Policiales
Jueves 09 de Julio de 2015

“El menor es una víctima de las redes de narcotráfico”

Análisis. El criminólogo Emanuel Espeso disertó en la jornada Desmitificando la tríada pobreza-adicción-delincuencia, organizada por Centro Huella. Habló con UNO sobre varias problemáticas

El criminólogo Emanuel Espeso habló ante profesionales de diferentes disciplinas sobre la relación entre pobreza, adicciones y delincuencia, en una actividad organizada por el Centro Huella de Paraná. El joven radicado hace poco en la capital entrerriana, formado en España y Alemania, dialogó con UNO sobre esa problemática y también, desde su formación, acerca de algunos aspectos del drama del narcotráfico. A su vez, la directora de la mencionada institución de salud pública, Lilia García, planteó la forma de trabajo clínica y territorial para afrontar los padecimientos de muchas personas y sus familias en los barrios.

En Paraná el narcotráfico organizado viene creciendo hace unos años y sus consecuencias se observan muchas veces en hechos delictivos lamentables. Espeso explicó algunos de los puntos de este problema comunes en todo el mundo: “Las redes de narcotráfico son una cadena en la cual el que está arriba o el eslabón más grande que es el narcotraficante, es el último en quedar expuesto en la cuestión criminal. Casi siempre el primero que cae es el que está más abajo de todo, el último eslabón de la cadena, y  es gente de quienes se aprovechan por su situación económica. Y también de los chicos por la cuestión de la edad penal, se aprovechan mejor de alguien más pequeño que no va a tener consecuencias penales que de alguien que seguramente puede llegar a cantar y contar las cosas que suceden y cómo viene toda la trama. Hay una cuestión de victimización del menor. En este caso el menor que trabaja en esas circunstancias, que son las peores del mundo, es una víctima de toda esta cadena”.

En este sentido agregó: “La victimización relacionada con las adicciones. Si no se ataca desde la cabeza ¿cómo se soluciona ese problema? El narcotráfico es un tema difícil, los estados no pueden hacerle frente de una forma simple, tienen que trabajar de una forma conjunta. Los gobiernos son los responsables, los que tienen que actuar, nosotros los ciudadanos, podemos actuar desde una instancia menor, generar consciencia a nivel ciudadano, pero hay otras cosas que no están a nuestro alcance lamentablemente”.

Al respecto, García contó acerca del servicio de salud que brindan a personas con consumos problemáticos, muchos de los cuales en algunos barrios se vinculan a este problema: “Nosotros tenemos una política clínico-territorial, ofrecemos en espacios grupales, talleres, que puedan ir planteando otras medidas alternativas y proyectos, pero también tener presencia en el territorio. Por eso trabajamos en una red de instituciones del sur, con compañeros de la escuela Obispo Gelabert, gente de la Cortada 351, ahí es donde hay que aunar los esfuerzos y hacer proyectos que incluyan. Y si bien el narcotráfico es una cadena, una red, nosotros podemos formar redes también  organizadas pero justamente para dar otras alternativas y enfrentar esta cuestión desde otro lugar”.

Además, la directora de la institución agregó: “Son decisiones políticas, el tema del narcotráfico es muy complejo, pero a la vez hay organizaciones como Centro Huella, el Centro de Salud D’Ángelo, donde nosotros, que no solo trabajamos para que la gente se acerque, sino ir abriendo en espacios de recepción de demandas de esta problemática. Que la gente tenga en su propio barrio dónde recurrir, porque eso también es muy importante”.

Una relación falsa

Sobe el eje de su disertación en la jornada, el criminólogo explicó: “A nivel mundial esta relación sigue establecida, que las personas que delinquen también tienen problemas de adicciones, o aquellos drogadictos que tienen problemas con sustancias tienen mayores probabilidades de delinquir. Nosotros queremos desvincular esa relación, que no sea que el que cometió un delito seguramente es pobre o el pobre seguramente delinque y toma droga”.

