El Mundo
Lunes 08 de Mayo de 2017

La impresionante historia de amor del nuevo presidente de Francia

Brigitte Trougneux conoció a Emmanuel Macron cuando ella era su profesora en el liceo de Amiens. Se casaron en 2007. Diez años más tarde, él puede llegar al Palacio del Elíseo

En un documental del canal France 3, se la ve saltar de su asiento y asistirlo como si fuera su entrenadora:

—Tu voz se pierde cuando dices "para". Súbela un poco allí.

Emmanuel Macron vuelve a ensayar su discurso; quiere ser presidente de Francia —confía en que saldrá segundo en la primera vuelta del 23 de abril, y primero en la segunda vuelta del 7 de mayo— y se esfuerza en la campaña. "Su opinión es muy importante para mí", explica en el programa.

Ella se llama Brigitte Trogneux, es la esposa del fundador de En Marche! (¡Adelante!) y tiene 24 años más que él. Exactamente la misma diferencia de edad que Donald y Melania Trump.

"Nadie diría que es algo inusual si la diferencia de edad fuera a la inversa", observó él en una entrevista para el libro Emmanuel Macron, un jeune homme si parfait (Emmanuel Macron, un joven perfecto). "Para la gente es difícil aceptar algo que es sincero y único".

Del mismo modo que fue muy poco convencional como ministro de Economía del socialista de François Hollande —sus políticas pro-mercado escandalizaron a muchos funcionarios del gobierno, que lo acusaron de destruir las protecciones a los trabajadores— y que rompió con una fuerza tradicional para crear su propio partido, Macron ha sido desafiante en su vida personal. En una elección marcada por sentimientos anti-establishment, esa característica podría favorecerlo.

Macron tenía 15 años cuando conoció a Trogneux, a mediados de la década de 1990. Ella era profesora de literatura en el liceo jesuita de Amiens donde él cursaba el secundario. Tenía 39 años, estaba casada y era madre de tres hijos.


La profesora Auzière —usaba el apellido de su marido, banquero, por entonces— llevaba adelante el club de teatro de la escuela. Macron se enamoró y comenzó a participar en las actividades de arte dramático. Un año después le pidió que escribiera con él una obra.

Era un adolescente precoz: un pianista consumado, un alumno destacado. "Sin dudas no era como los demás, siempre estaba con los profesores", lo recordó Trogneux en el documental Macron, la stratégie du météore (Macron, la estrategia del meteoro). "Escribir nos hizo reunirnos todos los viernes, y desató una proximidad increíble".

Según la periodista Anne Fulda, quien entrevistó a los Macron y los padres de él, la situación fue difícil. "No lo podíamos creer", dijo la madre. "Está claro que no podíamos decir 'qué bueno'". Habló con la profesora: "Usted ya tiene su vida hecha".


El padre de Macron le pidió a Trogneux que se alejara de su hijo hasta que cumpliera 18 años y a él, que terminara el secundario en el prestigioso liceo Henri-IV, en París. Cuando Macron fue a despedirse de ella, le hizo una promesa: "No te vas a deshacer de mí. Voy a volver y me voy a casar contigo".

Eso sucedió en 2007.

"Quiero agradecer a los hijos de Brigitte por haberme aceptado", dijo Macron en la ceremonia. "No somos una pareja normal —aunque no me gusta mucho ese adjetivo— pero somos una pareja real".



Mientras Trogneux intentaba continuar su vida en la ciudad donde su familia poseía una fábrica de chocolate muy exitosa —su facturación anual es de € 4 millones—, él comenzó a llamarla por teléfono. "Poco a poco, venció mi resistencia", recordó ella en el libro. Pronto se divorció de Auzière y buscó empleo como profesora en París. "Me dije que iba a fallarme a mí misma si no lo hacía".

La relación se convirtió en algo real mientras Macron estudiaba en la universidad de los presidentes —Jacques Chirac y Valéry Giscard d'Estaing son egresados de ella—, la École nationale d'administration (ENA). La madre de Macron fue la primera en aceptar a la pareja: "Ella es adorable", dijo a Fulda. Él hizo su fortuna como banquero de inversión y comenzó a ascender en política. Nunca se separaron: "He estado comprometida con todo, a su lado, durante 20 años", dijo ella.

La juventud de Macron, que tiene 39 años, ha apuntalado su ascenso en las encuestas: hasta hace tres años ni siquiera era conocido en Francia, hoy es el hombre al que se proyecta como futuro presidente. Y "no hubiera podido embarcarse en esta aventura sin ella", dijo Marc Ferracci, un testigo de la boda y actual asesor del político, sobre la mujer de 63 años que acapara las portadas de revistas como Paris Match.

"Si me eligen —no, perdón: cuando nos elijan— ella estará allí, con un papel, y un lugar", dijo el candidato. "Y sin salario", agregó, para exorcizar el riesgo de perder puntos como el conservador François Fillon, a quien aventajó en la voluntad de los electores cuando se denunció que la esposa del republicano tenía un empleo público pago pero no trabajaba. "Le debo mucho, ella me ayudó a convertirme en quien soy".


Además de reconocerle el impulso profesional, Macron le ha agradecido experiencias poco burguesas como ser abuelo antes de los 40 años: los hijos de Trogneux tienen ya siete hijos. "No tenemos una familia clásica, eso es una realidad irrefutable", dijo él durante un acto político, con ella a su lado. "Pero no por eso hay menos amor en nuestra familia".



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