El Mundo
Domingo 23 de Abril de 2017

El crimen de un niño cometido por su técnico de fútbol conmociona a Uruguay

El entrenador se suicidó y los cuerpos fueron encontrados juntos. El nene era hijo de una ex figura del club Peñarol, Luis "Lucho" Romero.

El hijo de 10 años de un conocido ex futbolista uruguayo fue asesinado por su entrenador de fútbol, quien después de cometer el crimen se suicidó. "Lamentablemente en la mañana de hoy un equipo de rastreo ubicó" en una zona boscosa de Maldonado, en el departamento vecino de Montevideo, "los cuerpos sin vida" de Felipe Romero, de 10 años, y Fernando Sierra, de 32, quien era entrenador en la escuela de fútbol a la que el niño asistía, comunicó el Ministerio de Interior.
Los cuerpos fueron hallados después de que el equipo de búsqueda encontró abandonado el automóvil rentado en el que Sierra se llevó al chico. Muy cerca habían localizado la mochila escolar del niño, así como una billetera con dinero y documentos del entrenador.

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El nene es hijo del ex futbolista uruguayo Luis "Lucho" Romero, de 48 años, quien jugó en el Cagliari de Italia (1996-1997), y muy popular en su país por haber sido antes pieza clave del tradicional Peñarol cuando este logró un quinquenio como campeón del torneo local.
Felipe también era hijo de una agente de policía de Maldonado, Alexandra Pérez, quien se había separado del futbolista tras cinco años de matrimonio y con quien tiene otra hija de 13 años.
La mamá del nene dijo que hacía dos años que el niño conocía a Sierra, un empleado de una chacra de Maldonado propiedad de un millonario argentino, según dijo ella.
En sus horas libres Sierra era entrenador de un equipo de baby fútbol del Club Defensor de Maldonado, agregó la madre.
Una encargada de la sede de ese club, de nombre Miriam, contó al diario El País, de Montevideo, que la noticia la dejó "en estado de shock" porque el DT era bien conocido desde que llegó al club "hace 6 años" y nunca se había advertido en él una conducta fuera de lo normal.
De acuerdo con el testimonio de Miriam, el técnico tenía una relación de familiaridad con el niño. "Lo traía y lo llevaba a los entrenamientos y a los partidos, y el niño le decía papá. Nunca hubiéramos previsto lo que pasó".
La relación entre Felipe y Sierra era extraña. El entrenador se presentaba como su padre y el niño lo hacía como su hijo, viajaban juntos, a veces al exterior y otras dentro del país, como una reciente visita que ambos realizaron al salto del Penitente y Villa Serrana, dos recorridos turísticos conocidos.
"Cuando volvió de ese paseo dijo que habían pasado muy bien, que habían andado a caballo y jugado todo el día", dijo su madre a El País.

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Agregó que el niño extrañaba a Fernando cuando no lo veía, y que lloraba pidiendo por él. Varios meses atrás, sobre finales de 2016, apuntó la madre, la psicóloga de Felipe la convocó porque tenía que hablar con ella. Según la madre, la terapeuta "vio pautas en Felipe que indicaban que algo no estaba bien", y le recomendó que no dejara a su hijo a solas con el director técnico.
Alexandra dijo que por esa razón llamó por teléfono al DT y le planteó que debía verlo con premura. Ambos pactaron un encuentro cerca de la cancha donde entrenaban los chicos y donde ella sin rodeos le dijo. "Mirá Fernando, las psicólogas me advirtieron que no podés volver a estar a solas con Felipe. Tomalo como quieras. Pero tenés que aceptar esto que te estoy planteando. Te lo pido por favor", según dio fe de sus palabras al entrenador.
La respuesta de éste fue inmediata, casi como un latigazo: "Si no puedo ver más a Felipe me mato". Pese a la amenaza, la madre entendió que el mensaje le había llegado. Luego se despidió y regresó a su casa en Maldonado.
Ella la había pasado muy mal cuando también notó algunos cambios en la personalidad de su hijo. Ello ocurrió, según confesó, entre octubre y noviembre del año pasado. El chico fue atendido por dos psicólogas. La mujer reconoció que el entrenador era la figura paterna que tenía su hijo. Aseguró que Sierra "siempre fue una persona correcta, nunca decía malas palabras".
Fernando no solo había logrado la confianza del niño y de la madre sino que también consiguió en una oportunidad un permiso firmado por los padres biológicos del menor para poder llevarlo de vacaciones a Brasil, en donde estuvieron los dos solos.
El jueves, a la hora de salida de la escuela, el DT fue a recoger al niño y se llevó, sin autorización de la madre.
Las autoridades hallaron inicialmente el vehículo sobre una ruta, al costado del arroyo Los Chanchos. Luego, cerca del coche, se hallaron la mochila del nene, la billetera y tres blísters de calmantes (uno de ellos vacío) que, según fuentes policiales, fueron comprados por el hombre en una farmacia en La Barra.
El director técnico se había llevado al chico cerca de las tres de la tarde del jueves de la escuela Nº 2 de Maldonado, detalla el diario El Observador. El hombre llegó a la escuela en un Chevrolet Prisma que alquiló horas antes, pese a tener auto propio.

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