La Provincia
Martes 25 de Agosto de 2015

El médico militar Capellino será juzgado por delitos de lesa humanidad en Paraná

El juez Ríos confirmó las imputaciones, dio por concluida la instrucción y pidió que se se designe al magistrado que tendrá a su cargo el dictado de la sentencia. La causa tramita por escrito.

El juez federal de Paraná, Leandro Ríos, posibilitó que una causa por delitos de lesa humanidad en Entre Ríos avance a su etapa de juicio. Se trata del expediente que tiene como imputado al médico Jorge Horacio Capellino, quien durante la dictadura se desempeñaba en el Hospital Militar de la capital entrerriana y está acusado de haber tenido intervención en los homicidios de Pedro Sobko y de las dos víctimas de la Masacre de la Tapera, Juan Alberto Osuna y Carlos Fernández; además del secuestro y torturas de un detenido político. 
El juez Ríos –se informó a UNO– desestimó el pedido de sobresimiento que había realizado dos meses atrás el defensor oficial José Boxler, consideró que se han recolectado pruebas suficientes para la actual etapa del proceso, confirmó las imputaciones en su contra y avanzó un paso más: dio por concluido el sumario. A la vez, solicitó a la Cámara Federal de Apelaciones que designe a un nuevo magistrado ad hoc para que lleve adelante la futura instancia de “plenario”, lo que se conoce como “juez de sentencia”. 
Ahora Capellino será juzgado por escrito por aplicación en estos hechos del antiguo Código de Procedimientos en Materia Penal, como desprendimiento de la megacausa Área Paraná. 
El 25 de septiembre de 2013, el mismo Ríos dictó la prisión preventiva y embargo de 500.000 pesos para capellino, al encontrarlo presuntamente responsable del delito de Privación ilegal de la libertad en concurso con Aplicación de vejaciones, apremios ilegales e imposición de tormentos contra un preso político que estuvo detenido en el Hospital Militar, en calidad de partícipe necesario. 
También le imputó el delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y concurso premeditado de dos o más personas, en calidad de partícipe secundario, en perjuicio de las víctimas de la Masacre de La Tapera –Osuna y Fernández– y de Sobko, crímenes enmarcados dentro del tipo genérico de delito de lesa humanidad de desaparición forzada de personas. 
Los hechos 
En la época de los hechos, Capellino era teniente primero de sanidad y médico del Hospital Militar de Paraná, donde se desempeñaba como profesional del servicio de Clínica Médica. Está acusado de haber realizado el traslado de los restos de Osuna y Fernández la madrugada del 25 de julio de 1976, hacia ese nosocomio, luego del simulacro de enfrentamiento que las fuerzas represivas montaron en la vivienda de calle Rondeau 1396. 
Los restos de Osuna fueron recuperados por sus familiares, mientras que los de Fernández continúan desaparecidos. En su declaración indagatoria, Capellino negó haber hecho el traslado, pero reconoció que estuvo presente en la vivienda de calle Rondeau para constatar la muerte de ambas víctimas. Dijo que lo hizo por orden de un superior cuyo nombre aseguró no recordar.
Por otra parte, se le atribuye haber sido partícipe del asesinato de Sobko, perpetrado el 3 de mayo de 1977, ya que fue quien firmó el certificado de defunción mediante el cual dio cuenta del fallecimiento de un “NN masculino” por anemia aguda debido a herida de bala en hipocondrio derecho, por “accidente”. Se corroboró que se trataba del certificado de defunción de Sobko, que además fue confeccionado en la misma fecha.
El mismo acusado reconoció haber confeccionado y firmado el documento, pero no recordar el acontecimiento. Sobko, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), no murió por accidente; sino que fue asesinado en plena avenida Ramírez de Paraná y frente a numerosos testigos, luego de que se escapara del baúl de un auto en el que era trasladado tras su secuestro. Los restos de Sobko continúan desaparecidos. 
Finalmente, también se acusa a Capellino de haber estado presente durante una sesión de tortura a un preso político, controlando el estado de salud de la víctima, en dependencias del Hospital Militar. También de haberle efectuado vejaciones.

Comentarios