Policiales
Jueves 20 de Agosto de 2015

El intendente de San Benito se desligó del crimen de Priscila Hartman

En el juicio a Bressan, Ángel Vázquez contó su versión del corte en sus manos tras discutir con su padre

Una de las declaraciones más esperadas del juicio contra Facundo Bressan por el homicidio de Priscila Hartman, fue la del intendente de San Benito, Ángel Vázquez, sobre quien rondaron las sospechas de una posible participación en el crimen a partir de que la mañana siguiente a la muerte de la víctima fue asistido por un corte en la mano en el hospital San Martín, donde lo registraron con otro nombre. Ayer tuvo la posibilidad de dar su versión y afirmó que la noche del 23 de octubre estuvo en su casa con su novia, y al día siguiente rompió un vidrio por una discusión con su padre. Fue la última jornada del juicio con declaraciones de testigos aportados por la defensa: tres personas refirieron comentarios de terceros sobre la asistencia de Priscila a una fiesta en el Club Palermo, y un policía dijo que el perro adiestrado marcó rastros de la víctima en Villa Mabel.

“El jueves estaba con mi pareja Andrea Dalinger en mi casa de calle San Martín 485 -comenzó Vázquez en su declaración-. El viernes 24 me levanto para ir a trabajar como todos los días, a las 6.30, no me sentía bien y mi pareja me dice ‘acostate’ y me quedé. A eso de las 10 mi padre va a mi casa, golpea la puerta de afuera, y después se fue porque no salí a atenderlo. Habrán pasado dos minutos, estaba a punto de levantarme, mi pareja va a ver la hora en el celular, ahí es donde mi padre abre la puerta de mi habitación, y se encuentra con una situación donde ella estaba en ropa interior. Fue algo que me provocó mucha bronca, me levanté impulsivamente, le dije qué estaba haciendo ahí. Se fue, y yo con una impotencia que tenía, una bronca por lo que me había pasado, le pego dos golpes de puño a una puerta de la entrada de casa, que es mitad de chapa y mitad de vidrio, con puños izquierdo y derecho”.

Luego vino el momento de la asistencia en el centro de salud de San Benito, y el posterior traslado al nosocomio de Paraná: “Me produjo cortes en las manos, y al ver que era mucha la sangre que me estaba saliendo mi pareja me trae una toalla, subo a mi auto, entro al dispensario, me atiende un enfermero de apellido Godoy, me dice ‘¿qué te paso?’, le digo que me corté con un vidrio, me hizo pasar, viene la doctora del centro de salud y me hacen los primeros auxilios, me limpian la herida, me vendan y me dice ‘no te puedo suturar acá’. Salgo y me estaba esperando una amiga ahí afuera, me subo a la ambulancia y vamos sin sirenas ni nada, e ingresamos a la Guardia del San Martín. Esperé mi turno, me hacen una placa, vino el médico, me dice ‘los tendones están bárbaros, pasá al otro cuarto’”, recordó el testigo.

Para demostrar que no buscó ocultar su identidad, Vázquez relató un diálogo con una médica del hospital, quien lo reconoció y hablaron sobre un conocido en común. “Lo que quiero decir es que la chica reconoció quién era yo. Se habló que yo había dado mal mi apellido, un nombre falso, pero el parte que sale de San Benito decía:  ‘Vázquez Rubén Ángel’, que es el que le entrega el camillero a la persona que recibe  en el San Martín. Después si ahí anotaron mal el apellido es cuestión de ellos, no tengo ni idea”, aclaró.

Finalmente se retiró en su auto Peugeot 508 de alta gama, junto a familiares y amigos que lo estaban esperando, para luego ir a trabajar, según contó el funcionario.

Respecto de las versiones sobre su vinculación con el homicidio de Priscila que comenzaron a circular en los medios y redes sociales, Vázquez afirmó: “Enseguida supe que era una cuestión política, sabiendo de los pseudoperiodistas que tiran calumnias sobre mi persona. Es Aníbal Justo González, exintendente y contrincante mío en las últimas elecciones, junto a Pablo Cecarelli, los dos lo idearon a eso”.

