Peronismo
Domingo 30 de Octubre de 2016

El quietismo del peronismo, en el inicio de la campaña

Rendimientos esperados. Lo electoral no es prioridad para el gobierno provincial. La campaña viene más por el lado de la Justicia que de la política. Cambiemos busca votos peronistas

La semana próxima la noticia excluyente del gobierno provincial será la salida al mercado internacional para colocar un bono que le permita conseguir financiamiento. Casi dos mese después de lo inicialmente previsto, y por un monto que representa un tercio de lo que se pensaba, la administración de Gustavo Bordet recorrerá el único camino que le habilita el gobierno nacional para intentar mantener la finanzas provinciales a flote.
Desde la Nación se impulsó esta alternativa, desde principios de año; aunque luego el ministro de Economía provincial sudó sangre hasta que, tras muchas idas y vueltas se confirmó la autorización a endeudarse.
Se habló mucho del tema y hay detalles que resultan ya muy conocidos. Para una administración que destina el 90% o más de los recursos financieros a pagar sueldos, las opciones son acotadas. Hasta ahora las medidas económicas del Gobierno Nacional le han restado recursos a las provincias y la muy publicitada devolución de coparticipación no alcanza a compensar ni la mitad de esas quitas.
Hay matices. Se advierte un esfuerzo de la Provincia por realizar algunas obras públicas con fondos propios. Hay programas nacionales que bajan especialmente para municipios de Cambiemos, como el Hábitat, o para algún aliado táctico. Nada nuevo en la política argentina, Cambiemos también ara con bueyes viejos.
En la discusión del proyecto de presupuesto para 2017 que contempla recursos por 2,3 billones de pesos, los gobernadores peronistas y sus legisladores nacionales intentan arrancarle al gobierno de Mauricio Macri el reparto según los índices de coparticipación de 11.000 millones que están destinados por ley a ATN (Aportes del Tesoro Nacional) que generalmente se reparten en un porcentaje mínimo y el resto es redireccionado a otras partidas presupuestarias. De ese dinero, que es de las provincias, la Nación aceptaría coparticipar el 58% (de acuerdo al esquema de distribución primaria de coparticipación), algo así como 5700 millones, de los cuales a Entre Ríos le tocarían 269 millones al año, en números redondos. Esto es menos del déficit de un mes de la Caja de Jubilaciones.
Es decir que el resultado del reclamo federal de las provincias frente al gobierno nacional sería acceder a unos pocos pesos de dinero que ya era de las provincias, a los que se les aplicaría ahora una regla de distribución menos arbitraria.
A propósito de la Caja de Jubilaciones, la posibilidad de acceder a la compensación del déficit previsional (más de 3.000 millones de pesos anuales) sigue atada a la "armonización" del sistema provincial con el nacional. Eso explica que transcurrido casi un año de gestión de Mauricio Macri no se haya avanzado en la cuestión. Armonizar implica, resumidamente, asimilar (total o parcialmente) las condiciones del sistema provincial a las del nacional.

