La Provincia
Sábado 14 de Febrero de 2015

El Paracao: un barrio tranquilo que busca preservar este valor

La mayoría de los vecinos se radicaron en el lugar porque encontraron serenidad. Aún cuando el progreso trajo más movimiento, procuran conservar la armonía y la paz con distintas acciones.

El barrio Paracao está ubicado en la zona sur de Paraná, delimitado por las calles Pablo Crauzás, avenida De las Américas, avenida Ramírez y Crisólogo Larralde.
Según recuerdan los vecinos, los primeros habitantes del lugar llegaron a partir de 1880 para cultivar la tierra. Era una zona de quintas que abastecía a los mercados de la capital provincial.
Sin embargo, recién a partir de 1965 se iniciaron los loteos y el lugar comenzó a poblarse. A medida que la ciudad se fue extendiendo y se afincó más gente, fueron proliferando los servicios. Así llegaron la luz, el agua, más tarde el gas natural, y para algunos sectores también las cloacas.
El Paracao es en la actualidad una zona pintoresca, con construcciones prolijas y vistosas. Abundan las casas con jardines cuidados y a la vera de las anchas calles distintas especies de árboles aportan la sombra para aplacar el calor a ciertas horas, y también una cuota de belleza que engalanan al barrio.
Los vecinos defienden la paz a rajatabla y fue por eso que eligieron ese lugar para construir sus casas y pasar sus días.
“La mayoría de quienes vivimos en el barrio somos gente trabajadora. Muchos son profesionales”, contó a UNO Alberto Ocampo, pronto a asumir al presidencia de la comisión vecinal. A su vez, recordó que promediando la década del 90, que es cuando la mayoría de quienes integran la vecinal se mudaron a este sitio, no era difícil sostener la armonía. Entre todos compartían hábitos y conductas que apuntalaban este anhelo del barrio tranquilo.
Enrique Warle es uno de los vecinos que fue testigo de cómo creció raudamente el barrio. “En mi caso vine en el año 1996, hice mi vivienda y al lado no había nadie. Vine acá buscando una zona tranquila. Se hicieron más barrios para el lado de Santa Lucía. Con esto hay más gente y también más tránsito y ahora hay más movimiento”, contó a UNO.
Según explicaron, fue a partir de 2003 que las inmediaciones se fueron loteando, llegó más gente y las caras conocidas se mezclaron con rostros extraños que acarrearon también algunos hechos delictivos. Empezaron a aparecer episodios de arrebatos y asaltos.
“Este es un barrio que tiene la particularidad de que es chico y nos conocemos todos. Está cerca del centro. Tenemos tres líneas de colectivo y no tenemos problemas en cuanto a comunicación. Hay negocios de distintos rubros, como carnicería, corralón, almacenes, quioscos, bancos. Es un barrio lindo, tranquilo, y así queremos mantenerlo”, sostuvo Ocampo.

Alarmas comunitarias
Entre las acciones que se plantearon para prevenir transgresiones y momentos desafortunados, decidieron entre varios de los habitantes del lugar instalar dos alarmas comunitarias. Luego se sumaron dos más y ahora los vecinos se sienten protegidos.
Si suena la alarma saben qué casa tiene alguna dificultad. Entonces avisan a la Policía y procuran socorrer a quien precisa ayuda. “No solo se acciona por algún hecho delictivo, sino por cualquier inconveniente en que alguien necesite una mano. Por ejemplo, hay una vecina que vive con su mamá, que es una persona mayor, y una vez se descompuso y pidió colaboración de este modo”, enfatizó Ocampo.
Por su parte, Francisco Chaparro, uno de los mentores de esta iniciativa, señaló: “Compramos el dispositivo en Villa Constitución. Los cuatro equipos abarcan una zona importante”.
En este marco, precisó: “Cada vecino adherido a este sistema tiene un control remoto, que acciona en caso de emergencia. La alarma suena e indica, a través de un número asignado que se especifica por el portavoz, desde qué casa se necesita ayuda. Cada usuario tiene el compromiso de llamar a la policía, si es de día se sale a la calle y si es de noche se encienden las luces. No hay que salir para no correr riesgos”.
Por último, contaron con orgullo: “Vinieron de otros barrios a preguntarnos sobre este sistema y los asesoramos para instalarlas”.
Aseguran que de este modo lograron que la paz regrese al barrio. Se cuidan entre ellos y se sienten protegidos. Afirman que, además, con este sistema lograron conocerse más entre ellos, para conformar un vecindario más integrado y unido, con el objetivo firme de vivir con tranquilidad y cultivar la amistad entre quienes viven en la zona.

Proyectos por los que trabaja la comisión vecinal entrante

Si bien desde la comisión vecinal Paracao indican que no realizaron grandes obras de infraestructura en el barrio en los últimos años, valoran que desde la Municipalidad se sostiene el compromiso de mantener las dos plazas de la zona, limpiar los desagües y las calles, entre otras acciones. “Se hicieron muchas cosas”, señaló Alberto Ocampo, quien asumirá como presidente el 8 de marzo.
María Beatriz Muñoz será la vicepresidenta en esta gestión y comentó que tienen el proyecto de construir un polideportivo en la plaza Alemanes del Volga, que es un espacio cedido en comodato con este fin. Para eso esperan la ayuda del municipio.
Por su parte, Francisco Chaparro, otro de los integrantes del grupo que se ocupa se promover el bienestar de los vecinos, recordó que entre las obras que los acercaron a un mayor progreso, llegó el asfalto en Crisólogo Larralde. “Es una obra que se realizó en la vecinal de Las Américas, y que nosotros apoyamos. Se hizo el pavimento, pero ahora todos utilizan la calle Juan Bevilacqua como entrada y salida de toda esa zona. Con esto ganamos en progreso pero perdimos en tranquilidad”.
Entre otras obras que se esperan concretar está pendiente el asfaltado de unas 12 cuadras y el tema de las cloacas, ya que son pocas las viviendas que cuentan con este sistema. “Además hay familias que aún no tienen agua corriente en Bevilacqua y Laura Ariza. Deben traerla en balde y es una situación muy incómoda”, concluyó Ocampo.

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