A Fondo
Miércoles 02 de Diciembre de 2015

El orgullo te hace preso de tus propios ideales

Lautaro López / De la Redacción de UNO
llopez@uno.com.ar


Ese sentimiento que muchas personas hoy en día tienen, el que te ciega y no dejar ver la realidad. Se cierran en sus pensamientos, ideas, y hasta se confían en que lo que ellos dicen es verdad. Un problema en muchas familias, que causa el alejamientos de algunos y divide la comunión familiar. 

Cuántas familias, amigos, conocidos se han dejado de relacionar por ser orgullosos, por no coincidir con una opinión o por creer que ellos nunca cometen un error.  Muchos de ellos viven el día a día con la cabeza arriba, llevándose el mundo por delante sin importar el punto de vista de la otra persona. Se encuentran atrapados en una cárcel, son presos de sus propios ideales.

¿A qué se debe el orgullo? Desde mi lugar puedo decir que viene por algún hecho de la vida que ha marcado inseguridad en la persona, sea por errores propios o el desprecio de una parte de la sociedad y utilizan ese sentimiento para defenderse, para no descubrir las debilidades. Pero el orgullo no te lleva lejos, en un determinado tiempo te va a hacer ver la realidad y esos logros que alguna vez mostraste, ya no lo tendrás como lo dice Carl Jung “a través del orgullo nos engañamos a nosotros mismos”.

El orgulloso se pone feliz por mostrar sus logros, pero no lo disfruta. Se vive quejando de los errores de los demás y no ve los suyos, hasta no puede ver el crecimiento de los demás. El que busca pelea sin sentido y está un largo tiempo enojado, al cual nunca se puede corregir, esa persona siempre hace las cosas bien. 

“Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo” frase de Dante Alighieri, una realidad y es el calvario que padecen muchos seres humanos, por errores propios o por no saber escuchar cuando un mayor les habló. La persona orgullosa no cambia, sigue por el mismo camino, sin importarle nada. De un día para otro puede dejar de lado lo que alguna vez lo hizo feliz, olvidarse de años de amistad y sigue su vida como si nada pasó, esperando un mensaje de la otra persona para volver a relacionarse.
 

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