Crimen del soldado
Sábado 06 de Agosto de 2016

El intento por destruir al Ejército nacional

La detención de un soldado voluntario por el asesinato de otro militar en la Guarnición Chajarí, corrió el velo de lo que ocurre dentro de una de las instituciones más antiguas del país, como es el Ejército.

Una de las versiones que más fuerza tiene es que Fabricio Bermani fue asesinado porque aparentemente vio algo vinculado con la droga en el cuartel, esto es lo que dijeron con bastantes elementos de prueba sus familiares.

Pero ¿alguien se imaginó que en el Ejército podrían ocurrir estas situaciones delictivas? La verdad que no; y si bien los militares son parte de esta sociedad llena de complejidades, todos los días nos sorprendemos por cómo se promovió un plan de destrucción en los últimos años.

La política de seguridad del anterior gobierno fue nefasta, porque de modo sistemático se dejó sin presupuesto a las Fuerzas Armadas, e intentó ahondar el pensamiento de que todo lo que estuviera hoy ligado con un uniforme militar era ser parte de la dictadura y la violación de los derechos humanos. Los delitos de los genocidas deben ser condenados sin contemplaciones, pero creo que las Fuerzas Armadas hicieron su autocrítica y con la llegada de la democracia entendieron que las instituciones deben respetarse, tal como lo marca la Constitución.

Pese a esta evolución, el kirchnerismo nos dejó como herencia que los militares eran mala palabra, una especie de porquerías caminando por las calles.

Ayer me enteré de que desde hace 10 años en el Ejército existía una orden dada por la exministra de Seguridad Nilda Garré que prohibía a las autoridades revisar los antecedentes de los aspirantes a soldados voluntarios. "No se podía analizar su pasado, el de los familiares, porque se consideraba un avasallamiento a los derechos humanos", me comentó una autoridad de la Guarnición Paraná.

Otra orden estúpida, fue que no se debía participar de la vida en comunidad, tal era el caso de algunas escuelas que estaban en las inmediaciones de los batallones. No vaya a ser que si los militares ingresaban a pintar un aula o cortar el pasto de un establecimiento, contagiaran a los alumnos. Claro, el anterior gobierno permitió que ingresara La Cámpora a realizar política a las aulas de las primarias.

Todo esto lo comento porque si hubieran funcionado los organismos de contralor internos del Ejército, hoy tal vez estaría vivo el soldado Bermani, sencillamente porque se hubiera sabido que los acusados del crimen, de apellido Escobar, el padre tenía pedido de captura desde hacía bastante tiempo por homicidios y asaltos en Buenos Aires, tras integrar la tristemente célebre banda del Gordo Valor.

Es obvio marcar que nadie está de acuerdo en acompañar el plan macabro de la dictadura que fue sangriento y dejó sus secuelas. De allí que llevará un tiempo en la comunidad cambiar la idea impuesta desde el propio Estado, y de un resentido sector de la política, de que al Ejército y sus miembros se los debe despreciar y humillar de por vida.

Comentarios