A Fondo
Sábado 02 de Enero de 2016

El reality de la búsqueda

Marcelo Medina/ De la Redacción de UNO
mmedina@uno.com.ar


Cada día que pasa me sorprendo más con la fuga de los tres sicarios condenados por el triple crimen de General Rodríguez. Los pormenores que se van conociendo son increíbles: el celular que usaba Martín Lanatta dentro de la cárcel de General Alvear se activó el domingo, horas después del escape, en una casa quinta de Florencio Varela, sobre la ruta 36, pero ninguna autoridad acudió al lugar hasta el martes.

Y lo más insensato es que a nadie se le ocurrió mandar un policía a las casas de los familiares de los fugados por si los muchachos pasaban a saludar por año nuevo. Sin embargo, lo que más preocupación me causa es cómo algunos medios van preparando la “noticia” de la muerte de los delincuentes.
Como si la fuga, las explicaciones del gobierno, las especulaciones respecto a quién beneficiaría el gran escape y las probabilidades de vida de los tres fugados no fueran suficiente; a paso seguido se difundieron las imágenes de un tiroteo a la altura del kilómetro 100 de la Ruta 20, en el tramo que une Ranchos y Chascomús.

¿Habrán ido a comprar alfajores a esa zona? ¿No estaban en San Juan queriendo llegar a La Rioja? De tanto viajar, se van a quedar sin nafta. Hambre seguro no van a pasar porque según las últimas noticias fueron a la verdulería.

Después del tiroteo, Cristian Ritondo, ministro de Seguridad bonaerense tiró la gran verdad sobre los Lanatta: “A esta gente no le importa morir”. Y claro ministro Ritondo, son sicarios.

La frase instala un modo de actuar ante personas tan peligrosas que no temen morir. Se los deshumaniza para justificar cualquier exceso. Lo que debe suceder es que los tres sean detenidos con vida para desentrañar el tejido de complicidades que posibilitó el escape, y sobre todo, los motivos de la fuga. Los ciudadanos nos debemos exigir que esto sea así.

El enfrentamiento en plena ruta tiene cosas llamativas. Los tres prófugos pasan por un control policial y se detienen en el único sector donde hay una cámara fija. Antes de parar la marcha de la camioneta pusieron balizas y salieron al costado de la ruta. Después se bajaron y comenzaron a disparar contra dos policías a los que ya habían pasado y ni siquiera los seguían. ¿Solo dos policías en un operativo de control nocturno? Si bien por ese lugar no pasa nadie es todo bastante dudoso. Lástima por los policías baleados.

Igual, estos sicarios tan malos no deben ser porque tomaron algunas precauciones para evitar un accidente. El apego a la 24.449 es, por lo menos, destacable. Algo raro hay. La mayoría de los tiroteos son distintos: con el vehículo en marcha, uno baja el vidrio y empieza a tirar. Chau policía. ¿Parar al costado y con balizas? Muy raro. Alguien nos miente.

Esta situación me hace acordar a los terroristas de Charlie Hebdo que aparecen con los pasaportes y por poco un carné de socio del ISIS. Y el colmo de los colmos es que los policías que supuestamente sabían de la circulación de una camioneta a alta velocidad en forma temeraria no ordenaran implementar un operativo. Me parece que si hay una situación irregular se pide apoyo de inmediato para que nadie sufra una lesión. Como sucede siempre. Te escapas acá y te agarran allá. La realidad es una construcción social. Existen tantas realidades como subjetividades interactúan en ese gran colectivo denominado humanidad. Si dejamos que nos construyan una realidad sin que participemos críticamente de su construcción, seremos responsables de la pobre calidad de la realidad que permitimos nos construyan otros. Los canales porteños juegan su negocio y justifican una supuesta cacería que nadie sabe cómo concluirá.

Comentarios