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Miércoles 04 de Febrero de 2015

El Papa Francisco declaró mártir a monseñor Oscar Romero

El pontífice aprobó el decreto que establece que el arzobispo de San Salvador fue asesinado por odio a la fe y allanó el camino a la beatificación del religioso.

El Papa Francisco decretó ayer que el arzobispo de San Salvador, Oscar Romero, fue asesinado por odio a la fe y aprobó una declaración de martirio que allana el camino a la beatificación.

Francisco, el primer Papa latinoamericano, aprobó el decreto que honra a un héroe del catolicismo regional en una reunión con el titular de la oficina vaticana a cargo de las beatificaciones.

"Nos hemos desayunado con esta grata noticia del Papa Francisco anunciando que reconoce ya oficialmente el martirio de monseñor Romero y declarándolo beato", dijo a la AP monseñor Rafael Urrutia, encargado de promover la causa de beatificación de Romero. "Dios está pasando de nuevo por El Salvador con esta noticia que es una invitación a la reconciliación de la paz, a la solidaridad fraterna".

Urrutia explicó que el arzobispo capitalino José Luis Escobar Alas se encuentra en Roma y que a sus regresó se definirá la fecha de beatificación oficial de Romero en un acto litúrgico que se realizará en el país en la que los acompañará un enviado del Papa.

Romero, llamado también "la voz de los sin voz", fue asesinado el 24 de marzo de 1980 con un disparo al corazón cuando oficiaba misa, un día después de pedir a los militares en una homilía: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el ya fallecido mayor Roberto D'Aubuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).

Sin embargo, los responsables del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes de ser divulgado el informe de la Comisión en 1993.

Romero, como muchos sacerdotes, recibió decenas de amenazas de sectores ultraderechistas que le decían a sus seguidores: "Haga patria, mate un cura".

Ahora, a 35 años de su muerte, en tiempo de campaña electoral, y cuando se conoció que estaba a punto de ser beatificado, dirigentes del derechista partido Arena han calificado a Romero como "un líder histórico" y hasta han prometido construirle un monumento.

La causa de beatificación estuvo bloqueada durante años por temor a una asociación con la teología de la liberación —un movimiento al que Romero nunca perteneció—, la que aboga por dar prioridad a la atención a los pobres.

A diferencia de otros candidatos a la beatificación, los mártires pueden alcanzar la beatificación, el primer paso a la posible elevación a los altares, sin que se atribuya un milagro a su intercesión. La canonización sí requiere un milagro.

Otros tres mártires

El Papa Francisco también declaró mártires de la Iglesia ayer a tres curas asesinados en Perú en 1991 por la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso, por lo que serán beatificados. Se trata de los polacos Zbigniew Strzalkowski y Michel Tomaszek, y del italiano Alessandro Dordi. Los dos polacos, franciscanos, fueron asesinados el 9 de agosto de 1991 en el poblado de Pariacoto, ubicado en Ancash, mientras el cura italiano murió de un disparo cuando regresaba a su casa después de oficiar una misa en la localidad de Santa, en el mismo departamento. Los religiosos, que trabajaban con Cáritas para ayudar a los pobres, fueron amenazados por la organización armada peruana que los acusó de “adormecer la conciencia revolucionaria del pueblo”, recordó ayer Radio Vaticano.

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