Lo electoral y el quietismo
Lo que arriba no pretende ser un resumen, pero basta para dejar en claro que en este contexto la elección legislativa del año que viene no solo que no es la prioridad del gobernador Gustavo Bordet sino que además representa un desafío a la imaginación del oficialismo provincial, cuando tenga que definir cómo pararse frente al macrismo; y más aún si se nacionaliza la elección bonaerense y Cristina Fernández va de candidata.
Mientras esto sucede, en el peronismo hay impulsos y análisis variados. Hay quienes entienden que "hay que salir a decir lo que Bordet no puede decir" marcando distancias y señalando críticas al macrismo. Se sobreentiende que el gobernador prioriza mantener aceitada la relación con el gobierno nacional, si no es para conseguir algún fondo extra, al menos para evitar represalias políticas.
Si bien está muy claro que ya no es necesario demostrar el enfriamiento de la economía, el crecimiento de la pobreza y la caída del empleo (por citar algo), porque son datos evidentes; el peronismo choca con la ausencia de interlocutores potentes para marcar esta situación. El desgaste de 12 años de gestión pública y la acumulación de denuncias periodísticas y causas judiciales sobre hechos de corrupción han contribuido a silenciar al peronismo. Resultó indisimulable, por caso, la timidez -al menos inicial- en la ponderación al kirchnerismo que acompañó los actos por el aniversario de la muerte del expresidente Néstor.
No se requiere ser un experto en análisis político para vislumbrar que la campaña electoral del macrismo tendrá su capítulo principal en los hechos de corrupción denunciados del anterior gobierno, y que existe un correlato provincial de esa situación. A falta de otras cosas para mostrar, las denuncias siguen, se quejan los peronistas.
El quietismo es un caldo de cultivo para las dudas. En ciertos sectores de la dirigencia peronista hay quienes se preguntan quien es el orquestador de la maniobra político judicial que hoy afecta al partido del gobierno. Se supo por medios provinciales que durante su última paso por la provincia, hace una semana para realizar un timbreo, el ministro del Interior Rogelio Frigerio "se interesó" por las causas judiciales que involucran a dirigentes el PJ. ¿Es necesario que el ministro político del gobierno nacional ande preguntando por esas causas o es una señal para dejar en claro quien maneja los hilos que no se ven?, se preguntaron algunos compañeros.
También se preguntan quién conduce a los fiscales que llevan adelante esas causas. Hablando de conducción política, en una provincia en la que siempre hubo una correlación entre los tiempos políticos y los judiciales, una conexión más o menos invisible pero evidente a la luz de los resultados entre el poder político y la tarea de la señora de los ojos vendados.
Las dudas se multiplicaron con el allanamiento realizado en la sede de Vialidad Provincial el 19 de octubre, en el marco de una causa relacionada con las contrataciones de la Cumbre del Mercosur, hecha en Paraná a fines de 2014.
Si bien se dijo que la búsqueda apuntaba especialmente a localizar un teléfono de la titular de ese organismo, Alicia Feltes, que fue quien encabezó la comisión que hizo las contrataciones de la reunión de presidentes del Mercosur; el despliegue y la oportunidad del allanamiento dejó sorprendidos a varios, por diferentes razones.
Hay abogados, jueces y políticos que en off the record criticaron la medida por considerarla innecesaria, dado que la funcionaria había demostrado ánimo de colaboración con la causa. La "puesta en escena" generó polémicas en los corrillos judiciales y políticos, sumado a ello que luego Feltes se presentó ante las autoridades judiciales y le dijeron que se vaya a su casa, que si era necesario la iban a llamar después.
El fiscal de la causa pareció responde a estos cuestionamientos anticipando que habrá funcionarios imputados (además de empresarios) en el marco de la investigación por fraude a la administración pública.
No pasó inadvertido que pese a la participación de la Policía de Entre Ríos, en el gobierno se enteraron cuando el allanamiento ya estaba realizándose. Lo que puede ser visto como un hecho normal desde lo judicial, constituye un dato político.
Feltes hizo pública su desazón y presentó su renuncia, la que fue rechazada por Bordet. A partir de allí, desde de la oposición se insinuaron algunas críticas al mandatario por mantenerla en el cargo, pero quedó en claro que el gobernador habló oportunamente de separar de su cargo a los funcionarios que resultaran procesados. Si ante cada denuncia que roza a algún colaborador suyo opta por separarlo del cargo, será inevitable su debilitamiento político, además de caer en una especie de prejuzgamiento.
Sin embargo, verse en la foto de portada de uno de los diarios paranaenses relacionado con este tema no fue del agrado del mandatario. En la dirigencia peronista esto se interpretó también como un mensaje. "Está claro que al actual gobierno provincial esto también lo roza", señalaron.
Tal vez no se trate de una cuestión de imagen personal. Según el ministro Frigerio, la imagen de Bordet está muy por encima a la de cualquier dirigente del macrismo entrerriano, de acuerdo a lo que confió en el último encuentro de la Mesa Provincial de Cambiemos; pero Bordet no será candidato el año que viene y la estrategia del oficialismo nacional tampoco será plebiscitar la gestión provincial.

Cambiemos
A propósito, de la mesa de Cambiemos, crece la tensión entre los radicales entrerrianos y otros sectores que la integran. A diferencia del oficialismo provincial, allí sí la danza de nombres es importante.
Algunos dirigentes radicales ven con preocupación que en su intento por sumar votantes habituales del peronismo, el conductor de Cambiemos en la provincia (Frigerio) pueda decidir desplazar a los herederos de Alem de los primeros lugares de la nómina de candidatos. "No me vengan con que necesitamos candidatos de los municipios donde tenemos el gobierno. Allí el candidato es la gestión", definió el sobrino nieto ante las sugerencias de varios intendentes. La frase levantó las acciones de dirigentes de Concordia, Gualeguaychú o Concepción del Uruguay, donde gobierna el PJ.
La última reunión de conducción/contención de la mesa provincial de Cambiemos fue escenario de reproches cruzados, y hubo un reto generalizado de Frigerio por las peleas originadas en problemas "de cartel" que se dan entre los integrantes de esa alianza en la provincia.
El encuentro de Frigerio con el diputado massista Alejandro Bhaler (sobredimensionado intencionalmente por el legislador, según los radicales), y el oxígeno que Frigerio le da a la pata peronista de la alianza generan cavilaciones entre los radicales. Este fin de semana en Villaguay se reunieron los integrantes del peronismo amarillo (Peronistas en Cambiemos) con el aval del ministro macrista.

El gesto de Busti
El exgobernador Jorge Busti dijo esta semana que no se va a prestar a la fragmentación del peronismo en la provincia, que es "el juego del PRO" a su entender.
"Como lo vengo expresando desde hace tiempo, lo mejor que nos puede pasar a los peronistas, en esta nueva etapa del país, es dialogar, más allá de las diferencias. Yo apuesto a un diálogo sincero que no esté exento de autocríticas. El juego del PRO es la fragmentación del peronismo, y yo no estoy dispuesto a hacer ese juego", expresó el exmandatario, quien además compartió en su muro de Facebook una entrevista en la que agradece al intendente uruguayense José Lauritto "abrir el peronismo" a todos los sectores y a su vez alienta chances de que el plenario del Frente Entrerriano Federal del 19 de noviembre pueda avanzar en ese sentido.

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