A Fondo
Lunes 08 de Febrero de 2016

El río Uruguay como motor de una región

Héctor de los Santos / De la Redacción de UNO
hdelossantos@uno.com.ar


La integración regional con la República Oriental del Uruguay parece cobrar nuevo impulso. Un compromiso distinto parece vislumbrarse por estas horas de parte de los responsables de facilitar el camino hacia la regionalización que demanda el desarrollo de gran parte de la provincia de Entre Ríos en conjunto con el litoral uruguayo.

La presencia del gobernador, Gustavo Bordet, poniendo sobre la mesa las firmes intenciones entrerrianas de trabajar con el Uruguay para desarrollar la región, encontraron un eco similar en las autoridades uruguayas, y comenzaron de la mejor manera, coincidiendo con el mismo presidente de la nación uruguaya, Tabaré Váquez, y siguiendo luego con toda la línea que marca las relaciones exteriores de este país vecino.

La presencia de Bordet en Montevideo el fin de semana dejó claras las intenciones de la Provincia respecto de la revalorización del río Uruguay como el verdadero motor para el crecimiento conjunto de ambas costas.

Los uruguayos confirmaron que podían trabajar en el mismo sentido, y así se lo hicieron saber a Bordet. Ahora el camino no será fácil. A las intenciones de potenciar la hidrovía del río Uruguay como vínculo de esta zona con el mundo, seguramente le surgirán los problemas propios de la competencia con otros puertos, los productores deberán cambiar sus cadenas logísticas y habrá que convencer a propios y extraños que el río Uruguay es la vía más conveniente para que la producción de esta amplia zona pueda llegar a cualquier mercado sin inconvenientes.

Claro que para que todo esto suceda, primero habrá que brindar seguridad a las empresas navieras y armadoras sobre la navegabilidad del río en todo su trayecto. Y para eso hay que dragar. Y en este punto todo vuelve a comenzar. Los anuncios de dragado no han cesado desde hace demasiados años. Siempre se está trabajando, pero la labor no parece alcanzar nunca el objetivo.

El ansiado dragado definitivo se puso en marcha hace un par de años. Propio de nuestros países, medio a los golpes, medio desorganizado, medio argentino, medio uruguayo. Pero al menos está en marcha.

Tal vez sea este el tiempo de la etapa final. Quizá sea esta la oportunidad esperada. Esa que permita a los productores entrerrianos y uruguayos exportar desde sus propios puertos. La oportunidad de quitar miles de camiones por año de las rutas porque la mercadería ya no tiene que ir hasta Buenos Aires o Rosario para ser exportada. La oportunidad para miles de trabajadores portuarios a los que se les ilumina el presente con la llegada de un ultramarino para trabajar de lo que mejor saben hacer.

No será tarea fácil poner en marcha el río Uruguay. Las expectativas ahora están puestas en esta nueva etapa, y Bordet lo ha entendido. “Poder lograr el tráfico fluvial en el río Uruguay resulta imperioso”, dijo, y redobló la apuesta, el hombre quiere hacerlo navegable incluso aguas arriba de la represa, tal cual está planificado.

El desafío es grande y, efectivamente, la necesidad es imperiosa. 

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