Consultado acerca de lo que sucede cuando se intenta generar ese cambio en la sociedad y las instituciones, Espeso respondió: “Hay un poco de contradicción, esto genera movimientos en la forma de pensar habitual de la gente, pero quizá por un desconocimiento de esta relación, porque no se da de forma directa, se da en a algunos casos y siempre tiene múltiples causas, no hay una causa particular. Se puede mejorar la percepción social así como disminuir el índice delictivo o de consumo, pero no hay una solución mágica, incluso vemos que más allá de la situación social o el acceso económico que tenga la gente a ciertas cosas o no, en todos los ámbitos sociales se da la relación. Lo que pasa es que por esto de la criminalización es más visible el pobre que delinque que aquel que tiene dinero y delinque. Al pobre que delinque se le pide mucho castigo y a aquel que por ejemplo se queda con millones de una empresa y estafa a muchas personas se lo ve como una persona lista”.

Un nuevo paradigma de trabajo

Otro aspecto conflictivo de este tema es el abordaje que se le da desde las instituciones del Estado, principalmente desde el sistema penal: “La forma tradicional de tratar los conflictos, tanto de las adicciones como la delincuencia, está claro que no funciona. Las instituciones penales no han modificado mucho su punto de la atención al delincuente o al adicto, al cual se lo sigue tratando como delincuente, más allá de que no delinca. El simple hecho de una persona que tiene un consumo problemático también es considerada desde el punto de vista penal como un delincuente. Las instituciones son las primeras que deberían gestionar y cambiar este punto de vista en el tratamiento. Tendría que empezarse por ahí. La cuestión social es más difícil sobre todo en sociedades conservadoras o un poco más cerradas donde cada uno intenta conservar su espacio de privilegio y no quiere ceder al otro en beneficio de todos, pero las instituciones deberían ser las primeras en dar una alternativa y puntos de vista y ser ejemplificadoras, como el Centro Huella”, aseguró Espeso.

La directora de esta institución elogiada por el criminólogo continuó: “Nosotros primero que nada recibimos personas entendidas como sujetos de derecho, que vienen a ejercer el derecho a la salud. Esta es una institución del Estado, pública y gratuita, para toda la provincia de Entre Ríos, y atendemos chicos desde 18 años hasta adultos, e incluso hemos tenido consultas y orientaciones con menores de edad para alojar la demanda de la población. Porque esto no distingue la cuestión etaria y sobre todo cuando la adolescencia sigue siendo un problema muy importante. Cuando viene alguien relacionado que tiene algún tipo de conflicto con la ley, nosotros nos manejamos desde esta perspectiva, son usuarios de este servicio de salud pública. Tenemos al Ley de Salud Mental que refuerza esta idea, más allá de que haya cometido un delito”.

En esta modalidad de trabajo, García explicó: “Nosotros nos comprometemos como equipo profesional a articular con las instituciones que están mediando a la Justicia, o vienen derivados desde otros sectores o instituciones, a veces tenemos que coordinar también con las escuelas. Es fundamental coordinar entre  todas las partes que estamos interviniendo y no hacer esfuerzos aislados, que es lo que por ahí profundiza este tipo de problemáticas”.

Por último, la profesional remarcó: “El cambio en estas intervenciones viene desde la sociedad, la familia y de ahí para arriba. Tenemos que empezar a pensar en la inclusión desde las cuestiones más cotidianas, porque pedimos inclusión pero estamos todo el tiempo pidiendo más reclusión, más penas, bajar la edad de imputabilidad. Estas son las contradicciones que tenemos como sociedad, porque también tenemos que plantearnos qué sociedad queremos. Nosotros queremos una que incluya, donde los jóvenes que están atravesados por estas y otras problemáticas puedan tener otro tipo de proyecto de vida. Lo cual no lo tiene que asumir solo el barrio o la institución del barrio, sino que todos como sociedad tenemos que incluirnos, desde el pensamiento, desde la acción y desde el compromiso concreto”.

 

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