte de un dedo al paranaense Gabriel Bosoms. Entonces se conocieron otros casos más recientes y no menos graves. Ahora también se supo que los hubo por La Picada y lo mismo en el Balneario Municipal de Paraná.
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Mariana Ríos es la presidenta de la vecinal de Puerto Sánchez y contó a UNO: "El río bajo y el aumento de la temperatura hace que se noten más de lo normal. Las palometas se ponen más desesperadas, como alteradas. Se siente la presencia porque rompen las mallas de pesca, muerden al pescado mientras se lo limpia y los pescadores no alcanzan a tirar la tripa al río que ya se la están comiendo. Es la temporada", explicó.

Según sus registros, aún no hubo casos de mordeduras en esa zona tradicional de Paraná. "Hicimos colocar carteles de 'aguas profundas' para evitar cualquier riesgo y sobre todo que gente de afuera se meta al río; no solo por la palometa sino porque hay quienes no conocen y se mandan igual", dijo.

Fue una vecina, Lorena de Asis, quien generosa aportó la foto de la palometa que acompaña esta nota. A la pieza la capturó el viernes en el Balneario Municipal de Paraná junto a otras más y a una raya. El río llegó ayer a los 2,76 metros y con tendencia a la baja. Los días de mucho calor, con más de 30º, para meterse en el río habrá que tomar precauciones.

Se desplazan en grupos por las aguas de la región
Antes de este verano, para encontrar registro de otro ataque de palometas hubo que desempolvar un poco los archivos de UNO. El 1º de enero de 2014, 18 personas fueron heridas en una zona de aguas quietas de Salto Grande. Entonces hubo seis casos de gravedad con derivaciones al Hospital Masvernat de Concordia.

Pero entre los hechos más resonantes de aquella época, hubo que retrotraerse algunas semanas más atrás cuando sobre finales de 2013, más de 60 bañistas en Rosario sintieron las filosas mandíbulas de estos peces carnívoros.

Hasta 30 centímetros pueden alcanzar las palometas en edad adulta, de cualquiera de los tres tipos que habitan los ríos entrerrianos. Se las puede encontrar en prácticamente todos los cursos de agua y afirman biólogos y bibliotecas virtuales: suelen atacar de manera grupal.

Las palometas negras, amarillas y las pirañas forman parte de la misma familia. Están en los ríos Paraguay, Pilcomayo, Bermejo, Paraná, Uruguay medio e inferior, Río de la Plata, cuenca del río Dulce y Amazonas, Perú y Bolivia, Salí-Dulce y San Francisco en Brasil. La bibliografía específica advierte que son cazadoras, poseen dientes premaxilares, fuertes y filosos y también dos hileras en el paladar. Se desplazan siempre veloz y en cardúmenes de alta concentración.

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