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Domingo 29 de Noviembre de 2015

El recién electo Mauricio Macri está a punto de pisar el palito

¿Remover el 11 de setiembre? Prevenirnos de los debates estériles que la pretenciosa historia local porteña promueve construyendo próceres y relatos sesgados. Podría ser esta fecha una jornada de reflexión pero aún es el Día del Maestro  

Tirso Fiorotto/ De la Redacción de UNO
tfiorotto@uno.com.ar


El 11 de setiembre podría ser una jornada de reflexión contra el racismo y la segregación, pero sigue siendo el Día del Maestro.
Ya vendrán los maestros descolonizados a elegir un Día espléndido para un oficio tan noble, que podría sentar las bases de la emancipación.

Aquí veremos dos motivos para estar atentos a esa fecha, y no podrá decir el señor presidente electo Mauricio Macri que no lo alertamos sobre la trampa de los setembrinos.

¿Qué es lo que huele mal desde aquí? Una expresión de Macri sobre los argentinos como “hijos de inmigrantes”, y otra en línea, en boca de un funcionario suyo, Hernán Lombardi, referida al 11 de setiembre.

Racismo
Lombardi, designado al frente de los medios públicos, se preguntó en televisión por qué el 11 de setiembre no es feriado. ¡Ah, Lombardi, Lombardi!

Verá que todavía no llovió y estamos abriendo el paraguas. Lo mismo hicimos cientos de periodistas con un editorial del diario de Bartolomé Mitre sobre los juicios por crímenes de la dictadura: abrir el paraguas. (Y digamos de paso que el fundador de ese medio está en el centro de nuestra atención, por discriminador y separatista a la vez).

Concedamos esto: si los gremios docentes, si los mismos compañeros siguen festejando el Día del Maestro con el racista Sarmiento, sin que nadie los obligue, por qué reprocharle nada al ingeniero Macri… No sabemos que el hombre sea un conocedor de la historia del Abya yala (por lo menos no lo hemos escuchado en ese sentido), y eso no debe asombrarnos porque es norma en la dirigencia. Por eso confiamos en que se ilustre, para evitarnos un tropezón.

Misma tijera
Cuando los (en apariencia) archienemigos Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner improvisan un discurso suelen soltar prejuicios quién sabe si familiares, urbanos, de clase, o cultivados en la escuela primaria. Dijo Mauricio Macri al otro día de ser consagrado presidente: “Este país es uno de los países del mundo con más espíritu emprendedor, y hay una razón: nuestros abuelos, nuestros padres vinieron en barco buscando una oportunidad, y construyeron esa etapa maravillosa de la Argentina. Nos toca a nosotros tomar esa posta”.

Días antes se había entrevistado con Félix Díaz y Amanda Asijak, de los pueblos qom. ¿En qué barco llegaron sus abuelos? En sintonía, había dicho meses antes Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner, la presidenta: “Todos los que estamos sentados en esta mesa no somos pueblos originarios de la Argentina; somos hijos, nietos, bisnietos de inmigrantes. Porque esto es la Argentina, un país de inmigrantes”.
Por eso quizá, porque “todos” somos inmigrantes, nunca vio la carpa de Félix Díaz y Amanda Asijak ante sus narices. Faltaron luces. Y habló con los dueños de Monsanto, Chevron, Barrick, trató con jefes del imperialismo como Rockefeller, les dejó la puerta abierta a banqueros y pooles, pero no pudo ver a los Díaz Asijak… De los presidentes se esperaría alguna complejidad mayor, pero es lo que hay.

Fue la lucha
Recuerdo que en el secundario de Larroque nuestra profesora de música, Alicia Tolosa, nos anunció con pesar la incorporación al repertorio del coro estudiantil del Himno a Sarmiento. ¿Habrá sido en la dictadura? Supongo que sí.
Alicia lo hizo con cara de desagrado y nos contagió a los estudiantes, de modo que terminamos cantando a disgusto “para el grande entre los grandes, padre del aula” como si la canción oliera a podrido. Me acuerdo bien: “Fue la lucha tu vida y tu elemento”. Linda melodía, la verdad, y mejor en la voz de Sandra Mihanovich, pero ¿no es su letra un canto al “relato”, que no repara en alguna congruencia entre las palabras y sus sentidos?
Respecto del 11 de setiembre y Sarmiento, el Instituto Nacional contra la Discriminación –Inadi- se muestra anestesiado.

Remington al aula
El unitarismo ataca por derecha y por izquierda. El porteño nacido en San Juan iluminaba “en la noche de ignorancia”, dice su Himno, aunque aquí lo que se vio de luz fue el fogonazo de los Remington.

¿Qué sintió Sarmiento por el indio? Repugnancia. ¿Lautaro y Caupolicán? Unos piojosos. ¿Qué hay que hacer con los indios? Exterminarlos. ¿Y con los gauchos? Abonar la tierra con su sangre. ¿Quiénes viven en las provincias? Bípedos de perversa condición. ¿Los paraguayos? “Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse”. ¿Y cuál era el mérito de los ingleses en América? No mezclarse con el indio, mantener la raza pura…
Estas consignas le dieron a Sarmiento la paternidad del aula.

