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Miércoles 04 de Febrero de 2015

El nuevo presidente de Italia pidió que se de impulso al crecimiento

Sergio Mattarella afirmó que la crisis de la península "se extendió más allá de cualquier límite". Recordó a jueces asesinados por la mafia.

El nuevo presidente italiano, Sergio Mattarella, pidió ayer reformas políticas y una fuerte iniciativa para impulsar el crecimiento durante su discurso de investidura como jefe de Estado, celebrado en la Cámara de Diputados de Roma.

"Es esencial que la consolidación presupuestaria se combine con una fuerte iniciativa para el crecimiento, que debe ser formulada en primer lugar a un nivel europeo", dijo Mattarella, de 73 años.

Según el nuevo presidente, la crisis de Italia "se extendió más allá de cualquier límite", alimentando la injusticia, la pobreza, la exclusión social y la soledad, e incluso amenazando a la unidad nacional.

"Juro ser leal a la República y observar fielmente la Constitución", dijo el presidente.

Mattarella, ex juez del Tribunal Constitucional, era el candidato del gubernamental Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi y fue elegido el sábado en la cuarta ronda de votación en el Parlamento.

En Italia el presidente tiene principalmente funciones ceremoniales, pero también actúa como mediador político en situaciones difíciles, ya que puede convocar elecciones, vetar leyes y nominar al primer ministro.

Una de las primeras tareas del presidente será supervisar las reformas económicas y políticas que está impulsando el primer ministro, Matteo Renzi. Entre ellas están una nueva ley electoral y la simplificación del sistema parlamentario, cambios que fortalecerán al Ejecutivo.

Por otro lado, en un importante gesto al proceder de un católico, Mattarella dio a entender que está a favor del reconocimiento legal de las uniones del mismo sexo al pedir "el desarrollo completo de los derechos civiles, en las esferas social, económica, personal y sentimental". Reafirmó además el compromiso de Italia con la Unión Europea, pero pidió al bloque más solidaridad respecto a la migración. Roma chocó a menudo con sus socios europeos sobre la cuestión de como distribuir las responsabilidades con los migrantes que cruzan el Mediterráneo en barcos.

También advirtió en contra de respuestas nacionalistas a la amenaza del terrorismo islamista, y recordó a un niño de dos años que fue asesinado en 1982 en un ataque antisemita contra una sinagoga de Roma.

En su discurso de investidura, interrumpido 42 veces por los aplausos, el nuevo jefe de Estado prometió que trabajará por la unidad de los italianos y contra las desigualdades sociales y económicas.

Mattarella rindió homenaje a su predecesor Giorgio Napolitano, de 89 años, que renunció el 14 de enero tras nueve años en el cargo.

El presidente es elegido para un período de siete años y es la única persona con derecho a disolver el Parlamento y a convocar elecciones legislativas anticipadas.

El decimosegundo presidente de la República recordó a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados en 1992 por la mafia.

La mafia es "un cáncer penetrante que destruye las esperanzas y pisotea los derechos", afirmó al exhortar a las instituciones a luchar contra todas las formas de mafia, "viejas y nuevas", así como contra la corrupción.

Mattarella, el primer siciliano que llega a la presidencia de Italia, que vivió personalmente los horrores de la mafia tras el asesinato de su hermano en un atentado en la década de los 80 cuando era gobernador de Sicilia, defendió también "el derecho al trabajo" y apostó por el saneamiento de la economía para que Europa crezca.

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