A Fondo
Jueves 20 de Agosto de 2015

El injusto camino para llegar al río

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


La semana pasada, profesionales de Paraná, Entre Ríos y de distintas provincias del país, participaron de una jornada donde se pusieron sobre la mesa las dificultades para hacer cumplir el derecho que todo ciudadano tiene de acceder a la costa y al río. 

La implementación del nuevo Código Civil estableció la reducción del camino de sirga: es el espacio que debe quedar libre de edificación privada desde la margen del río. Ahora y con la nueva normativa pasó de 35 metros a 15. Este fue uno de los temas centrales de la actividad organizada por el Colegio de Arquitectos de la provincia o al menos, uno de los aspectos que motivó la organización de la iniciativa.  

Además fue introducido en las ponencias que se ofrecieron, un concepto conocido por quienes están en el tema, pero no tanto por el resto: la línea de ribera. Se trata de un límite que separa el espacio público del privado frente al río, es una franja de tierra que se determina por el promedio de la altura máxima de crecidas ordinarias. Es decir, es un terreno que el río baña cuando crece y luego abandona. En Paraná está determinada cinco kilómetros aguas arriba y cinco kilómetros aguas abajo del Puerto. La misma está trazada desde 1957, con cartografía y todo, y delimita el espacio en que se deben construir propiedades particulares. Esto se hizo entonces para establecer la proyección del lugar que se iba a utilizar para la realización del Túnel. Toda esa franja, que en diferentes lugares se trata de 900 metros antes de llegar al río, le pertenecen al Estado Provincial, es decir, a todos los entrerrianos.  

Sin embargo, a pesar de la cantidad de años de que existen estos conceptos, y más allá de la reducción del camino de sirga, gran parte de aquello a lo que se llama borde costero aún permanece vedado. No solo lo ocupan clubes o el alambrado de una empresa que impide el paso, sino que también hay barrios privados con grandes edificaciones. Además no se trata solo de una cuestión de disfrutar el río y sus playas; el uso libre de la costa son actividades productivas, el área para un puerto, el lugar que tienen los pescadores para planificar sus salidas, entre otras posibilidades. 

En abril, la Justicia de la provincia avaló la apropiación del barrio privado Amarras del Sol . El mismo está dividido de Los Arenales de Paraná por un muro, tiene cámaras de seguridad y desde ese límite, detrás de una reja alta, solo es posible ver el río a lo lejos. 

 

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