Los setembrinos
Sí, la escuela. Pero la escuela de Sarmiento miente, uniforma y blanquea. De modo que el 11 de setiembre, el día de su muerte, no parece una fecha que debamos honrar porque el personaje no pudo comprender a los argentinos, por méritos que se le puedan reconocer al hombre. Sarmiento retrocedía 400 años.
Ahora bien: el 11 de setiembre tiene otro significado, relacionado con Sarmiento. En esa fecha se desató la reacción llamada por eso setembrina, símbolo del centralismo porteño más abyecto.
Los setembrinos querían una Buenos Aires separada, con el nombre de República del Plata, y entre ellos también Mitre y Sarmiento. Esos reaccionarios del 11 de setiembre de 1852 perturbaron la sanción de la Constitución Nacional, invadieron con violencia Entre Ríos y se volvieron derrotados en Concepción del Uruguay, donde Ricardo López Jordán y todo el pueblo salvaron la Constitución y la Confederación, como subraya Fermín Chávez, que halla en el 11 de setiembre la fuente de muchos de nuestros males, y escribe una poesía que recuerda el retorno de un López Jordán triunfante, ante la huida de Justo de Urquiza. “Hay un hombre en Montiel recién volteado:/ lo manearon de aquí los setembrinos/ cuando él durmió su corazón alzado”, dice. (Ver aparte la poesía de Chávez). Las dos caras del 11 de setiembre son para el olvido.
Aporteñados
“Hace un tiempo estuve en la tumba de Urquiza, en Concepción del Uruguay. Urquiza había perdido para que ganara la nación”, dijo una porteña nacida en el Chaco, Lilita Carrió.

“Para crear una república alguien tiene que estar dispuesto a sacrificarse, a perder”.
Está bien, y tiene razón. Pero Lilita deberá revisar si no le erró en el ejemplo, porque se refirió al momento en que Urquiza se manifestó como empresario, y entregó un país en Pavón para cuidar sus bienes materiales.
La chaqueña conoce bastante a Entre Ríos porque llevaba de candidato a vicepresidente a un entrerriano. No sabemos si captó que el felicianero Toty Flores es uno de los expulsados por las políticas unitarias y por los terratenientes. ¿Por qué cree Lilita que los panzaverdes como Flores hacen cooperativas de desocupados, y en Buenos Aires? Las políticas de los terratenientes como Urquiza y las guerras del “padre del aula” devastaron Entre Ríos.
Flores es un obrero que perdió los dedos de su mano en el trabajo, supo organizarse con los desocupados, y después de toda una vida de luchas en la indigencia, debió soportar acusaciones desde el poder que todo lo desacredita. Eso habla muy bien del entrerriano, y de quien lo eligió compañero de fórmula. Sin embargo, Carrió quizá no se enteró aún que sus hermanos chaqueños, como los entrerrianos, eran amigos de José Artigas, y que la república que tanto quiere es una bandera de las Instrucciones del año XIII, que los porteños rechazaron por independentista, federal y republicana.

El artículo 5
Sarmiento no quería a nadie. ¿Qué pensaba de Urquiza? Hay que conocerlo en la carta a Mitre después de Pavón. “No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe desaparecer de la escena, cueste lo que cueste. Southampton o la horca”.

Pero volviendo a Artigas, si no es molestia, y como lo que abunda no daña, repasemos los artículos de las instrucciones: 1-Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España, es y debe ser totalmente disuelta. 2-No admitirá otro sistema que el de Confederación para el pacto recíproco con las provincias que formen nuestro Estado. 3-Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable. 4-Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos y de los Pueblos, cada Provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación. 5-Así este como aquel (gobiernos provincial y federal) se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial. 6-Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí y serán independientes en sus facultades”.

Esos son los ideales de José Artigas y las comunidades de la Liga de los Pueblos Libres. Para Sarmiento, en cambio, Artigas era un “salteador, bandido, endurecido animal de rapiña, incivil pues no frecuentó ciudad nunca, ajeno a toda tradición humana de gobierno libre, aunque blanco. Mandando indígenas menos preparados todavía que él para las instituciones regulares”.

Lo cierto es que Artigas distribuía tierras entre indios, negros, zambos, criollos pobres en setiembre de 1815, y el setembrino Sarmiento, en cambio, no veía futuro en ellos.
Los que pretenden salir de exclusionismos varios y monólogos kirchneristas, debieran curarse en salud, y cuidarse de caer en la trampa del “relato” más falso, después del relato del “descubrimiento” de América que lleva, por lejos, la delantera y por eso tampoco convendría seguir agitando la cantinela de Colón.

López Jordán regresa de Pavón
Vengo a tabear de nuevo con mi pueblo
pero de amores fuertes, no de chala:
vengo a pintar mi pena en una bala.
Hay hombres que se venden como anillos
y que le vienen como anillo al dedo
al unitario que pagó su credo.
Hay hombres que disparan cuando hay fuego
y están enfermos para la pelea
porque adentro ya tienen su manea.
Hay un hombre en Montiel recién volteado:
lo manearon de aquí los setembrinos
cuando él durmió su corazón alzado.
Voy a tabear de nuevo con mi raza,
con mis amigos de tendón celoso,
con mi pueblo chasqueado, con mi casa.
Voy a calzar mi amor americano
como a un pozo de huesos insondables
donde nadie ha llegado con su mano.
Trotando voy hacia el distrito verde
y todo el monte espía mi caballo
que la espuma del freno muerde y muerde.
Trotando voy hacia mi corazón.
Y le garanto, amigo, que esta tarde
medio toruno me dejó Pavón.
Voy a hablar con soldados montaraces,
con hombres de pereba y esos otros
con ojos negros como mangangases.
Dicen que el hombre les llovió del cielo,
que ya no asusta dicen los salvajes;
pero si él se vendió, yo no los pelo.

Fermín Chávez, historiador, poeta y militante .

 

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