El Mundo
Lunes 24 de Abril de 2017

Reclaman a Turquía que reconozca el genocidio armenio de 1915 a 1922

Ante el asesinato de más de un millón y medio de armenios inocentes, Rafael Lemkin, experto en Derecho Internacional, horrorizado por la masiva matanza ocurrida entre 1915 y 1922, acuñó en esos años el termino "genocidio", por no poder comprender lo acontecido contra un pueblo indefenso y laborioso, que ni siquiera en guerra estaba.

Ante el asesinato de más de un millón y medio de armenios inocentes, Rafael Lemkin, experto en Derecho Internacional, horrorizado por la masiva matanza ocurrida entre 1915 y 1922, acuñó en esos años el termino "genocidio", por no poder comprender lo acontecido contra un pueblo indefenso y laborioso, que ni siquiera en guerra estaba.

Había comenzado el asesinato sistemático comandado por el ministro del Interior de Turquía, Talaat Pasha, para "proteger nuestra Nación, nuestro gobierno y nuestra religión pase lo que pase, a la presentación de la cuestión armenia en cualquier lugar y forma, y aprovechando las facilidades que nos brinda el estado de guerra, hemos decidido acabar con esa cuestión de una vez por todas deportando a los armenios a los desiertos de Arabia, exterminando ese elemento espurio, de acuerdo con las instrucciones secretas recibidas" (Circular oficial del Ministerio del Interior de Turquía).

Actualmente, calles, plazas y escuelas llevan el nombre Talaat Pasha, en Turquía. Imaginemos por un instante una avenida llamada Adolf Hitler en la Alemania actual. Hombres y jóvenes en edad de combatir fueron enviados al frente de batalla a morir en la Primera Guerra Mundial, de la cual participaba Turquía (ninguno de estos armenios regresaron con vida), la elite política, cultural y eclesiástica armenia fue arrestada y fusilada por las autoridades turcas, luego comenzó la matanza indiscriminada de niños, mujeres y ancianos (muchas niñas y niños terminaron en harenes turcos perdiendo su identidad).

Quienes huían adelantándose a la matanza lo hacían hacia el desierto, muriendo de sed y hambre, imágenes de mujeres esqueléticas con sus niños en brazos evocan el horror. Huérfanos por doquier se dispersaron por el mundo. Antonio Gramsci publicó en "El Grito del Pueblo": "Cuando vimos que los turcos masacraban a millones de armenios, ¿sentimos el mismo dolor agudo que experimentamos cuando somos testigos de sufrimientos y agonías?". Es una gran injusticia no ser reconocidos. El Mercado Común Europeo exige a Turquía el reconocimiento del genocidio armenio para el ingreso a este mercado. Casi la totalidad de los estados que integran América del Norte, así como la República Argentina y la mayoría de los países del mundo, han reconocido este genocidio.

El Premio Nobel de Literatura de nacionalidad turca Orhan Pamuk recordó la masacre de los armenios, siendo enjuiciado por esto por el gobierno turco, dividiendo la opinión de su pueblo.

Armenia, primera nación cristiana en el mundo (año 301), en cuyo territorio se encuentra el monte Ararat, tenía al comienzo del genocidio más de 2.500.000 habitantes, luego del mismo pasó a tener 300 mil habitantes.

Basta el silencio absoluto de los sobrevivientes para interpretar las atrocidades, asesinatos y violaciones. Hoy el Estado turco promociona su turismo y exporta sus novelas a precios subsidiados, ocultando la pobreza que prolifera en ese país, donde usan la excusa de bombardear grupos terroristas -en realidad son ciudadanos, niños, mujeres y ancianos de la población kurda (40 por ciento de Turquía es población kurda)- que reclaman la independencia de sus territorios ocupados por el Estado turco.

Según denuncias de Médicos sin Fronteras el Estado turco recibió miles de millones de euros de la Comunidad Europea, para la protección de los inmigrantes sirios, en realidad no permitió que ingresen a ese país, dejándolos al abandono.

La negación del genocidio armenio es implementada por los sucesivos gobiernos de Turquía como una política de Estado desde 1915 hasta hoy.

Los descendientes de la diáspora esperan y reclaman sin cesar el reconocimiento del Estado turco del genocidio armenio para que descansen en paz sus muertos, porque negar un crimen de lesa humanidad es discriminar a las víctimas y a sus sobrevivientes.

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