En este sentido, el intendente agregó: “González ha dicho que yo he matado gente atropellándola con el auto, que he asaltado bancos, que yo tenía retraso mental, que consumía cocaína, muchas cosas falsas”, y que “Cecarelli fue unos días antes a pedirme una locura de plata por una pauta publicitaria, y le dije que no me dejo extorsionar por nadie, yo hago política de otra manera”.

Consultado sobre el periodista Lucas Carrasco, quien difundió en su web las hipótesis que lo incriminaban en el asesinato, y declaró estas versiones como testigo en el juicio, Vázquez dijo: “Creo que es un periodista, le tira a todos los funcionarios kirchneristas, no solamente a mí, sino le ha tirado a Mauro Urribarri, a Juan Manuel Huss. Todo lo que dice sale de González y Cecarelli”. 

Otra de las cuestiones dudosas que habían trascendido fue que el funcionario había estado lavando el auto al día siguiente: “Es imposible -aseguró Vázquez-. Primero que no lavo el auto porque no me gusta, y además tenía una sutura de ocho puntos, es una locura estar lavando el auto al otro día, es mentira”.

Por último, también lo habían sindicado como participante de una “fiesta narco” en Villa Mabel de Paraná, pero interrogado sobre este lugar dijo: “No conozco a nadie de Villa Mabel, ni siquiera sé dónde queda”.

Tras los rastros de Priscila

Dos policías que declararon al inicio del juicio fueron quienes se encargaron de pasar los perros rastreadores por diferentes lugares en momentos que buscaban a Priscila por todos lados. La mujer sostuvo que el animal, que la buscaba a partir del olor de una zapatilla de la joven, se puso nervioso y se dirigió hacia una vereda en particular mientras caminaban por Villa Mabel. Su compañero relató que luego fueron citados a San Benito para participar de los rastrillajes.

Walter Villagra, jefe de la División Robos y Hurtos de la Policía, hizo un pormenorizado relato de todo el período de la búsqueda de Priscila, y las numerosas hipótesis y sospechas que fueron surgiendo a cada momento. 

Se destacó el diálogo que mantuvo con las amigas de la joven, quienes “se mostraban esquivas” a darle información, hasta que les habló “como padre”, y desde la desesperación de los padres de su amiga que necesitaban saber de su paradero. Así comenzaron a hablar de una fiesta a la que algunas decían que Priscila no había ido, y otras que sí. Indagaron al cumpleañero, Taca Schumacher y su hermano, quienes se mostraban asustados, y fueron trasladados como testigos. Por otro lado, Villagra contó los momentos del traslado de Bressan hacia su División, en calidad de testigo, hasta que le informaron que estaba detenido por el delito de Privación ilegítima de la libertad, por orden del fiscal Juan Malvasio.

Testigos de los rumores y comentarios

Uno de los asuntos que los defensores de Bressan, Miguel Cullen y Guillermo Vartorelli, plantearon al inicio del juicio es que la Fiscalía no investigó otras hipótesis del caso que trascendieron, sospechas sobre otros sujetos y comentarios a través de las redes sociales. En este sentido, citaron a declarar a tres personas que refirieron esas versiones.

Una pareja de jóvenes declaró sobre comentarios escuchados en la calle y vistos en Facebook que decían que Priscila había estado, la noche de su muerte, en la fiesta del Club Palermo, de la que participaron narcotraficantes de Villa Mabel. A su vez, dijeron que la Policía realizó procedimientos en este barrio en busca de la joven cuando estaba desaparecida. “Hay muchos que callan”, dijo la mujer, aunque luego aclaró que no puede dar ningún nombre de personas que hayan visto a Priscila en la mencionada fiesta, y  finalizó: “Son chusmeríos de barrio que en algo pueden haber ayudado”. 

Por su parte, el muchacho contó que “todo lo que se rumoreaba fue lo que se empezó a escribir en las redes sociales”. Mencionó personas vinculadas al narcotráfico de Paraná que habrían estado en la fiesta del Club Palermo, y recordó que un hombre de Villa Mabel le dijo: “Si a la piba se la llevaron de acá”.

La última testigo del juicio fue una señora que declaró a puertas cerradas por temor, y dijo que otras personas comentaron que otros habrían visto a Priscila en la zona del mencionado club.

Los tres testigos solicitaron que sus identidades se mantengan en secreto, debido a que tienen temor por haber declarado.
 

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