La Provincia
Viernes 01 de Abril de 2016

El juez de la apelación de la causa Ilarraz avisó que se tomará el tiempo necesario para fallar

Pablo Vírgala indicó a UNO que "cualquier plazo que me quieran poner no existe”. 

El juez Pablo Vírgala brindó declaraciones a UNO respecto al tiempo que le demandará al tribunal que preside tomar una decisión sobre la apelación al procesamiento que enfrenta el cura Justo José Ilarraz. El exprefecto de Disciplina del Seminario Menor es el único acusado en una causa por abusos que denunciaron en la Justicia siete jóvenes que iniciaban el camino del sacerdocio en el Seminario de Paraná. 

“El expediente tiene 1.800 fojas; si yo ni siquiera puedo decirte el día, menos el de los demás vocales”, dijo para despejar dudas en torno al plazo en que se conocerá la resolución. El magistrado aclaró que estudiar la causa en cuestión le llevará varios días, por el trabajo que implicará analizar cada una de sus fojas, quizás muchos más de los que estipula el plazo ordenatorio fijado por ley. Vírgala reconoció que junto a los vocales Gustavo Maldonado y Daniel Malatesta se encuentran abocados a esta tarea, pero sostuvo que cada uno examina el voluminoso expediente por su cuenta. 

“No puedo decir nada de las denuncias”, se excusó el presidente del cuerpo. “Estamos estudiando, estamos enfocados en esa causa, por lo menos yo que soy el primer voto. El plazo es ordenatorio, así que cualquier plazo que me quieran poner no existe”, deslizó en forma tajante.

Expectativa por lo que viene

En representación de la querella, el abogado Milton Urrutia, afirmó que se aguarda con expectativa el dictamen de la Cámara, pero que confían en el proceder de Vírgala y compañía. “Por la tendencia que han tenido en otras causas del Código Procesal viejo, y que se trata de un proceso complejo, estimamos que habrá una definición la semana que viene”, admitió.

El letrado también reflexionó acerca del saldo de la audiencia de la apelación realizada el lunes en Tribunales, y que puede decidir buena parte de la situación procesal de Ilarraz. De la intervención de la defensa dijo que “no fueron a defender los agravios, sino que fueron a agraviar al Poder Judicial y a la jueza Paola Firpo”. Al fundamentar este razonamiento, el abogado continuó: “Fornerón -uno de los abogados defensores- dijo ante el Tribunal que las resoluciones de los jueces fueron por presiones de la prensa”. En el caso de la jueza que llevó adelante la instrucción, la defensa -según el punto de vista de Urrutia- le endilgó  “su incoherencia  porque nunca trató las pruebas psiquiátricas y psicológicas, además de no ameritar la prueba”.

Así, el patrocinante de las víctimas atacó dos de los ejes elegidos por los defensores para defender el rechazo al procesamiento. Urrutia tampoco dejó pasar  el momento de la audiencia cuando Fornerón aseguró que las víctimas tenían un interés económico. “Nunca le pidieron un peso a la Iglesia, más allá de que se hicieron mediaciones y de que se le reclamó que se hicieran cargo del tratamiento psicológico de las víctimas”, repasó.

Para demostrar que la exposición del defensor fue endeble y poco sólida, el abogado mencionó la intervención de Jorge Muñoz, el abogado tucumano que también ejerce al defensa. “Muñoz lo contradijo a Fornerón, porque reconoció que la jueza Firpo había tratado las pericias psicológicas”, analizó.

Como observador de la audiencia, el querellante defendió la disertación de Rosario Romero y del Procurador General de la provincia, Jorge García. “Habló con el corazón de una madre y de las víctimas dijo que son hombres de 40 años cuyas psiquis quedaron con consecuencias. Además defendió el fallo de Firpo”, valoró, y enseguida agregó: “Lo de García fue demoledor, en un claro desarrollo de la parte técnica y aseguró que los defensores se encargaron de obstaculizar la investigación”.

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