Mundo
Viernes 03 de Abril de 2015

El papa Francisco lavó los pies a doce presos en una cárcel de Roma

"Cuando Jesús nos lava los pies, lava todo nuestro cuerpo, todo lo nuestro", dijo el sumo pontífice, quien tras ser elegido rompió con la tradición de sus predecesores de lavar los pies a curas y el año pasado realizó esta ceremonia con enfermos y discapacitados.

El papa Francisco lavó los pies de 12 presos de Ecuador, Brasil, Italia, Congo y Nigeria en una cárcel de Roma durante la tradicional misa de Jueves Santo, en una ceremonia en la que se recuerda el gesto de Jesús con sus discí­pulos en la Ultima Cena.



"Cuando Jesús nos lava los pies, lava todo nuestro cuerpo, todo lo nuestro", dijo el papa Francisco quien tras ser elegido rompió con la tradición de sus predecesores de lavar los pies a curas y el año pasado realizó esta ceremonia con enfermos y discapacitados, según informó la agencia DPA


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La ceremonia se realizó en la cárcel más grande de Roma, la de Rebibbia, en la cual Su Santidad saludó personalmente a varios presos, les dio apretones de manos y los abrazó tras lo cual fue aplaudido varias veces y agradeció la cálida bienvenida.



"Jesús lava los pies a los apóstoles. ¿Estamos dispuestos a servir también nosotros así­ a los demás?", escribió el Pontí­fice en su cuenta de la red social Twitter, en coincidencia con la celebración cristiana de Jueves Santo.



Entre los presos que participaron del ritual, habí­a dos nigerianas, una congoleña, una ecuatoriana, un brasileño y también un hombre nigeriano, en tanto los restantes seis eran italianos, de acuerdo a la agencia ANSA.



Durante el rito Francisco también lavó los pies de un niño pequeño, hijo de una de las seis detenidas participantes, que estaba en brazos de su madre.



En la iglesia estuvieron presentes 150 mujeres detenidas, incluyendo 15 madres con sus hijos, y 150 varones que cumplen condenas. Otros 300 fueron saludados por el Pontí­fice en el patio antes de que se oficiara la misa.



Durante la misa brindada en la cárcel tras la ceremonia de lavado de pies, el papa Francisco aseguró: "También yo necesito ser lavado por el Señor: y por eso recen, durante esta misa, para que el Señor lave mis suciedades".



"Para que yo me haga cada vez más esclavo de ustedes, más esclavo en el servicio a la gente, como fue Jesús", dijo Francisco a los detenidos.



Expresó además que "lavaré hoy los pies de doce de ustedes, pero en estos hermanos y hermanos están todos ustedes, todos, todos los que viven aquí­. Ustedes los representan".


Durante la homilí­a, el Pontí­fice argentino explicó cuánto hizo Jesús con los discípulos "que no comprendí­an eso de lavar sus pies".



"En ese tiempo, ésto era una costumbre porque la gente cuando llegada a una casa tení­a los pies sucios de tierra del camino", recordó. "No habí­a empedrados en ese tiempo -bromeó-, y habí­a tierra en el camino y a la entrada de la casa al huésped se le lavaban los pies".



"Pero ésto no lo hací­a el patrón de la casa -continuó Bergoglio-, lo hací­an los esclavos, era trabajo de esclavos y Jesús lava como una esclavo nuestros pies, los pies de los discí­pulos y por esto dice 'lo que hago no lo entiendes'. Estanto el amor de Jesús que se hizo esclavo para servirnos, para curarnos, para limpiarnos".



El Pontí­fice también recordó que "Jesús nos amó. Jesús nos ama, pero sin lí­mite, siempre hasta el fin". "El amor de Jesús para nosotros no tiene lí­mites. Siempre más. No se cansa de amar con nadie, ama a todos nosotros.



"El amor de Jesús no desilusiona nunca, porque él no se cansa de amar, como no se cansa de perdonar. No se cansa de abrazarnos", concluyó dirigiéndose a los detenidos emocionados, muchos de los cuales rompieron en lágrimas.


La cárcel de Bebibbia fue la misma que en 1983 había sido visitada por Juan Pablo II para encontrarse con el hombre que atentó contra su vida, Ali Agca, y también por Benedicto XVI.



El papa Francisco, previo a su visita a la cárcel dio la homilí­a de Jueves Santo en la tradicional misa crismal, en la Basí­lica de San Pedro, donde instó a los sacerdotes a atender con alegrí­a su labor pastoral.



"No podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos ni, lo que es peor, pastores aburridos", dijo el Sumo Pontífice argentino al tiempo que consideró normal que un sacerdote sienta cansancio y fatiga.



"No olvidemos que somos ovejas, aprendamos a descansar", sostuvo y reconoció también que él en ocasiones se siente cansado. No obstante instó a los sacerdotes a ir "hasta los confines del mundo, a todas las periferias".

 

 




Fuente: Télam

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